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EDICIÓN | Octubre 2014

La más joven del clan Kast

Bárbara Kast Sommerhoff, concejala de Paine
La más joven del clan Kast

Piensa ir a la reelección como concejala en 2016, pues con solo treinta y un años y sin participación política previa, arrasó con la más alta mayoría en Paine en las últimas elecciones municipales de 2012. Tiene claro que su apellido pesa en la zona y que la vocación de servicio público es el regalo más grande que le dejó su padre, Miguel Kast R.

por Elisa Collins V. fotografía Andrea Barceló A.

Es la única hija de Miguel Kast, y la menor de cinco hermanos. Dos años tenía cuando su papá —quien fue pieza clave durante el gobierno de Pinochet— muere a los treinta y cuatro de un cáncer óseo, en 1983. La concejala más joven de Paine es sobrina de José Antonio Kast y hermana de Felipe, actual diputado por Santiago. Desde niña estuvo ligada a la fundación que lleva el nombre de su padre, donde parte de la rutina diaria era colaborar con los vecinos de la zona. “En mi familia hay muchos políticos por lo que nunca fue un tema lejano para mí; yo te diría que, el 2010, se genera esta idea de aportar desde el municipio y, el 2011, me decidí, lo conversé con mi marido y fui a hablar con mi tío José Antonio”.

LA FE y LA POLÍTICA, UN SELLO FAMILIAR

Bárbara crece junto a su madre y sus cuatro hermanos, a la vera de sus abuelos paternos, quienes llegan desde Alemania y se instalan en Linderos. “Los viernes, mi abuela me mandaba a buscar a Santiago y me quedaba con ellos hasta el domingo; los veranos siempre trabajábamos en la fábrica, desde muy chicos. A los diez era secretaria y contestaba el teléfono, después digitaba facturas”, recuerda, sobre sus primeras experiencias laborales en Cecinas Bavaria, fábrica que fundaron sus abuelos en la comuna de Buin.

La familia Kast tiene dos sellos marcados con fuego: la vocación de servicio público y una profunda fe católica, ligada a Schönstatt.

¿Cómo nace tu vocación de servicio público?
Es el gran regalo de mi papá y de mis abuelos. Para mí nunca fue algo premeditado decir “vamos a ver a los niños pobres”, no, era parte de la rutina diaria. Todas las Navidades iba a la fundación y adornábamos las calles de las poblaciones.

¿Y esa religiosidad tan profunda, también la viviste por tu lado materno?
Mis abuelos maternos no son católicos, pero sí profundamente religiosos, tenían una fe muy de vivencias; y por el lado de mi papá siempre vivimos un Dios muy cercano. Jesús y la Virgen eran una persona más dentro de mi familia, siempre fue así. Cuando salíamos con mis abuelos en auto había que rezar las tres Ave María para que nos cuidara. Mi abuelo sobrevivió en la guerra gracias a las tres Ave María, las rezaba y no pisaba la bomba, para él era así de literal.

A pesar de que estudió varios años de sociología, uno de economía y después de casada un par de años de psicopedagogía, no terminó ninguna carrera. Se casó a los veinte y al poco tiempo comenzó a participar con un grupo de amigas en el programa Cuenta Cuentos del Maipo. Pero fue su relación con el ámbito municipal lo que determinó su labor pública: “estuve implementando bibliotecas en colegios municipales y me tocó involucrarme mucho con el tema de la educación pública; ahí me di cuenta de que desde esa vereda podía aportar más que desde donde yo estaba en ese momento”.

Se decidió entonces a ser candidata a concejal por la UDI y comenzó un arduo trabajo: “como no tenía ninguna participación política previa, y había ya dos concejales UDI, tuve que competir por un tercer cupo que nunca se había ganado y dije bueno, apuesto. Recorrí tres veces Paine caminando, la Laguna Aculeo, Huelquén, Chada, hice toda una estructura de campaña, fueron meses bien intensos”.

Obtuvo la primera mayoría, dos mil votos más que Patricio Achurra, conocido actor y ex alcalde de la zona.

¿Qué banderas usaste en tu campaña?
Me tomé súper en serio la campaña, podría haber hecho un tercio de la pega porque tengo una gran ventaja: mi nombre es conocido en la zona, pero quise ir puerta a puerta promoviendo la cercanía, porque soy muy accesible; quise apelar también al trabajo bien hecho, soy súper matea, soy correcta.

