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EDICIÓN | Septiembre 2014

“La gallina de los huevos de cobre”

Pedro Damjanic Presidente del Directorio Escuela de Negocios Mineros (ENM) Universidad Católica del Norte
“La gallina de los huevos de cobre”

Hay cuatro grandes ámbitos donde se define y se planifica la productividad, los costos y el futuro del cobre en Chile: El Estado, las compañías mineras, la fuerza laboral y las comunidades.

La minería tiene un aspecto diferente a la mayoría de los negocios, ya que, por su propia naturaleza, los costos operacionales suben todos los días. Esto ocurre debido a que día a día la profundidad del rajo es mayor, se incrementa la relación lastre-mineral, la distancia a botaderos se incrementa y se hace necesario realizar inversiones operacionales para permitir operar dichas expansiones. Adicionalmente, el cobre se va agotando y se necesitan grandes inversiones para sostener el nivel de producción.

En los últimos años ha habido una dramática caída de la productividad y un aumento de los costos en la industria minera, fundamentalmente por las menores leyes de cobre y los mayores costos de los principales insumos, entre ellos la energía.

Pero mi análisis va más allá. Hay cuatro grandes ámbitos donde se define y se planifica la productividad, los costos y el futuro del cobre en Chile: El Estado, las compañías mineras, la fuerza laboral y las comunidades. En todos ellos debemos hacer mejor la tarea; en caso contrario, más rápido de lo que pensamos caeremos a niveles que pueden atentar contra un negocio sustentable, con dramáticas consecuencias para la Región de Antofagasta.

El Estado, que no ha definido un plan público-privado de competitividad minera que genere las condiciones para una minería virtuosa, sustentable e inclusiva, como lo plantea el grupo selecto liderado por el expresidente Lagos. Por el contrario, ha ido generando condiciones que complejizan las operaciones en forma muy relevante: la rígida legislación laboral que, de una y otra forma, permite cosas como que el ausentismo supere el 14% en muchas faenas mineras y que no se pueda tomar acciones para controlar esto. O incorporar complejas normativas laborales respecto de casinos y de transporte de personal a la mina.También, en una débil acción para tener costos competitivos de energía, que hoy ha llegado a niveles altísimos.

Las compañías mineras, que no han sido capaces de transmitir su problemática y tampoco potenciar las relaciones comunitarias locales que las reconozcan. No han sido capaces de simplificar sus procesos de relaciones. Tanto así, que algo tan básico como certificar trabajadores y equipos para hacer el mismo trabajo en diferentes mineras no es lo mismo, lo que obliga a repetir procesos.

Asimismo, hay que simplificar los pagos a contratistas y subcontratistas, y asegurar el pago en 30 días. Son cosas muy fáciles de resolver y que mejoran la productividad y los costos.

Los fuerza laboral, que no facilita iniciativas de mayor productividad y se aferra a remuneraciones y beneficios excepcionales, y que negocia condiciones cada día más altas; así como la realización de paralizaciones que afectan la cantidad de días trabajados, impactando los resultados.

La comunidad, que piensa que la calidad de vida que se ha logrado es resultado de otros factores —y eterna—, y piensa que la minería solo tiene efectos negativos, olvidando todo lo logrado gracias a la presencia minera en los últimos veinticinco años. Ahora que estamos en este nivel de desarrollo, hay que subir las exigencias, pero no al nivel de dejar de ejecutar proyectos que traen grandes beneficios.

Hace unos años nunca se nos hubiese ocurrido que Codelco Chuqui dejaría de ser la primera productora de cobre; hoy ya es la tercera dentro de Codelco y la sexta a nivel nacional.

Veinte años atrás, en Detroit a nadie se le pasaba por la cabeza que la industria automotriz desparecería; sin embargo, hoy es una ciudad desierta.

No estamos entendiendo todo este “sistema integrado de sustentabilidad del cobre”, por lo que pedimos trabajar mancomunadamente para entender que lo planteado es trascendental. El futuro hay que ganarlo todos los días, porque en minería todos los días los costos suben sí o sí. Y si queremos disfrutar de un mejor estándar de vida, debemos promover y dar facilidades a proyectos mineros en nuestra región. Y, por supuesto, ser un poco paranoicos en cuidar “la gallina de los huevos de cobre”.

 

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