FICHA TÉCNICA
Francisco Antonio Cano (1865 – 1935). Colombiano. Horizontes, 1914. Óleo sobre tela, 37 x 60 cm. Museo de Antioquia.
FRANCISCO ANTONIO CANO, EL ANTIOQUEÑO
Como varios de los pintores latinoamericanos, Francisco Antonio Cano es de origen humilde. De padre artesano, de quien recibe sus primeras enseñanzas artísticas, vive su niñez en una pequeña comuna de Antioquia, que se caracteriza por su clima tropical. Su primera obra es pintada a los doce años, utilizando óleo, cal y tierras.
Cano recuerda que ya a los catorce años modelaba muñecos de greda y los vendía en mercados, además de dibujar en los libros donde aprendía a leer de forma autodidacta. A esa edad decide quebrar su destino y dejar su hogar, pues si se quedaba la pobreza era inminente. Luego de vivir por un período en Medellín, debe volver a su pueblo natal. Pero al poco tiempo vuelve a la gran ciudad, donde recibe clases de gramática y de pintura. Cano fue el impulsor de la primera exposición de pintura que se realiza en Medellín y participó en diferentes exposiciones de esta ciudad. Viaja a Europa, donde conoce las obras representativas del arte occidental e ingresa a una academia de arte.
A su regreso, y luego de varios esfuerzos, crea y dirige la Escuela de Bellas Artes de Medellín. Al tiempo es nombrado director de la Litografía Nacional y luego de la Escuela de Bellas Artes de Bogotá.
HORIZONTES
Al relatar la vida de Cano, podemos reconocer cómo un hombre humilde, autodidacta y que vive en momentos de guerra llega a cumplir su sueño de ser un gran pintor y de impulsar el arte en su país. ¿Tendrá algo que ver su historia personal con la del cuadro?
Horizontes es la más representativa de sus obras y la pinta a sus cuarenta y ocho años, instante clímax de su carrera. Este es un cuadro muy querido por los habitantes de Antioquia, pues representa la colonización de este territorio, momento en que muchas personas llegaron a vivir a esta zona, iniciándose el proceso de urbanización.
Horizontes, conocido por un tiempo como La familia, representa a una pareja de colonos que descansa en el camino hacia el lugar donde comenzarán su nueva vida. De apariencia humilde, se identifica que han recorrido un buen tramo y que el descanso es necesario. Pocas cosas llevan con ellos, unos bultos y un hacha, ¿por qué llevan esta herramienta? Esta simboliza a los colonizadores, pues con ella podemos limpiar un terreno y construir una vivienda. La otra mano es la “…fundadora de mundos hurtada al Creador de Miguel Ángel. Ese gesto interrogante, que señala lo que no está…” (En el Horizonte de Cano de Sol Astrid Giraldo). En sus brazos, la mujer carga al bebé, el que también fija sus ojos hacia el lugar distinguido por el padre. La obra fue pintada según los cánones de la academia, respetando las nociones clásicas de la pintura. Ella representa a los miles de campesinos que durante la historia latinoamericana han tenido que desplazarse de un lugar a otro en busca de oportunidades.
CON LOS/AS NIÑOS/AS PODEMOS HABLAR SOBRE NUESTROS HORIZONTES
Con ellos/as podemos conversar sobre su futuro, sus horizontes. Les podemos contar cómo éramos cuando teníamos su edad y cómo nos imaginábamos de grandes. Podemos preguntarles ¿Cómo se imaginan de grandes? ¿Qué les gustaría hacer? ¿Dónde les gustaría vivir? Luego de soñar por un rato, realicen un dibujo, representándose a ustedes como cuando eran pequeños y ellos imaginándose como serán en el futuro. Luego comenten sobre el camino que deben recorrer para poder llegar a su “horizonte”.
DATO INTERNACIONAL
En el Museo Nacional de Colombia, Bogotá, se encuentra la exposición Francisco Antonio Cano: la mano luminosa. En ella se expone un interesante recorrido cronológico desde su época autodidacta a la académica. No dejen de visitarla.
Una reproducción de la obra Horizontes forma parte de la exposición ¿Cómo somos?, Diversidad Cultural en Latinoamérica, la que se exhibe hasta diciembre en el Museo Artequin Viña del Mar. Ven con tu familia, amigos o alumnos. Alcalde Prieto Nieto n° 500, Interior Quinta Vergara. www.artequinvina.cl.