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EDICIÓN | Noviembre 2014

Teletón, fabulosa pero no más pura lástima

Nicolás Larraín, Publicista y conductor radial
Teletón, fabulosa pero no más pura lástima

Pareciera que en el último tiempo se ha puesto de moda hablar de discapacidad y ahora, con lo que dijo la ONU
de la Teletón, probablemente vamos a hacerlo mucho más. Por cosas de la vida, en los últimos años tuve un
acercamiento con este tema que hoy me tiene metido en él mucho más de lo que yo me hubiera imaginado.

Hace ya varios años, en mi programa de radio, recibí a Gustavo Serrano que vino a hablarme para que lo ayudara. Él tiene retinitis pigmentosa, una enfermedad que te va dejando ciego y por eso armó una fundación. Realmente, me encontré con alguien que no inspira “lástima”, porque tiene más pilas que toda la gente que me ha tocado conocer. Años más tarde, le recomendaron a Pipo Olavarría que me pidiera ayuda para entrar en la radio. Él tiene la Fundación Miradas Compartidas que trabaja con discapacidad intelectual, entregándole actividades de ocio a chicos Síndrome Down, con Asperger, autismo y otros similares. Lo primero que me dijo hace como tres años fue “yo no trabajo con la lástima”.

Además de eso, hace años que colaboro con COANIL y por influencia de mis amigos del párrafo anterior me ha tocado entrevistar a muchas personas con discapacidades: Cristián Valenzuela, campeón paralímpico; Carolina Pérez, tetrapléjica (lo cual significa que tiene parálisis de sus brazos y piernas), que tiene su programa de radio Saliendo a Flote; el actor Felipe Orellana que por un accidente anda en silla de ruedas y así muchos otros más, en donde todos hablan algo parecido o lo mismo de la ONU.

No se trata de atacar la obra de la Teletón, pero sí que empecemos a eliminar la palabra “lástima”, que es la que los transforma en sujetos de caridad y no de derecho. Lo que ellos quieren es que sean tratados igual que todos y eso obliga a emparejar la cancha (derechos del Estado), pero sobre todo a que no los miremos con pena y que no se nos apriete la guata cuando aparece una silla de ruedas. Además, que no cambiemos el tono de voz cuando hablemos con ellos. Que les tiremos chistes. Que no creamos que un comentario relajado de su problema los va a hacer sentir mal. Eso es lo que, algunos creemos, más necesitan y, lamentablemente, la Teletón, con todo lo bueno que ha hecho, ha asociado la imagen de los discapacitados con la lástima, la pena, la caridad.

El problema es que uno hace este comentario y no somos capaces de separar el problema, sino que aparecemos como criticando la obra. Don Francisco, no se enoje, tomemos este comentario con altura. Hagamos las dos cosas. Historias que nos conmueven (porque muchos creen que sin esas no se consiguen las platas), pero también hagamos chistes, mostremos interacción entre discapacitados y nosotros más normales, peleando, conversando, tirando tallas, todo de igual a igual. ¿Se podrá? ¿O vamos a asistir a una guerra entre dos bandos donde el show de la Teletón no cambia nada?, ¿y los que creemos estas ideas nos quedamos fuera sin poder ayudar más que llevando a nuestros hijos a donar plata el sábado en la mañana como panorama tradicional de nuestro país? ¡Ya poh, Don Francis, relájese, hágame una foca por favor!... ¡uh! ¡uh!

 

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