En una de las calles más turísticas de Cerro Alegre se encuentra una pequeña y hermosa pastelería gourmet, que encanta, desde la entrada, por su decoración. Con una gran variedad de tortas, galletas, cupcakes, macarons, tés artesanales, no solo invita a los turistas y vecinos a probar sus deliciosas preparaciones, sino que a recorrer los cerros de Valparaíso.
por María Inés Manzo C. fotografía Vernon Villanueva B. y gentileza Mercadito Alegre.
La pastelería gourmet Mercadito Alegre abrió sus puertas hace dos años en el Cerro Alegre de Valparaíso, en una zona que hoy se ha transformado en un polo turístico y gastronómico. Ubicada en la calle Almirante Montt, de inmediato llama la atención su delicada decoración shabby chic —un estilo entre provenzal y vintage—, que se mezcla con una variedad de tortas, cupcakes, chocolates, galletas, café italiano, postres, empanadas, panes con chocolate y betarraga; calabaza y pasas o vino camembert con nueces, entre otras delicias, que nos transportan a una verdadera pastelería europea.
Su dueño, Braulio Elicer, viene de una familia de empresarios. Partió su primer negocio a los dieciocho años con una empresa de diseño, junto a su hermano, en Santiago. Luego, en esa misma ciudad, tuvo otro emprendimiento relacionado con el turismo y una joyería de lapislázuli en el sector de Bellavista. Pero el 2008, en una visita por el fin de semana, se enamoró de los cerros de Valparaíso, del patrimonio y la vida porteña. “Me entusiasmé, me vine a vivir acá y puse un café-joyería llamado Café Bijoux en el Cerro Concepción. Después lo vendí y abrí el restaurante Sabor Color en la misma zona. Estuve ahí por cuatro años, hasta hace unos pocos meses, cuando decidí vendérselo a mi socio. Gracias a esa experiencia gastronómica, vi una gran oportunidad en este pequeño local del Cerro Alegre, que tenía mucho potencial, sobre todo por su ubicación y porque faltaba una pastelería gourmet en el sector”.
Fue así cómo realizó una completa remodelación y se diseñó todo bajo un estilo muy afrancesado, en tonos celestes y pasteles. En las ventanas y entrada hermosas flores dan la bienvenida a los turistas extranjeros, santiaguinos y residentes del barrio que se sienten como en casa. La pastelería de Mercadito Alegre es toda de elaboración propia, pero, además, cuentan con productos gourmet nacionales, chocolates y tés artesanales para regalo. “Tenemos una vitrina con una gran variedad de productos —alrededor de treinta— con la opción de que escojas un solo trozo o las tortas enteras. La gracia es aquí puedes comprar distintos tipos de pasteles o postres para llevar; por ejemplo, tenemos rolls de lúcuma, mousses y trufas con chocolate, cupcakes con diseños de dibujos animados, brownies, macarons de caramelo, pie de limón con maracuyá, etc. Buscamos sabores y combinaciones distintas a lo que siempre hay en el mercado”, agrega.
¿Tú realizas la elección de los productos?
Sí, trabajo directamente con la pastelera; en base a mi experiencia le cuento lo que me gusta y lo que he ido probando en mis viajes. Me encanta salir, ir a otras pastelerías, conocer. En general, me fascina la gastronomía, soy sibarita, entonces trato de que lo que vendamos sea un reflejo de ello. Vamos haciendo pruebas y preparaciones innovadoras con pistacho, maracuyá, lúcuma, entre otros. Nuestro último producto es un mousse de castaña con bizcocho y crema de chocolate, ¡delicioso!
Además tienen tés…
Sí, somos los distribuidores de Milagrito en Valparaíso. Contamos con una variedad de tés increíbles, en más de diez variedades: verdes con guinda, con chocolate; negros, rojos, etc. El concepto de los tés es para llevar o de regalo en frasquitos.
¿La idea siempre fue una pastelería para llevar?
Sí, hasta el diseño del empaque fue pensado para que llegue bien el producto a donde se traslade. Tengo tenedores para que se lo vayan comiendo, porque es rápido, sencillo, ideal para ir conociendo el cerro y para los turistas, a quienes les encanta caminar.
