Es conocido por romper con los esquemas tradicionales: viajó con su tortuga caminando desde Santiago a su ciudad natal, Talca, como un experimento para su examen de grado. Además, no tiene un taller donde crear, su taller es su mochila, que reúne todo lo necesario para dibujar en cualquier lugar, donde nazca la inspiración.
por Constanza Valenzuela M. / fotografía Francisco Cárcamo P
Lápiz y papel, son las dos únicas herramientas que Diego necesita para trabajar en lo que le apasiona. De aspecto tranquilo y ojos pensativos, este joven está lejos de los estereotipos de los típicos artistas que usan delantales manchados y tienen un taller desordenado.
Pasó gran parte de su infancia haciendo historietas con su mejor amigo del colegio. Se juntaban a crearlas, fotocopiarlas y empastarlas, para luego venderlas por cien pesos a sus compañeros en los recreos. Un trabajo que para Lorenzini era algo muy serio, por lo que cuando decidió estudiar arte, para nadie fue una sorpresa. Fue así como a los diecisiete años abandonó su ciudad natal para estudiar Licenciatura en Arte en la Pontificia Universidad Católica de Chile, con el sueño de especializarse en historietas, pero finalmente lo hizo en dibujo.
¿Cuáles son tus temas recurrentes?
Me gustan aquellos que van desde lo melancólico y reflexivo, hasta aquellos que abarcan desde los chistoso a lo triste o desde lo divertido a lo trascendental.
A PASO DE TORTUGA
Cuando Diego estaba a punto de terminar sus estudios, se hizo conocido a nivel nacional por viajar a pie desde Santiago hasta Talca. Lo interesante es que el recorrido no lo hacía solo, sino que con su tortuga.
¿De qué se trató el viaje con tu mascota?
Fue mi examen de grado. En ese minuto había muchas razones por las que quería hacer eso. Visto desde la distancia, algunas de ella han envejecido mejor que otras. Muchas tenían que ver con el contexto académico propiamente tal. Terminé mis estudios con un proyecto artístico bastante libre, pero que tenía que reunir todo lo que había aprendido y quería hacer una obra importante y entretenida.
¿Qué te motivó a hacer algo así?
Mi motivación personal tiene que ver con que yo iba mucho a Talca, porque mi polola de ese entonces estaba acá. Viajaba casi todos los fines de semana, me subía al bus y dormía. Despertaba en Curicó en un estado de ensoñación y veía el paisaje así. Creo que por esta razón tenía esta idea en mi cabeza: que nunca estaba en ese lugar que era tan importante para mí, siempre estaba de paso, entonces se me ocurrió caminarlo, vivirlo a escala humana.
¿Y por qué hacerlo con una tortuga?
La tortuga era mi mascota, se llamaba “Sancho”. Y yo quería cubrir el trayecto a paso de tortuga. Pero, además, me interesaba hacer este viaje y crear una situación especial al caminar con ella, porque se iban a detonar otras cosas y a partir de eso la idea era crear un cuento. Siempre me interesó hacer historietas y en la universidad dejé de hacerlas, me dediqué al dibujo, a aprender distintas técnicas, especializarme, pero siempre quise seguir contando historias, independiente de si era en el formato “historieta”.
¿Cuánto demoraste en llegar a Talca?
El recorrido desde Santiago tardó once días.
¿Qué aventuras viviste en el viaje?
Fui a hablar a algunos medios, pensando, ingenuamente, que solo iban a publicar una nota, pero salió todos los días en los diarios, luego en la tele y se volvió una historia que, al parecer, tenía algo bien especial. Durante el trayecto, una sociedad protectora de animales me demandó por presunto maltrato
animal, la gente pensaba que la llevaba arrastrando, lo que me dio bastante rabia, porque me interesaba que la tortuga fuera la protagonista del cuento y que estuviera bien. Siempre la llevé en el hombro...
Debido a esa denuncia, su tortuga le fue arrebatada por algunos días en Itahue, a cincuenta kilómetros de Talca. A los pocos días le fue devuelta, ya que la fiscalía no formuló cargos.
¿Cómo sobrevivían durante el viaje?
Durmiendo en moteles. Yo comía suplementos alimenticios y “Sancho” sus vitaminas.
Diego cuenta que luego de este evento tuvo que cambiar su celular, pues empezaron a llamarlo de muchos programas de televisión, algunos faranduleros, y sintió que era como una caricatura.
MÚSICA Y ARTE
Luego de terminar la universidad, Diego ganó una beca y fue a cursar un postítulo a Buenos Aires, una pasantía especial para artistas emergentes, desarrollada por la Fundación Telefónica, que duró un año y fue curada por las trasandinas Patricia Hakim y Valeria González. Luego, estuvo trabajando durante un año con Eugenio Dittborn, en el mismo periodo en que ganó el premio nacional de artes plásticas el 2005. “Fue mi profesor y mi maestro”.