Bárbara pertenece a la comisión de educación, salud y cultura y su tiempo lo divide acudiendo al concejo, a las audiencias semanales, al trabajo en terreno y como mamá de cuatro niños. “Además de la educación, me mueve mucho el tema de la salud pública, hay una gran deuda de país con la dignidad de las personas. La diferencia de los dos Chiles que existen es abismal, dos realidades muy desconocidas para mucha gente que vive en un nivel más alto”.

Pero eso ha existido siempre…
Sí, pero antes el rico tenía una mayor conciencia, a pesar de esta pseudo explotación por el patrón de fundo, había una mayor conexión entre unos y otros, ahora son realidades totalmente paralelas. A los ricos les falta realmente saber qué es y cómo vive el pobre, como le ocurrió a una señora que conozco, que se quebró una cadera y pasó tres meses hospitalizada esperando su hora de cirugía y cuando finalmente llegó, la operación ya no se pudo realizar porque se cicatrizó la fractura y no se pudo poner de pie nunca más, ahí quedó

¿Estás de acuerdo, entonces, con los objetivos que persigue la reforma tributaria y la de educación del actual gobierno?
Estoy absolutamente de acuerdo con las dos; pero me parece que la forma en que se está haciendo la reforma educacional es pésima, no creo que se vaya a mejorar en nada la educación de las escuelas. Habría partido por mejorar la educación pública y la calidad docente, hay muchas escuelas que siguen con grandes problemas de infraestructura, pero para mí lo más grave es la calidad de los profesores.

¿Y cómo se mejora la calidad de los profesores?
Yo creo que es la única carrera laboral donde tienes tu futuro asegurado, pues es muy difícil despedir a un profesor del sector público y muy difícil poder evaluarlo. Tendría que haber incentivos de sueldo y de mayores horas no lectivas docentes, mejorar las condiciones laborales y, de esta manera, atraer buenos profesores al sector público.

¿Cómo ves a los jóvenes de hoy?
Los jóvenes de hoy son hijos de padres que tienen más, pero que les exigen menos. Me llama la atención, no solo aquí en Paine, la desmotivación generalizada que existe, la vida les pasa por encima, y cuesta mucho motivarlos. Hay muy pocos ideales.

PONER LOS PIES DE SU PADRE EN LA TIERRA

¿Qué ha significado ser la hija de Miguel Kast?
Fue súper conflictivo hasta la adolescencia, había toda una connotación religiosa de por medio, de que mi papá había ofrecido y dado la vida por Chile prácticamente y eso en mi fuero interno me pateaba la guata. Yo decía cómo diste la vida por Chile y no por nosotros, si lo que yo necesitaba era que estuvieras conmigo, te necesitaba acá.

Muchas historias se han tejido en torno a cómo Miguel Kast vivió los últimos años de su vida, pero la mayoría de ellas apuntan reforzar la transformación que experimentó en ese lapso. Para muchos un trayecto de verdadera santidad, de entrega total a la voluntad de Dios y de la Virgen: “mi papá le habría ofrecido su vida a la Virgen, incluso antes de estar enfermo; yo ahora lo interpreto de otra forma, pero cuando era chica me daba rabia que anduviera ofreciendo la vida, si tenía que estar ahí conmigo”.

Dice que a partir de los diecinueve años pudo bajar a su papá del Olimpo, humanizarlo, lo que la ayudó a sentirlo más cerca. “Yo creo que me ayudó conocerle sus pifias, cuando comencé a hablar con personas que me mostraron el lado B; era tal la santificación que se tejía en torno a la figura de mi papá, que era una cuestión súper loca, casi comoque no era digna de ser hija de él. Hay un par de libros en que se dice que mi papá les contaba un cuento todos los días a sus hijos; está bien, fue así muchas veces, pero también fue un papá bien ausente, que trabajó intensamente. Conocer a esa persona que tiene las mismas dificultades que el resto de la gente, las mismas contradicciones religiosas que puedo tener yo, me ayudó a verlo como alguien súper cercano y real”.

 

“Los jóvenes de hoy son hijos de padres que tienen más, pero que les exigen menos. Me llama la atención la desmotivación generalizada que existe, la vida les pasa por encima”.

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