Pasó toda una vida construyendo casas y edificios. Hoy edifica, con muros sólidos, el futuro de miles de niños a través de los colegios de la Corporación Educacional Emprender. Un empresario cristiano que no descrema y que llama a poner fin a la selección, incluso en los colegios pagados.
por Carolina Vodanovic G. / fotografía Andrea Barceló A.
Hace veinte años, y con sesenta sobre sus hombros, Eduardo Gras Díaz, reconocido empresario inmobiliario, dio vida a su proyecto más sentido. Fue en la inauguración de una escuelita, que el mismo construyó para la Fundación Integra en la provincia de Cautín, donde conoció casualmente a Isabel Aylwin —hija del ex Presidente Aylwin— y quien pronto se convertiría en la directora ejecutiva de su proyecto.
“Tuve la oportunidad de encontrar el canal que andaba buscando, ser consecuente con el pensamiento que yo siempre había sostenido y que me tenía insatisfecho porque había sido mucho de discurso, mucho de formación, pero no había nada concreto que yo pudiera decir esto sí, esto es consecuencia de lo que yo he venido pensando”.
Fue así como, en 1994, nació la Corporación Educacional Emprender, que Eduardo preside, y que busca cooperar con el Estado en la formación de más de cinco mil niños y jóvenes en cuatro establecimientos particulares subvencionados a lo largo de Chile: dos en Santiago y dos en regiones.
“Debo reconocer que no tenía ninguna preferencia por el tema educación, podrían haber sido los viejos o los niños en situación de calle, pero como todas las cosas de la vida, la oportunidad hace que las personas se encuentren, personas, en este caso, con cierta vocación social y fue así como partió todo”.
Empezaron con un colegio en la comuna de Puente Alto. Compraron el terreno, edificaron y a los seis meses abrieron las matrículas, “teníamos capacidad para doscientos niños, de primero a cuarto básico, y la noche previa a la inscripción, constatamos con sorpresa que había más de doscientas personas esperando afuera. Fue abrir y llenar los cupos, eso porque en aquel entonces sólo el cuarenta y siete por ciento de los niños podía acceder a colegios de la comuna”.
Al poco andar, ese colegio les quedó chico y edificaron un segundo establecimiento, el colegio Obispo Alvear. Hoy ambos atienden a más de mil quinientos alumnos, de pre-kínder a cuarto medio.
De ahí la iniciativa siguió y sumó: un colegio en la población más vulnerable de Temuco, Amanecer; una escuela polivalente en Alto Ragüe, Osorno, y finalmente un colegio en la comuna de Lampa, en Santiago.
¿Cómo has visto la evolución de la educación en estos últimos veinte años que llevas en el rubro?
En las últimas dos décadas se ha hecho mucho por la educación en nuestro país. Desde luego, esa comuna de Puente Alto que nosotros conocimos no tiene nada que ver con lo que es hoy en día. Hoy hay cobertura para el ciento por ciento de los estudiantes, ya sea en colegios particulares pagados, subvencionados o municipales. El sistema ha progresado muchísimo. Hoy no sólo todos los niños pueden acceder a educación, sino además los planes y programas del ministerio son de nivel mundial.
TRABAS EN EL CAMINO
Pero el sendero hasta aquí no siempre fue fácil. Eduardo recuerda que en Temuco se toparon con una población tremendamente vulnerable, al principio sólo campamentos, y con un alto porcentaje de estudiantes mapuches. “El colegio ha ido entendiendo la realidad multiétnica y cultural y hemos establecido un proyecto para ese colegio que es distinto al de Puente Alto. Recién el 2016 egresará la primera generación y podremos ver resultados”.
Sin duda fue Lampa el gran dolor de cabeza que enfrentó la Corporación Emprender este último tiempo. Gras cuenta que ha sido un colegio que ha costado muchísimo esfuerzo, principalmente por tratarse de una comunidad muy diversa, donde llega gente de todos lados. “Lampa es una comunidad ultra segregada, el que vive en una casita de clase media mira con desprecio al que viene de la población colindante. La segregación no es tema sólo de la clase alta, sino que cruza transversalmente todo el país”.
¿Cómo se trabaja ese tema en el colegio?
El trabajo se hace a nivel de los padres, los niños por principio no segregan, los niños juegan entre ellos sin problema. Somos nosotros, los adultos, los que realmente segregamos. El director del colegio tiene que ser un contenedor, escuchar a los padres cuando llegan con reclamos porque tal o cual niño viene de la población, pero nuestro deber es educar a todos esos niños, ¡si al final es re fácil segregar!
