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EDICIÓN | Octubre 2014

Sustentable y bioclimático

Alexi Moraga, arquitecto
Sustentable y bioclimático

Su trabajo en República Dominicana ha llamado la atención de la arquitectura nacional y extranjera por un concepto sustentable y bioclimático que inserta a las viviendas como parte de las lomas. Casas inteligentes que, además, fueron construidas con piedras de la misma excavación, usando las especies de la zona y dándole énfasis al aislamiento y enfriamiento térmico. Una propuesta que pronto podremos ver en nuestro país.

por María Inés Manzo C. / fotografía Vernon Villanueva B. y gentileza de Alexi Moraga

Alexi Moraga, al final de su carrera de arquitectura en la Universidad Viña del Mar, por circunstancias de la vida, optó por su familia y tuvo que congelar su proceso de titulación. Pero siguió trabajando en el área que le apasionaba, realizando algunos proyectos y negocios que tenía junto a su esposa estadounidense en California. En ese periodo, con su empresa Southern Workshop, de arquitectura y construcción, se le encomendó el proyecto Eglo de Viña del Mar, del cual tuvo que hacerse cargo de gran parte del proceso.

Su diseño llamó la atención por incluir una mayor cantidad de metros cuadrados y por presentar una arquitectura con ciertos indicios de sustentabilidad. Fue así que sus profesores de escuela también vieron su trabajo y, junto al decano de ese entonces, Mario Orfali, lo impulsaron a titularse bajo las condiciones que le fueran posibles. Además, gracias a su casa de estudios, tuvo la oportunidad de ir becado a Barcelona y París como profesor de taller; y tiempo después realizó un posgrado en Arquitectura Sustentable en la Universidad de Chile (2006).

Esta inquietud por una arquitectura comprometida con el medio ambiente y, al mismo tiempo, las limitaciones que le daba el mercado nacional, lo motivaron, junto a su esposa, a vender su casa en Concón e irse a vivir por tres años a República Dominicana para trabajar en una obra social, de carácter voluntaria, en el 2010. A treinta kilómetros de Jarabacoa se relacionó con los lugareños y tuvo mucho contacto con las zonas rurales, donde se re encantó de su carrera. “El no estar en contacto con la globalización, con el individualismo de la ciudad, te permite ser distinto. Trabajábamos en una reserva natural y vivíamos muy expuestos a los elementos, al clima. Al principio te choca, pero te das cuenta cómo la arquitectura debe nacer del lugar y responder a las necesidades que ahí se encuentran”, cuenta.

¿Cómo nace tu primer proyecto en la zona?
Conocí a un canadiense con una gran preocupación social. Él quería hacer dos casas, más que nada para negocio, pero que reflejaran una arquitectura comprometida con el entorno. Al empezar a buscar un lugar idóneo nos encantó la zona de Jarabacoa, pues tenía una gran loma con vista a través de los bosques. Fue ahí cuando surgió la idea que las casas debían ser parte de ella, es decir como si el cerro hubiese parido estas estructuras.

¿Cuál fue el desafío más grande?
Por la enseñanza de mi escuela siempre tuve presente respetar el entorno, pero los arquitectos estamos acostumbrados al plan regulador, las alturas, los edificios. La interrogante, en este caso, era cómo hacerlo en una loma; ahí apareció un concepto que traté de hacer con Eglo, aunque en menor escala: "desaparecer para hacer aparecer". Bajo esa concepción se enterraron las casas, pero con fachadas visibles. La obra no desaparece por completo, pero se ve natural. La acción de enterrar no solo toca lo estético, sino también lo sustentable.

REFUGIO HABITACIONAL

El encargo fue diseñar dos villas de entre 450 a 500 m2, sin invadir el ambiente natural en el que se emplazan, además de incorporar características bioclimáticas. Con amplios y abiertos espacios, ventanas de gran panorámica y uso de la madera nativa, desde el punto de vista térmico aportan al enfriamiento a través de sus muros adosados a la ladera del cerro. Asimismo, uno de sus principales atractivos es que un gran porcentaje de los revestimientos es roca extraída de la misma excavación. “Al utilizar los materiales del mismo lugar no solo se está reutilizando, pues la loma tenía cierto clima tropical que compatibilizaba térmicamente con estos elementos. También hay una reducción de la huella de carbono, pues se evitó que los camiones intervinieran emitiendo CO2 al ambiente”, señala Alexi.

