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EDICIÓN | Noviembre 2014

Luz, cámara, acción

María José San Martín, cineasta
Luz, cámara, acción

La primera vez que entró a un set para ver como filmaban una película se enamoró del cine. En él encontró la herramienta que necesitaba para poder expresar libremente todo los temas que la apasionan. Después de su premio en la Berlinale, el 2011, con su corto La ducha, hoy busca sorprendernos con Rara, su primera película.

por María José Garay A. / fotografía Margarita Landeta R.

Creativa e inquieta, la vida de esta mujer curicana ha estado llena de anécdotas y vivencias que, sin duda, dan para escribir una novela. De sonrisa contagiosa y voz potente, la “Pepa” cuenta que de niña devoraba los libros, quería ser actriz, amaba el teatro aunque nunca había visto una obra. Le gustaba lo artístico, soñaba con viajar, conocer cosas distintas y tenía claro que su primer paso era salir de provincia e irse a Santiago.

Lo logró gracias a una beca deportiva de la Universidad Bernardo O´Higgins, en donde entró a estudiar periodismo. Reconoce que gracias a esa experiencia aprendió a leer rápido, sintetizar, escribir, mejorar la ortografía, tener el hábito de ojear el diario, ver las noticias y descubrir que hay todo un mundo por conocer.

Por esas cosas de la vida, su primer amigo en la facultad participaba en la compañía de teatro del Instituto Profesional de Providencia. No pasó mucho tiempo hasta ser una más del grupo y comenzó a explorar esta faceta y a participar en festivales. Tomó talleres, hizo cursos de pedagogía teatral y ganó uno que otro premio como actriz. Tiempo después se retiró de la universidad, un poco por desmotivación y también porque no podía seguir pagando sus estudios.

Trabajó, juntó algo de plata y volvió a Curicó a estudiar administración de empresas en el instituto profesional AIEP, con el objetivo de aprender a hacer proyectos. “La autogestión de un artista en este país es muy importante”. Allí conoció a Mauricio Vergara, que tenía una compañía de teatro en la ciudad: “él fue mi gran maestro de la pedagogía”. Juntos armaron otra compañía y las cosas empezaron a funcionar: ganaron fondos para organizar festivales e hicieron talleres en las cárceles, poblaciones y comunas de la región. “Conocí otras realidades, otros mundos, sentí que iba saliendo cada vez más de la burbuja en que me habían criado”.

Hasta que un día, en una fiesta en Santiago, conoció a la cineasta Alicia Scherson, que por ese tiempo venía llegando del extranjero para filmar su primer largometraje: Play. Fue ella quien la invitó, por primera vez, a un set como practicante de su película y fue el punto de partida de una historia que comenzó como un juego.

LA DUCHA

Hoy, María José es una de las figuras claves del mundo detrás de las cámaras del cine chileno de los últimos quince años. Como asistente de dirección ha participado en más de treinta películas, entre ellas: La pasión de Michelangelo (2012), Sentados frente al fuego (2011), Verano (2011), Ilusiones ópticas (2009), Huacho (2009) y Radio Corazón (2007), entre otras.

Un día agarró la cámara y se le ocurrió filmar una historia sobre una pareja que toma su última ducha antes de separarse. Este cortometraje, que tuvo a Luz Croxatto y Manuela Oyarzún en los roles protagónicos, fue concebido con la idea de que cualquier pareja pudiese sentirse reflejada, no sólo los homosexuales. En este proyecto coescribió el guión con Alicia Scherson, y Macarena López estuvo a cargo del desarrollo.

Una vez terminado, fue la productora de La ducha, Marianne Mayer-Beckh, quien decidió mandar una copia del cortometraje al Festival de Berlín. Grande fue su sorpresa cuando supo que había sido seleccionado en la competencia oficial. Pero las sorpresas siguieron y, en febrero del 2011, María José San Martín tomaba un avión rumbo a Alemania, país en el que recibiría el premio DAAD de la Berlinale por Mejor Cortometraje y una beca para desarrollar un proyecto en ese país.

Para la Pepa el corto La ducha fue un experimento, sus personajes no eran lesbianas, solo eran una pareja. La idea era que cualquiera se pudiera reflejar en ellas. Así, con la cámara dentro de un baño y un par de tomas, logró entrar en el mundo de dos amantes que no logran comunicarse.

En su estadía en Alemania, el año 2012, filmó su segundo trabajo que cuenta la historia de una mujer mayor que cruza la ciudad para llevarles cerezas a sus dos amantes y aprovecha de comentar con ellos una de las noticias que remecieron a Chile en ese momento: el caso de la jueza Karen Atala, quien demanda al Estado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos tras perder la tuición de sus hijas por su orientación sexual.

