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EDICIÓN | Octubre 2014

“Me siento parte de este país”

Jorge Alís, comediante
“Me siento parte de este país”

por Maureen Berger H. / fotografía Vernon Villanueva B.

Jorge Alís (47) ostenta el honor de ser uno de los pocos argentinos que han sido aplaudidos y premiados por el monstruo de la Quinta Vergara, en el Festival de Viña, ¿la razón?: “siento que la gente premió mi show porque no me ve foráneo, llevo diecisiete años acá y me siento parte de este país. Como extranjero es muy especial recibir a diario tanto cariño de la gente”.

Pero, antes de la gaviota y las antorchas fue taxista, vendedor de antigüedades en Brasil, bailarín de tango en Caminito, Buenos Aires, tuvo un kiosco, trabajó en una panadería y fue verdulero. Paralelamente, hacía mucho teatro, carrera que estudió pero que no permitía costear todos sus gastos. Ingresó a una escuela de clown e hizo bastante teatro callejero y shows e, incluso, participó en varios festivales circenses en Europa. En 1996, decidió venir a probar suerte en Chile y comenzó haciendo clases de tango. Hasta que se dio la oportunidad de abrir su propio local en Santiago, el mítico Cachafaz, la tanguería, sala de teatro, restaurante y multi espacio en la que dieron sus primeros pasos muchos consagrados del stand up comedy, como las estrellas del Club de la Comedia. En cine ha estado en Play, La buena vida, Hotel Marconi, Tráiganme la cabeza de la Mujer Metralleta, Magnum González y estará en Alís en el País de las Maravillas, un proyecto personal. Conversamos con un café en el Casino Enjoy de Viña del Mar.

¿Es cierto que estudiaste teatro desde los doce años?
Sí, tuve ganas de aprender y mi mamá me apoyó. Además, había estudiado baile clásico de más pequeño, pero mi papá no me dejó seguir, para que no me volviera “maricón” (ríe). Más grande, entré a estudiar psicología en la universidad, pero lo abandoné y me quedé en teatro que me llenaba mucho más.

¿Cómo fue tu paso por el teatro circense?
Intenso, laburaba con muñecos de tamaño humano y fui cuatro veces a festivales en Europa. En algunos viajes me acompañó Paula, mi mujer, quien es chilena y entonces era mi alumna de tango. Hoy ella es mi manager y somos padres de tres lindos hijos: Facundo (1), Violeta (3) y María (6).

¿Qué recuerdos tienes de los años gloriosos de El Cachafaz?
Lo tuve quince años, fue la meca del tango, el baile, la bohemia, el stand up. Desde un inicio fue como cumplir el sueño del pibe, yo tenía mi propio escenario para hacer distintos shows casi todos los días, era apasionante. Durante un tiempo viví arriba del local en Guardia Vieja e, incluso, traje a mis padres a quedarse conmigo. Lo cerré el 2012 porque me pidieron el terreno para hacer un edificio. Yo tenía una sucursal en el Patio Bellavista, pero también la vendí el 2013. Me había quedado sin negocio y justo me llamaron para el Festival de Viña.

¿Qué sentiste en el escenario de Viña?
Estaba en otra, pero no me sentía nervioso. Una vez arriba olvidé la carga que significaba
 star parado en ese escenario tan importante.

Y como me fue bien, hoy estoy laburando muchísimo y disfrutándolo.

¿Te dolió que te criticaran tanto en Argentina?
No, porque solo fueron dos programas, me dio lo mismo. Además me han invitado a hacer buenas notas y a trabajar en festivales de teatro en Córdova, Buenos Aires, Mendoza, etc. Después del Festival de Viña se empezó a hablar bastante bien de mí en mi país.

¿Continúas con El Cachafaz itinerante?
Claro, es lo que me permite llevar obras a regiones. Estoy haciendo una gira Entel, con los Casinos Enjoy y Casinos Dreams, con presentaciones en el Teatro Nescafé de Las Artes en Santiago y he tenido que rechazar algunas invitaciones a actuar en México y Noruega. Mi trabajo más reciente es Mate con Huesillo, un espectáculo de humor con stand up, donde reflexiono sobre el fracaso tras el éxito y cómo puede llegar a cambiar la vida con el reconocimiento de la gente. Además, incluyo una profunda e irónica mirada a la sociedad chilena y a la argentina. En todo caso, hace un par de meses abrí un Cachafaz en el Barrio Italia, pero solo es espacio teatral y de baile, no restaurante, donde hay clases de tango, se presentan mis alumnos de stand up comedy, entre otros shows.

¿De qué tratará la película Alís en el País de las Maravillas?
Es un poco autobiográfica, pero con ficción y mucho humor. Se enmarca en un género argentino medio grotesco, al estilo de Esperando la carroza. Pero no quiero tener actores chilenos conocidos en el elenco, después pasa igual que en las telenovelas, que los mismos hacen de médico, veterinario o psicólogo. Habrá varios amigos de acá y de Argentina en los roles.

 

“Después del Festival de Viña se empezó a hablar bastante bien de mí en mi país”.

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