Así como se destacaron con gran impronta en el ámbito social, cultural y deportivo en la Ciudad Jardín, también generaron una huella en el ámbito comercial. Entre las diversas tiendas podemos nombrar a la casa Cóndor de Oro o la Pastelería Francesa de Ruiz y Cía., dedicaba a la fabricación de pasteles, galletas, helados y dulces.
Hacia comienzos del siglo XX, los españoles radicados en Viña del Mar conformaban la segunda colectividad extranjera con mayor porcentaje en Viña del Mar. El 1 de agosto de 1918, la colectividad española inauguraba el Centro Español de Viña del Mar. Al ser fundado contaba con más de cien socios inscritos, y su misión era hacer de este espacio un lugar de amistad y encuentro entre los españoles residentes, e insertarlos en la ciudad que los acogía.
El centro estaba ubicado en un local al interior del pasaje Álamos, donde actualmente se emplaza el Portal del mismo nombre. Además, contaban con el afamado Club Ciclístico Ibérico de Viña del Mar, que nace el 17 de noviembre de 1912, a través del cual se conseguirían grandes triunfos para el deporte de la ciudad y de la colectividad, entre ellos los obtenidos en 1913 y 1918, como el de Luciano Sánchez en la carrera de 90 kilómetros y la de 110 kilómetros, denominada carrera Viña–Quillota. El Ibérico es el club que tiene más laureles conquistados en el ciclismo, al mismo tiempo de ser uno de los clubes en consagrarse dentro de los más importantes en diversas ramas deportivas como remo, atletismo, ciclismo entre otras categorías.
Así como se destacaron con gran impronta en el ámbito social, cultural y deportivo en la Ciudad Jardín, también generaron una huella en el ámbito comercial. Entre las diversas tiendas podemos nombrar a la casa Cóndor de Oro, perteneciente a García e hijo, otro local de renombre fue la Pastelería Francesa de Ruiz y Cía., casa fundada en 1909 y que fabricaba pasteles, galletas, helados y dulces.
En el ámbito textil y creación de vestuario se destacaba la afamada tienda El Sol de Peña y Formigo, tienda que abrió sus puertas en 1889, pasando por diversos propietarios, consolidándose en la sastrería, venta de ropa hecha y calzado para hombres, mujeres y niños.
Cabe destacar, además, el depósito y fábrica de calzado de Juan Massot y la tienda de Rivera y Cía., ubicada en la calle Valparaíso, similar a lo que hoy sería una tienda por departamentos, ya que se dedicaba a la venta de vestuario, zapatería, joyería, mueblería, objetos de lujo, llegando a ser una de las tiendas de mayor renombre del comercio viñamarino.
Otras tiendas fueron La Covadonga de Casin y Rodríguez especializada en la confección de vestuario, la tienda Venus de Alfredo Rodríguez, la Sastrería Inglesa de Secundino Zapico, tienda que hasta hace muy poco tiempo formó parte de Viña del Mar como una de las de mayor trayectoria en la Ciudad Jardín.