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EDICIÓN | Octubre 2014

Devo al fin

Por Marcelo Contreras
Devo al fin

Tildados de “payasos fascistas”, citados en Volver al futuro por Marty McFly, y viva imagen de cibernética modernidad pop en los ochenta, Devo fue una banda pilar de aquellos años en que los sintetizadores eran las estrellas, porque podían reproducir cualquier sonido, con la posibilidad de reducir a una orquesta completa en un teclado. El gran chiste de los estadounidenses que debutarán en Chile el próximo 6 de diciembre en el festival RockOut (que además suma a Primus y Fantômas), radicaba en profetizar un mañana kitsch, decadente, una involución de la especie humana, mezclando post punk, new wave y synth pop. Había toda una sátira en sus canciones y puestas en escena, magistralmente plasmada en el video de Whip it (1980), uno de sus grandes éxitos. Allí la banda con sus extraños atuendos, incluyendo sus característicos sombreros plásticos, tocaba robóticamente mientras una mujer con aspecto de maniquí era desnudada a latigazos. Fue uno de los clips favoritos de los primeros años de MTV, y tuvo afamados detractores. Sin embargo era una canción compleja, fiel reflejo de las inquietudes artísticas de Devo. La letra se inspira en una obra del gran novelista estadounidense Thomas Pynchon, y está armada con un riff que reproducía en reversa acordes de Pretty woman, el clásico de Roy Orbison. El video citaba un reportaje de la revista masculina The Dude de 1962, de un actor venido a menos que había montado un show donde le quitaba la ropa a su esposa con un látigo.

Aunque sus años de gloria están lejos, Devo sigue siendo un emblema de rock que supo combinar vertientes distintas, cosechar una fanaticada de culto y ejercer influencia en músicos reconocidos. Bajo la apariencia nerd, había sarcasmo y pesimismo.

 

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