Asegura que como país debemos buscar la manera de corregir esa situación, de resolver este problema que es, sin duda, más difícil que todo el resto. “No es un tema trivial ni fácil, pero por la vía de hacer un esfuerzo en los colegios, para que todos se sientan parte del proyecto, contribuiremos a que las generaciones que vienen sean menos segregadas que las que se están yendo”.
NO AL DESCREME
En los colegios de la Corporación Emprender por definición no se selecciona. Son colegios laicos, que acogen a niños de todas las religiones, culturas o condición social, y en los cuales resalta el cariz humanista cristiano de su gestor. Promueven principios a través de un proyecto que han denominado “educación en valores” y están conscientes de que los jóvenes deben salir del colegio con capacidades, pero también con una formación mucho más integral “les damos la posibilidad en la medida que haya cupos, nunca hemos
seleccionado, ni siquiera cuando empezamos a cobrar un financiamiento compartido, porque a quienes no tenían la posibilidad de pagar les otorgábamos becas o medias becas”.
¿Y qué pasa con aquellos que presentan alguna dificultad?
En Puente Alto tenemos, hoy en día, ciento sesenta niños con necesidades especiales. Para ello contamos con mucha ayuda, hay hartos fonoaudiólogos, psicólogos, orientadores y sociólogos, hay toda una red de apoyo que es financiado por el Estado.
En un colegio donde no se hace selección es difícil obtener resultados académicos de excelencia, “es muy fácil tener buenos resultados cuando tú descremas y haces una selección en la que te quedas con lo bueno y dejas fuera lo reguleque. Incluso en nuestros colegios iniciamos el sistema de tómbola y los papás se inscriben para entrar en esta tómbola. Al final están todos felices, pues es un sistema transparente y justo”.
Pese a la no selección, ¿cómo han sido los resultados?
Los resultados han sido estupendos desde mi punto de vista. Este es un tema bastante discutible, porque ¿qué es un buen colegio?, ¿es un buen colegio el que saca 320 puntos en la prueba Simce, o 650 puntos de promedio en la PSU?, depende. A lo mejor es un buen colegio en sus resultados académicos, pero un buen colegio debe ser integral.
Fue a la luz de un estudio realizado por independientes, y en los cuales se tomaron diez años de muestra, del 2002 al 2012, que Eduardo Gras muestra su mayor satisfacción: “ese estudio nos mostró que más del setenta por ciento de nuestros egresados estaban felices o muy felices con lo que habían elegido, con lo que era su vida, y estoy convencido de que para un colegio que los niños sean felices es la primera obligación, más allá de que estén estudiando distintas carreras”.
¿Tanto esfuerzo no ha sido en vano entonces?
El estudio nos demostró que no hemos estado trabajando por bolitas de dulce, convencidos de que nosotros podíamos hacer una diferencia, emparejar la cancha, que es lo que veinte años después se pretende hacer con la reforma educacional.
¿Eres optimista con la reforma entonces?
Creo que el proyecto inicial fue bastante ideologizado, sesgado, con mucho cuento que tendía de forma bastante burda a, de alguna manera, estatizar parte importante de la educación. Nunca fue de la idea de terminar con los colegios particulares subvencionados, sí de darle un impulso muy fuerte a la educación pública. La primera mesa de tres patas que se armó, fin de la selección, del lucro y del copago, se empieza a desarmar, y yo creo que estos tres temas ya están siendo asimilados, donde el copago, sin duda, es el más duro. Creo que hay gente que legítimamente está defendiendo su derecho a impartir educación con lucro, entonces si acaso va a haber lucro que sea regulado. Soy de la idea que la selección, incluso en los colegios pagados, se prohíba. ¡Con qué derecho al hijo de un matrimonio que llegó a cierto colegio, cuando se separan sus padres, al año siguiente le cancelan la matrícula! Están mal de la cabeza.
Para Eduardo Gras, el escollo más grande tendrá relación con los profesores. Es enfático en señalar que ese trabajo se hace con ellos, dándoles oportunidades reales de capacitarse. “Yo les tengo un tremendo respeto, hay que ver cómo trabajan, cómo quieren a los niños, cómo se comprometen, hay una cosa vocacional impresionante”.
¿Cuál es el futuro de la corporación?
Estamos en la línea de fortalecerla, tenemos un rol y hemos ocupado un espacio que no estamos dispuestos a entregar gratuitamente, sino que queremos seguir entregando educación porque los resultados nos están respaldando, y con eso estamos ayudando a Chile, a los sectores más vulnerables, dándoles oportunidades a los niños, proveyendo una educación mejor y terminando un poco con la tremenda inequidad que tenemos en este país.
“Soy de la idea que la selección, incluso en los colegios pagados, se prohíba. ¡Con qué derecho al hijo de un matrimonio que llegó a cierto colegio, cuando se separan sus padres, al año siguiente le cancelan la matrícula! Están mal de la cabeza”.