Lily Paz cruzó las fronteras de su recordado Perú, en busca de oportunidades y mejores condiciones de vida. Pese a las adversidades, hoy cosecha sus frutos, consolidándose como microempresaria en el rubro de la gastronomía. Su especialidad: la elaboración de pastas artesanales en base a harina de quínoa, productos que elabora con tesón, en su propia fábrica en La Serena, y los que, además, son distribuidos en importantes supermercados del país, con altas proyecciones en el mercado.
por Pamela Tapia S. / fotografía Patricio Salfate T.
Fue a principios del año 1993 cuando esta pequeña mujer, de tez morena y amplia sonrisa, decidió llegar a nuestro país. Tuvo la oportunidad de viajar antes por Europa y de trabajar dos años en Japón. Aprendió el idioma y pudo desenvolverse con naturalidad, sin embargo, la distancia hizo que Chile se instalara en su mente, transformándose en su principal destino.
Proveniente de una familia humilde, Lily Paz Vilela siempre supo que la solución a la precariedad en la que vivía su círculo más cercano, no era enviar dinero todos los meses a Perú, sino más bien, lograr que se trasladaran a Chile. Por ellos se esforzó, se paró una y otra vez y enfrentó la vida con optimismo y responsabilidad.
Trabajó como garzona en un restaurante peruano y, más tarde, se hizo cargo de la contabilidad en una sala cuna. De la mano con los cambios, tomó la decisión de afiatarse a nuestro sistema y consiguió, finalmente, la nacionalidad chilena.
“Como estaba sola me arriesgué y empecé a trabajar duro, pero me di cuenta de que para alcanzar mis metas no podía seguir como inmigrante. Al poco tiempo, logré traer a mis dos sobrinos, a quienes eduqué y hoy son profesionales. Uno cursa una maestría en Alemania y el otro regresó al Perú con un buen puesto laboral”, comenta orgullosa.
¿Construyó su propia familia?
Claro que sí. Me casé a los pocos meses de llegar a este país con un chileno. Juntos fuimos creciendo y tuvimos dos hijos. El primero; mi gran dolor, porque falleció al nacer. Luego, en el año 2000, nació Álvaro, quien llenó de magia mi vida y me impulsó a pararme cuando enfrenté mi segunda gran pena: mi separación.
¿Cómo logra sobreponerse en un país lejos de los suyos?
Cuando nació mi hijo, la vida cambió para mí. En aquel entonces, había dejado el trabajo en la sala cuna y me había instalado con una residencial, muy visitada por extranjeros, especialmente, estudiantes alemanes y franceses.
¿Fue un largo aprendizaje en medio del dolor?
Después de lo que viví, caí en depresión, pero me tuve que levantar por mi hijo y mis sobrinos, además, siempre he sido muy disciplinada. Para mí, Chile es un país bendito. Acá si estudias y te esfuerzas, logras muchas cosas.
CAMBIOS RADICALES
Cuando su vida transcurría entre lo dulce y agraz, Lily Paz decide cerrar la residencial y vender todo. Para aquel entonces, sus sobrinos habían terminado sus estudios. Lily quedó sola con su hijo y con la mochila un tanto más liviana. En su mente resonaba con ahínco, la necesidad de iniciar un nuevo emprendimiento, sin embargo, no encontraba la forma de encauzar su sueño.
¿Cómo subsiste entonces?
Empecé a trabajar en un supermercado, en el área de cocina y platos preparados. Esto fue el inicio de todo lo bueno que vendría para mí. De a poco fui recuperando la confianza y a esa Lily llena de sueños. Aprendí mucho de la pastas y como soy responsable me capacitaron. La idea de contar con mi propio negocio tomaba fuerza y eco en mi interior. Ahorré peso a peso hasta que logré comprar la maquinaria requerida para procesarlas.
¿Cuándo toma la decisión de concretarla?
No fue de un día para otro. En ese entonces, arrendaba una casa y decidí tener mi propio lugar donde vivir y trabajar. Empecé a buscar dónde, pero en Santiago conseguir algo en el centro era muy caro, y para efectos de mi negocio, vivir en la periferia no era rentable. Además, tenía el gran problema de no poder optar a un crédito bancario.