¿Cuáles son los beneficios de sus cubiertas ajardinadas?
En países tropicales son muy efectivas, porque permiten un mayor aislamiento térmico. En cuanto a sol directo, reduce a cero la opción de incorporar un sistema de enfriamiento mecánico. Sin embargo, lo más importante de esta acción es el efecto de evapotranspiración. Además, al estar en contacto con la roca siempre se encontrará a una temperatura intermedia del ambiente.

¿Por qué los jacuzzis están en los techos?
También para el enfriamiento de las habitaciones, en ambas casas se escogió la pieza matrimonial y en la zona de máxima insolación solar. En República Dominicana siempre están los jacuzzis fríos porque hace demasiado calor, eso permite que la influencia térmica se transmita a la habitación y enfríe.

Además poseen domótica…
Sí, son casas inteligentes, porque con la sustentabilidad no podemos pretender volver al pasado. Esto nos ha ayudado, por un lado, a lo estético, trabajando con escenas de iluminación y las texturas, pero, por otro, a tener control del sistema de regadío, activar las alarmas, cámaras de seguridad, contestar el teléfono o el citófono de la casa a través del celular. Asimismo, avisa en caso de emergencias de electricidad o gas.

Estas casas han llamado la atención del mundo de la arquitectura…
Al momento de hacerse conocidas se publicó en más de treinta blogs, diarios y revistas especializadas de República Dominicana, Colombia, Estados Unidos, Europa y China. Incluso, salió en dos enciclopedias de arquitectura bioclimática sostenible en Hong Kong. También me contactaron de la Universidad Católica y este año un grupo de veinticinco alumnos fueron a visitar Refugio Fisura para su clase de tendencias de la arquitectura. Me encantó la experiencia, es bueno que los alumnos se den cuentan de que los sueños son posibles.

¿Qué otros proyectos realizaste en República Dominicana?
He diseñado varias viviendas y un hostal. Uno de los proyectos que más me gusta es la casa lady bug de 600 m2. Antes de su construcción hubo una tormenta tropical que generó derrumbes, entonces se rescataron esas rocas y se usaron como revestimientos. También tiene una cubierta ajardinada, para clima tropical, que actúa como viga fría natural.

¿En qué consiste una viga fría?
Son tuberías de metal por el techo que están visibles. Por presión, el aire caliente sube y el frío baja, entonces al colocar un elemento que está influenciando el medio genera que se cree un aire acondicionado natural constante. Esto no se conoce mucho en Chile, pero con métodos sencillos se pueden hacer grandes cambios.

CAMBIO DE SWITCH

De vuelta en Viña del Mar, Alexi Moraga reformuló su empresa bajo el nombre de VASHO Arquitectura Sustentable (www.vasho.net), incorporando los conceptos de innovación, normas éticas y equidad social; calidad ambiental y eficiencia en el uso de recursos; impacto contextual y estético, entre otros. Un cambio en respuesta a sus trabajos en República Dominicana y los asociados que encontró en el lugar. Desde entonces, viaja entre un país y otro trabajando en diferentes proyectos.

¿Es posible hacer este tipo de viviendas en la ciudad?
Si eres sensible y observador, si te nutres de todos los conceptos para intervenir, es posible… en el centro de la ciudad, en un barrio patrimonial o residencial. En el fondo, es un tema de actitud.

Ahora la idea es replicar un concepto parecido en la región…
Sí, me contactó una pintora emergente que junto a su esposo tienen una parcela en Tunquén. Su idea es hacer una casa que sea taller de pintura, taller de telas y de cerámica. Justamente es un terreno que tiene una pendiente en el cerro en cuarenta y cinco grados, como en Jarabacoa, inmerso en un bosque de eucaliptus. En este caso, la investigación apunta a aprovechar el calor de los hornos de barro para calentar la casa. El concepto es al revés, allá se necesita enfriar y acá calentar en invierno, pero lo importante es entender los flujos y las corrientes térmicas para distribuir en la casa.

 

“Al utilizar los materiales del mismo lugar no solo se está reutilizando, también hay una reducción de la huella de carbono, pues se evitó que los camiones intervinieran emitiendo CO2 al ambiente”

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