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EDICIÓN | Octubre 2014

¿Qué hay detrás de la nueva amistad entre India y China?

Por Sergio Melitón Carrasco Álvarez Ph.D. Profesor en la Universidad de Chile Director China & India Intelligence Reports smcarrasco@vtr.net
¿Qué hay detrás de la nueva amistad entre India y China?

India llegó a Marte al primer intento. Notable éxito de su misión Mars Orbiter, que la pone en la selección de naciones espaciales. Tan solo la NASA de Estados Unidos, la Agencia Espacial Europea y la ex URSS han enviado naves a Marte.

El Primer Ministro de India, Narendra Modi, hablando con innegable orgullo desde el centro espacial de Bangalore, dijo que el logro es doble porque la misión a Marte se logró con impecable precisión y, a la vez, con un presupuesto de sólo USD 74 millones, apenas una fracción de los USD 671 millones que gastó la NASA para posar su vehículo en Marte. Además, India mostró la virtud científica más loable: la persistencia. Ha emprendido hasta ahora cincuentaiún proyectos espaciales, logrando pleno éxito en la mitad de ellos, pero no por eso abandonó la carrera. Por el contrario, ha insistido con su principio rector: usar mínimos recursos para lograr máximos resultados.

La misión india a Marte desafía a China, su rival natural, que también posee su programa espacial, el que parece concentrado en la Luna, con su proyecto Chang'e (Zhōngguó Tànyuè). Chang'e se planeó con una primera etapa de orbitar la Luna con naves robóticas; luego, alunizar suavemente. Hoy, están en la fase de explorar con Rovers que recorren áreas del satélite terrestre haciendo análisis y filmando en alta resolución. Lo que viene es ensayar el retorno a la Tierra, en vista a futuras misiones con astronautas, e instalar una gran estación lunar. China en todo eso ha sido sincera y ha reconocido que la Luna no es un objetivo para hacer alarde político, sino tiene un fin práctico: obtener elementos y minerales escasos, entre otros, Helio-3, combustible clave para plantas nucleares de última generación.

La competencia entre China e India recuerda la carrera espacial de los sesenta, cuando Estados Unidos y la URSS trataban de demostrar quién poseía los cohetes más poderosos para poner en órbita las cargas más pesadas; además, demostrar eficacia y nivel tecnológico. Mas, eso fue hace medio siglo. India y China no buscan jactarse de su poder ni se amenazan mutuamente. Lo que ambas buscan es exigirse tecnológicamente al máximo, avanzar en conocimiento científico, ganar prestigio internacional y sobre todo nacional, porque estos logros les dan sólido piso político interno a sus propios gobiernos. Por eso, ya sea India o China no se darán por satisfechas con lo logrado, o se limitarán, sino seguirán con planes ambiciosos que podrían implicar reales sorpresas como la búsqueda de la complementación. Como se ha sabido, y resultado de un trabajo mutuo de acercamiento, el Presidente Xi Jinping visitó India hace pocas semanas. Aterrizó en Ahmedabad, capital del Estado de Gujarat, lugar donde hizo toda su carrera política Narendra Modi, actual Primer Ministro, y jefe de la coalición política que, con toda probabilidad, dirigirá la India por una década. Sin duda, ambos apuntan hacia un pacto y compromiso duradero. Tanto Xi Jinping como Narendra Modi apenas comienzan lo que será un largo reinado, cada cual a la cabeza de su país.

El Presidente de China declaró en esa visita que la amistad entre China e India se convertirá en una de las relaciones bilaterales más dinámicas y prometedoras del siglo XXI. Dijo: “India y China, motores económicos de Asia, han de ser socios cooperativos para liderar el crecimiento”. El gesto de llegar a Ahmedabad y no a Delhi, es más que una delicadeza de parte Jinping. Fue una señal potente a Modi de acercamiento específico a su gobierno nacionalista, el que se ha enfocado en el desarrollo y en el progreso. India ya no está más en el activismo internacional, ni parece interesarse en conflictos externos. Por eso mismo, China ha anunciado un plan de inversiones para balancear lo ofrecido por Japón a India; y por otro lado, suavizar la participación de India en coaliciones y foros sensibles para China, como la ASEAN. India necesita inversores grandes. Debe renovar sus redes de ferrocarriles, ya bastante anticuados. China en eso ha dado saltos gigantescos, dispone de equipos tan buenos y avanzados como los japoneses pero más baratos. Sin embargo, la cooperación podría ser una sorpresa aún para los analistas más informados. India y China juntas no solo suman casi la mitad de la humanidad, sino son dos mercados colosales que se pueden integrar y crear una zona semi cerrada con consecuencias imprevisibles. Y, lo que podría ser una asombrosa combinación, podría comenzar en el espacio. Estados Unidos ha tratado de atraer a India hacia la cooperación espacial, visto está la calidad y los bajos costos de la tecnología india. No obstante, India podría preferir el amor lunático de China. Ensamblar vehículos en la Luna, y luego alcanzar Marte, es un plan astuto que otros tuvieron antes, y que podría ser la gran sorpresa de la novel y promisoria amistad chino-india.

 

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