Antes de hacer su magíster en Artes Visuales en la Universidad de Chile, se fue dos años a Alemania para trabajar y probar suerte. Era su primera vez en el viejo continente y se dio cuenta de que allá las artes visuales tenían una buena acogida.
¿Qué hiciste al llegar a Alemania?
Trabajé en galerías y museos, principalmente hice exposiciones en la galería Johanssen Gallery.
¿Cómo fue el proceso creativo allá?
Tenía tiempo, además, trabajo con dibujos de formato no muy grande que, en general, solo necesitan ser hechos con lápices y papeles…y eso siempre lo tengo en la mochila, así que dibujaba en cualquier lugar, lo mismo que hago acá. Esto me permite viajar más libremente y llevar mi trabajo a cuestas, lo que es muy conveniente porque no hay que mandarlo por aduana. Fácil transportaba doscientos dibujos para exponer, los que cabían en tres carpetas.
¿Qué expusiste en Alemania?
Siempre expuse una muestra con materiales cotidianos, los lápices eran comunes — los tradicionales Bic o crayones—; esa era la gracia de los trabajos que hacía y sigo haciendo. La técnica es muy depurada, tienen compromiso artesanal. Había trabajos que incluían cosas que sucedían a mí alrededor. Eran muchos dibujos… Hice, por ejemplo, un mosaico de doscientos dibujos, tipo historieta, que se podía leer de manera desordenada.
¿Qué pasó cuando volviste?
Junto a Roy Mc Donald formamos “Varios Artistas” —integrada por puros artistas visuales que hacen música— y empecé a buscar la forma de trabajar en exposiciones colectivas. Por eso, el 2010, estuve en muchas y tenía una individual al año. Hubo dos exposiciones seguidas muy interesantes, una en la Galería AMS Marlborough y otra en Florencia Loewenthal. Ambas tenían que ver con artes visuales, pero relacionadas con el sonido. Así conocí a mucha gente que estaba en un callejón como el mío, entre el arte y la pasión por la música, y surgió la banda Tus amigos Nuevos.
También formaste un sello…
Cuando formamos Tus Amigos Nuevos, trabajé paralelamente el sello Uva Robot. Ahí soy editor y director, pero no todas las portadas son de mi autoría.
¿Cómo surge este sello?
Se me ocurrió porque ahora los sellos no son como antes. Yo quería uno que reuniera todo lo que hago con los grupos y como solista. El eslogan es: “canciones raras hechas por gente común”, y eso significa que son canciones de dos a tres minutos compuestas por gente que no se dedica a la música profesionalmente.
¿Por qué esos requisitos?
Porque hay muchas personas que se dedican a otra cosa y hacen música muy interesante, pero no están dispuestos a irse a gira o pelear por sus derechos… Ellos necesitan tener un lugar donde exponer sus temas. Por eso somos súper rigurosos en qué entra o no. Buscamos lo interesante o extraño que ocurre cuando alguien hace algo si saber bien cómo hacerlo...
¿Cómo ha sido la experiencia?
Nos ha ido súper bien. El año pasado, Rockaxis nos eligió como uno de los cinco mejores sellos de 2013, los demás eran extranjeros. También fuimos elegidos con Tus Amigos Nuevos como banda revelación y eso indica que el trabajo va bien.
¿Qué estás haciendo en la actualidad?
Hago clases para vivir, ilustraciones y diseño, trabajo en talleres de cine, toco música, pero lo que más me estresa es que todos los días de la semana tengo que hacer algo distinto. Es estimulante, pero también agotador y es muy fácil desorganizarse.
¿Cuál es tu proyección?
Cuando chico me gustaban las historietas y no es que quiera hacer eso mismo, pero sí me interesa contar historias, usar subterfugios y métodos diferentes para darlas a conocer. Lo que he utilizado hasta ahora son el dibujo y la música; a mí me interesa vivir de mi música y de mis dibujos en el futuro, sin tener que nombrarlos como dos cosas distintas. Por ejemplo, poder hacer animaciones que funcionen como cortometrajes…
Información on line Sello: uvarobot.cl Canal en You Tube: Uva Robot (hay videos de Diego Lorenzini) http://www.variosartistas.cl/ http://tusamigosnuevos.com/ Exposición en Johanssen Gallery: http://www.johanssen-gallery.com/pricelist/ diego-lorenzini/
“En Alemania siempre expuse una muestra con materiales cotidianos, los lápices eran comunes —los tradicionales Bic o crayones—, esa era la gracia de los trabajos que hacía y sigo haciendo. La técnica es muy depurada, tienen compromiso artesanal”.