¿Fue así como llega a La Serena?
Claro, me dediqué a buscar en regiones un lugar más económico para vivir. Por cosas de la vida, me enteré que podía optar a un subsidio del Estado para adquirir una vivienda. Un día, al bajar del metro, vi un letrero de la Región de Coquimbo, busqué información y, sin pensarlo, me vine un día a conocer la región de las estrellas. Recorrí la ciudad, encontré una casa que se ajustó a mi necesidad y solicité al supermercado mi traslado a La Serena.
¿Así de valiente?
Sí, logré que me dieran el crédito, obtuve mi vivienda y al año, a fines del 2008, me vine con mi hijo de ocho años y mis máquinas. Hice un cambio radical en mi vida. Al poco tiempo renuncié al supermercado porque mi hijo quedaba muy solo. A partir de ese instante, mi fábrica empezó a progresar.
BENDITA QUINOA
Ya con las máquinas en casa, Lily necesitaba disponer de los permisos para ofrecer sus servicios, pero su vivienda no contaba con las condiciones requeridas para acceder a los permisos necesarios. Golpeó las puertas del Estado y, a través del FOSIS recibió asesoría, concretó el empalme trifásico, compró insumos y, lo más importante, pudo completar la implementación exigida por la autoridad sanitaria en su hogar.
El siguiente paso, fue conseguir que todos sus productos contasen con fichas técnicas que indicaran los valores nutricionales. Para ello, contó con el apoyo de SERCOTEC y la Universidad Católica del Norte. Una vez concretado dicho requerimiento, pudo acceder con sus pastas a los supermercados Unimarc, distribuyendo sus productos a mayor escala.
Actualmente, sus principales compradores son casinos de faenas mineras, restaurantes de la Avenida del Mar en La Serena y emprendedores de Ovalle y Santiago. A fines de octubre, su gran salto será estar presente con sus productos en los supermercados Tottus del país.
De sus creaciones, Lily destaca que en D` Franco se elaboran sopas y cremas en base a harina de quínoa y todo tipo de pastas secas como lasañas, fettuccini, ravioles y ñoquis. Su particularidad es que estas exquisiteces se fusionan con diversos sabores, entre ellos, camarón, pollo y champiñón. Preocupada por la diversidad de sus clientes, fabrica, además, sopa de quínoa sin gluten, especial para celiacos.
Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación, los problemas de mal nutrición y hambre en los países en desarrollo, se sustentan en el bajo consumo de alimentos que contengan buena disponibilidad de proteínas, energías y micronutrientes. En atención a este diagnóstico, según especialistas, las pastas que elabora Lily Paz —naturales y enriquecidas con harina de quínoa— constituyen un alimento saludable, de gran aporte en proteínas, fibras y vitamina A.
¿Incorporar quínoa a los productos es el valor agregado de D` Franco?
Así es. La innovación de esta pequeña empresa está en unir un producto de consumo masivo como las pastas y la quínoa, como alimento de un alto valor nutricional. Este es un producto natural, sin aditivos, ni colorantes, de manera que promovemos una alimentación saludable. Por lo demás, no existe un producto igual en la región, y tampoco en el país, lo que significa que podemos lograr altas proyecciones de crecimiento.
¿Cuál es el siguiente paso?
Adquirir una camioneta para la distribución, y por supuesto, más capital para la adquisición de materia prima que me permita incrementar mis niveles de producción. Mi meta es llegar a los cuatro mil quinientos kilos mensuales.
¿Y sus expectativas en el mercado?
En lo inmediato, tener la posibilidad de abastecer con mis productos a la cadena de supermercados Big John, y luego, a Catherine Compass Group, una de las mayores organizaciones del mundo en servicios de alimentación.
¡Sus aspiraciones son grandes!
Por supuesto, porque de a poco me he ido haciendo conocida. Cuando concrete lo anterior, respiro un poco y pienso en grande. Quiero exportar sopas de quínoa a Alemania, que es el principal país consumidor de este producto.
“La innovación de esta pequeña empresa está en unir un producto de consumo masivo como las pastas y la quínoa, como alimento de un alto valor nutricional”.