Se entiende por paisaje cultural el resultado de la acción del desarrollo de actividades humanas en un territorio concreto, cuyos componentes identificativos son el sustrato, la acción humana, componentes naturales y culturales, tangibles e intangibles, cuya combinación configura el carácter que lo identifica como tal, por ello debe abordarse desde diferentes perspectivas.
Recordar la pintura de Enrique Zañartu en la retrospectiva del 2003, nos sumergía en esa misma marea de los paisajes de Matta y Miró. Aunque Enrique Zañartu desarrolló su carrera en Europa, su obra siempre ha estado ligada a Chile. Frecuentes visitas y exposiciones, lo mantuvieron en contacto con el acontecer nacional. El paisaje cordillerano y el colorido típico de la zona fueron fuente de inspiración en muchos de sus cuadros. Se le considera entre los más importantes artistas del país que se han consagrado en el ámbito internacional.
Miembro de una familia de artistas comenzó a pintar en forma autodidacta en Chile, hacia fines de la década del treinta. Más tarde adoptó el apellido materno, Zañartu, para insertarse en el mundo del arte evitando que lo confundieran con sus hermanos Nemesio, también pintor, y el escultor Jaime Antúnez Zañartu.
Los paisajes pueden ser interiores o exteriores, solo la mirada del espectador permitirá acercarnos al lenguaje plástico, honesto y lleno de pasión.