Uno de los desafíos más grandes del mundo en el que vivimos está en nuestro rol de padres. Me parece que pasamos toda la vida aprendiendo las mejores prácticas de este rol, somos eternos aprendices… Darnos el tiempo de reflexionar respecto de aspectos tan importantes como el apego, el abuso infantil, los berrinches y el amor es, sin duda, una oportunidad para nutrir esta crucial tarea…
Conversar con Mónica Bulnes fue un privilegio.
¿Qué justifica tu posición de que las mujeres permanezcan en casa en los primeros años de vida de sus hijos?
Muchas investigaciones han demostrado las ventajas de un vínculo cercano entre madres e hijos, desde los primeros instantes de vida del bebé, ya que son ellas quienes tienen el lazo biológico con los hijos. El vínculo es un proceso vital que impacta tanto a la madre como al niño y permanece por muchos años. Por ejemplo, se ha visto que fortalece el sistema inmunológico del recién nacido, previniendo enfermedades.
¿Qué alternativas (compensaciones) hay para aquellas mujeres para las que no es posible esta condición?
Para las madres que trabajan todavía pueden fortalecer el vínculo con su hijo, “construyendo” momentos especialmente orientados a reforzar este lazo: masajes para el pequeño, mucha vocalización (hablarle), pequeños juegos y mucho contacto físico.
A partir de tu último libro, No más víctimas, ¿cuáles son algunas de las herramientas para fortalecer el carácter de los niños y evitar el abuso infantil?
Estoy convencida de la importancia de hacer sentir a los hijos capaces.
Esta característica lo fortalece de tal manera que puede evitar que se convierta en una víctima de cualquier tipo de abuso. Al seguir una estrategia educativa como la que propongo en mi libro, a la que he llamado “hijo, tú mandas”, y que se “aplica” con cariñosa firmeza, los niños se van haciendo responsables de las decisiones que tomen sobre sus actividades y tareas, y trabajan desde muy temprana edad el “autocontrol”, habilidad fundamental en el fortalecimiento del carácter.
Si los padres somos responsables del noventa y cinco por ciento del comportamiento de los hijos, ¿qué responsabilidad nos compete en el bullying?
No podemos controlar que un agresor ataque a nuestro hijo, sin embargo, los papás podemos ayudarlo a que sepa manejar adecuadamente estas desafortunadas situaciones. Nuestro trabajo no se limita a esperar a que el niño sea atacado para empezar a “capacitarlo”. Se trata de ir formando niños con carácter fuerte desde la primera infancia, no sólo para prevenir el abuso, sino para que sean capaces de construirse un buen destino.
¿Cómo podemos manejar de mejor manera una “pataleta”?
Las pataletas son llamadas extremas de atención. Pueden ser provocadas por cansancio, hambre, frustración o porque los papás las fuimos construyendo gradualmente (¡así es, aunque parezca absurdo, ya que aborrecemos los berrinches!). La mejor estrategia es no tener ningún tipo de contacto visual o verbal con el pequeño hasta que se haya tranquilizado por sí mismo. Por supuesto hay que vigilar que durante la rabieta el niño no se lastime, pero debe de saber que sólo obtendrá atención cuando la pida adecuadamente y se tranquilice. Nunca hay que ceder ante la pataleta (ni aunque estés en público), porque si lo haces, estarás garantizando que estas continúen, ya que, sencillamente, ¡funcionan!