DISFRUTA
Braulio, además de ser el dueño de Mercadito Alegre, es también el presidente de la asociación gremial Disfruta Valparaíso, que nació hace un año por la necesidad de organizar a distintos empresarios y emprendedores del Cerro Alegre y Concepción. Gracias a esta unión de veintiséis socios —del rubro gastronómico, hotelero, turístico, servicio de transporte, galería de arte y tiendas de diseño— han logrado mejorar, junto a la comunidad, la seguridad, el aseo y el turismo del puerto.
¿Cómo empezó Disfruta Valparaíso?
Necesitábamos una organización que fuera la voz de todos los empresarios de la zona; además, se requería mejorar, urgentemente, la limpieza y la seguridad general. Por eso, hoy buscamos que se instalen nuevos y buenos locales. Uno puede tener un lugar muy bonito, pero si afuera está sucio, peligroso o no llega público, nadie va a visitarnos. Queremos que vengan a Valparaíso como principal destino.
Esta calle se ha convertido en un polo turístico…
Sí y no solo esta calle, Valparaíso es increíble, pero no se conoce. Incluso los viñamarinos no vienen o lo hacen muy poco. Por eso trabajamos asociados para que las personas se sientan seguras y afuera de los locales no les roben sus autos, porque aunque pasa poco, ocurre como en todos lados.
¿Qué actividades han realizado?
Hemos organizado encuentros de música, teatro en el Montealegre y eventos en los distintos locales. También la Expo Vino y Gastronomía, que este año se realizará en el Paseo Yugoslavo, el 30 y 31 de enero. Contaremos con kioscos de comida para la venta y por una entrada de siete mil pesos pueden probar vinos y cervezas. Además, habrá productos gourmet con degustaciones. Pueden encontrar en nuestra web (disfrutavalparaiso.com) todas las actividades que iremos realizando.
¿Cómo ha sido el apoyo a esta iniciativa?
Ahora estamos trabajando con las autoridades; desde el sector de turismo están impulsando iniciativas bien interesantes y eso lo agradecemos. Hemos ido a ferias y tenemos proyectos pensados en conjunto. En enero nos van a apoyar en la Expo Vino y con el alcalde se nos ocurrió hacer una ruta patrimonial desde subida Baquedano, Av. Francia, La Sebastiana, Cerro Cárcel, Cerro La Loma, hasta llegar al Cerro Alegre. La idea es conocer todos los hoteles, restaurantes y oferta de los cerros para que el público se encante.
¿Y lo más complicado?
Superar el estigma que Valparaíso es peligroso. Las personas demuestran poco interés por lo patrimonial y cerros como el Alegre, Bellavista o Polanco. Hay unos sectores increíbles, pero les falta sacarle más provecho. Existe un barrio puerto que no se conoce, solo ven el Valparaíso nocturno, el del plan, el del carrete. Por eso también estamos trabajando con los estacionamientos, porque el público quiere llegar en auto.
NUEVOS MERCADITOS
“A fines de este año o a comienzos del 2015 voy a instalar otro Mercadito Alegre, pero en el plan de Valparaíso. Hoy la producción, por espacio, la tengo en otra parte, por eso la idea es que este nuevo local sea el proveedor de Cerro Alegre. Además, el concepto será el de coffee break y de venta personalizada para otras cafeterías y restaurantes”, comenta Braulio.
¿Qué otros proyectos se vienen?
Me gustaría, de aquí a dos años, colocar un tercer local en Viña del Mar o Quilpué y hacer un producto estandarizado, tipo franquicia. También tengo hartas propuestas de instalar un Mercadito en Santiago, en el barrio Lastarria o Las Condes; muchos de mis clientes me han pedido que nos asociemos, pero mi idea es siempre mantenerme en la Región de Valparaíso. Este es un concepto que se puede ampliar mucho, que es fácil de reproducir, pero la verdad es que lo quiero hacer yo.
¿Al ampliarse mantendrás el concepto?
Sí, como tuve un restaurante prefiero que sea una pastelería de paso que tener mesas, porque el control de los garzones, la estructura, los baños, es más complicado. Aquí el concepto es para llevar (comida y bebestibles), estás listo en cinco minutos. La idea es comprar algo rico, algo distinto, pero que recorras Valparaíso, no quedarse pegado en el mismo local durante una hora.
“La idea es comprar algo rico, algo distinto, pero que recorras Valparaíso, no quedarse pegado en el mismo local durante una hora”.