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EDICIÓN | Octubre 2014

Camino de sanación

Doris Gygi, constelaciones familiares
Camino de sanación

Hay veces que sentimos pena, o que nos enfermamos sin explicación. Para quienes creen en las fuerzas del Universo, esto tiene una explicación que viene desde el dolor de nuestros propios antepasados. Aquí Doris nos explica de qué se trata la terapia de las constelaciones familiares.

por María José Garay A. / fotografía Margarita Landeta R.

A pesar de sus días agitados y llenos de trabajo se la ve radiante. Tiene una sonrisa preciosa y al hablar se nota ese acento extranjero. Su energía es envolvente y su lugar de trabajo está inundado por una música suave que incita al relajo, velas y un agradable olor. Una mesa, dos sillas, estantes llenos de libros y una gran camilla es todo lo que necesita. Aquí pasa los días, con su juvenil pinta hippie.

Desde que era una niña, en su Suiza natal, Doris veía cómo su madre curaba todos los males del cuerpo con cataplasmas de vinagre, cebollas, papas, hierbas y demases. Esto, debido a que por el trabajo de su padre (aduanero) vivían en sectores alejados, pueblos de no más de cincuenta habitantes, en los que muchas veces, frente a un dolor o enfermedad, se hacía difícil conseguir un médico que los atendiese y debían recurrir a “remedios caseros”.

De tanto mirar y escuchar a su madre y a los viejos que vivían a su alrededor, fue aprendiendo y entendiendo cómo la naturaleza contaba con muchos elementos que servían para aliviar al cuerpo. También se dio cuenta de que ella tenía un don especial, tuvo la suerte de estar y vivir con gente que a través de un péndulo buscaba el lugar más apropiado para que sus animales estuviesen bien, o donde estaba la tierra más fértil para sus siembras, o de dónde podían sacar agua, etc.

¿Por qué elegiste este camino de vida?
No fui yo la que eligió el camino, el camino siempre estuvo conmigo. Aunque estudié para trabajar en agencias de viaje, mi afición era todo lo que tuviese que ver con estas prácticas complementarias: el péndulo, las flores, los masajes, todo lo que había visto y aprendido. Fui más bien autodidacta, hice cursos chicos, porque en esa época todo lo complementario era mirado como algo de locos. Fue cuando llegué a vivir a Morza, Chile, trabajando en el campo junto a mi marido, que empecé a ayudar a las personas que buscaban solucionar sus problemas de salud, y yo les hacía las agüitas, les daba flores de Bach, entre otros…

¿Qué es lo que buscamos los seres humanos?
Buscamos darle sentido a nuestras vidas, entender a qué vinimos, por qué nos toca nacer en determinada familia, en determinado lugar, cuál es nuestro camino. Durante cuatro años estuve mochileando y trabajando por el mundo. Viví un tiempo en Estados Unidos para aprender inglés, fundamental para trabajar en una agencia de viajes, y mira dónde estoy (risas).

¿Cómo logras conectarte con las emociones de otro para ayudarlo?
No me conecto con la emoción de las personas, trato de conectarme con las energías universales. Lo importante es saber que es uno el que elige y atrae lo que quiere para sí mismo; nosotros somos los que tomamos las decisiones de nuestra vida. Así, cuando alguien quiere sanar algún dolor, debe buscar integrar todo, y no deshacerse de lo malo, sino que en un principio asumirlo. Sanación siempre es integración.

LOS SISTEMAS

Según la práctica de las constelaciones familiares, detrás de cada alma hay un sistema familiar generacional y es en estos en donde se producen los dolores, y muchas veces las enfermedades. “Cada uno tiene un lugar, una función, es una parte de un gran sistema. El doctor Jorge Carvajal, entendido en el tema, dice: imagina que la humanidad es una gran orquesta, la flauta tiene que ser la flauta, la trompeta la trompeta y así cuando cada instrumento cumple su rol todo funciona. Debemos entender que para qué queremos ser un roble si somos una flor, tenemos que ser lo que somos en la mejor versión posible y eso sólo lo sabemos nosotros. Nosotros creamos la vida que estamos viviendo, uno no puede hacer nada para otro, cada uno se lo hace”.

¿Qué son las constelaciones familiares?
Son movimientos del alma que sirven para reconciliarse. Te reconectas con la información generacional que está guardada en ella. Es una modalidad terapéutica que emerge en el ámbito de las terapias transgeneracionales a partir de la década de los ochenta. Se desarrolla con las investigaciones clínicas del psicoterapeuta alemán Bert Hellinger y tienen la particularidad de develar, de una manera radicalmente novedosa y llena de sentido, las dinámicas ocultas en un sistema familiar, las cuales pueden llegar a expresarse como un síntoma manifiesto, o simplemente como la inhibición de la completa potencialidad de sus integrantes.

¿Cómo funcionan?
La comprensión del lugar en que uno se posiciona y el tipo de cosas que nos suceden, sea como un don o como síntoma de sufrimiento o de enfermedad, cobran un sentido dentro de una historia familiar que viene de generaciones pasadas. Puede que sin que tú lo sepas, quizás tu abuela, por ejemplo, haya tenido un hijo y este haya muerto prematuramente, y eso que nunca lo supiste se haya vuelto un problema para ti, porque nuestra alma o conciencia sí lo percibe. Entonces estas cosas que sucedieron hay que saberlas, hay que trabajar para descubrirlas e integrarlas a nuestra vida. Cuando parte de una historia familiar no puede ser integrada, asumida o sanada (como la exclusión de algún integrante de la familia, la pérdida de un hijo, eventos traumáticos, entre otros), se perpetúa el dolor, incluso, sin que siquiera hayamos conocido a los familiares que pudieron vivir estas crisis.

¿Para qué sirven?
Son un instrumento terapéutico muy eficaz para reorientar y sanar las relaciones en el seno de la familia. Es una experiencia profunda donde estas informaciones que no sabíamos que existían, emergen a la superficie ofreciendo una posibilidad de transformación y reconciliación. Tomando conciencia, resignificando y comprendiendo mi historia puedo crear otra realidad para mí. Todo esto que parece tan misterioso al tratar de explicarlo con palabras, emerge en el trabajo de las constelaciones.

¿Qué pasa durante una constelación grupal?
Las constelaciones ayudan mostrando representaciones que escenifican determinados contextos sistémicos. Una constelación no se entiende, se vive.

¿A quiénes les aconsejas hacer una constelación?
A quien quiera comprender un poco más del sistema al que pertenece. A los que tienen una dificultad. En las constelaciones hay tres movimientos: el orden es el primero. Donde hay orden, el amor fluye con más facilidad. Cuando uno sabe cuál es su lugar está tranquilo y se siente seguro y, además, sabe lo que se espera de él y cuál es el rol que le toca cumplir. También está el movimiento del alma que te muestra cuál es la energía que viene de tiempos antiguos y que te llevó a lo que te está pasando ahora, la dificultad que estás teniendo. El tercer movimiento que es el del espíritu, es incomprensible para nuestras pequeñas mentes, pero totalmente coherente para nuestras almas.

 

“La comprensión del lugar en que uno se posiciona y el tipo de cosas que nos suceden, sea como un don o como síntoma de sufrimiento o de enfermedad, cobran un sentido dentro de una historia familiar que viene de generaciones pasadas”.

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