RARA

Inspirada en esa historia, que es el primer caso homosexual tomado por la Corte Interamericana como un caso de derechos humanos, María José, en paralelo a sus clases como profesora de la Escuela de Cine de la Universidad de Chile, se apronta a filmar su primer largometraje, Rara, que estará listo en marzo del 2015.

Protagonizado por Aline Kuppenheim —el guión fue coescrito con Marta Loza—, el proyecto fue financiado gracias a un aporte de CORFO y del Fondo Audiovisual. La idea es construir la historia según las vivencias de una de las hijas de la magistrada, lo que permite explorar la forma en que los prejuicios permean la mente de los niños. “Reescribimos el guión varias veces buscando la mejor forma en que queríamos abordar el tema de la intolerancia silenciosa”.

A pesar de ser su primera película, el proyecto ha tenido repercusión en Europa, ya que Rara fue el único filme latinoamericano que participó en Paris Coproduction Village, un encuentro de coproducción donde los productores de mayor peso de Francia se disputan doce proyectos de todo el mundo.

¿Cuáles son los temas que te interesa tocar en tus películas?
Principalmente, busco mostrar que el arte no es sólo entretención, también tiene otras aristas. A mí, por ejemplo, me llama la atención la política, los derechos humanos, me interesa la diversidad, me importa la intolerancia silenciosa, esa es la que carcome. Hoy las diferencias se castigan brutalmente. Quiero que tomemos conciencia de que pertenecemos a una sociedad, hacernos cargo de lo que pasa a nuestro alrededor, empoderarnos, involucrarnos, participar, cuidarnos, no estigmatizar.

¿A que le llamas intolerancia silenciosa?
Es esa discriminación de gente progre que dice que no tiene problemas con las diferencias. ¿Qué te echen de un restorán por ser lesbiana? Los demando y ya, pero ¿vas a demandar a tu familia si no te invitan a comer con tu pareja? Si nosotros homosexuales seguimos tratándonos con diferencia no vamos a llegar a ninguna parte. Me gusta hablar de la diversidad como una categoría natural de las cosas. No me voy a declarar diferente por ser homosexual, puedo ser diferente por otras razones, no por eso.

¿Hay una responsabilidad social en los cineastas?
Absolutamente, los cineastas en Chile hemos perdido esa herramienta política de denuncia. Es necesario abrir los ojos y ver las distintas realidades. Hacer cine es caro, hay que tener claridad respecto a lo que se quiere decir. A nuestra sociedad le falta ayudarse entre sí, discutir con altura de miras, la ley del aborto, el respeto a las mujeres, a los viejos.

¿Cuáles han sido los costos de renunciar al prototipo de mujer de madre y esposa?
Hacerse sola, yo no tengo una vida familiar con mi propia familia, ellos me respaldan pero comparto poco. Aunque he hecho todo lo que he querido, soy artista y pelo el ajo, no tengo nada y soy inmensamente feliz. Todo lo que he viajado ha sido por invitaciones de pega (se ríe).

¿Cómo ves a las generaciones futuras respecto del tema de la diversidad?
Las generaciones nuevas no le tienen miedo a nada, ellos se expresan sin problemas, yo confío en que cada vez vamos a ser más libres, sin que un Estado te diga si puedes hacer esto o aquello. Sólo lucho porque el ciudadano tenga sus derechos. Si yo quiero tener un plan de Isapre familiar no puedo optar a ello porque no he formado una familia con marido, mujer e hijo. Por lo tanto, el sistema nos deja súper desvalidos, muy solos, no existimos institucionalmente.

¿Qué otros proyectos tienes en mente?
Quiero filmar la serie Chile D. por el derecho de ser diferente. Ficción basada en casos reales del libro Raro de mi amigo, escritor y periodista Oscar Contardo, que busca retratar parte de la historia de las minorías sexuales chilenas, desde la represión de los homosexuales en el gobierno de Gabriel González Videla, hasta las fiestas Spandex de los noventa.

¿Cómo te definirías?
He tenido suerte, no me ha faltado nada y he hecho lo que he querido. Tampoco soy una luchadora, me encantaría tener la fuerza que tienen algunas mujeres. Me impresionan las mamás, su nivel de entrega, el desgaste enorme en el compatibilizar trabajo, casa, familia, marido, hijos, etc. Te podría decir que siempre estoy pendiente de mirar para el lado, que existe un otro, que no todo pasa por mí. No tengo interés en tener posesiones, la seguridad me la doy yo. No podría dormir pensando en obligaciones económicas y ver que se va la vida en dilucidar cómo pagarlas.

 

“Busco mostrar que el arte no es sólo entretención, también tiene otras aristas. A mí, por ejemplo, me llama la atención la política, los derechos humanos, me interesa la diversidad, me importa la intolerancia silenciosa, esa es la que carcome”.

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