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EDICIÓN | Septiembre 2014

Cielos patrimoniales

Astroturismo
Cielos patrimoniales

Esta nueva tendencia busca poner en valor el atractivo y potencial astronómico tan característico de la Región de Antofagasta, todo a través de la certificación de la Fundación Starlight, en conjunto con la Universidad Católica del Norte y la Fundación Eurochile. Estas entidades nos invitan a reflexionar sobre nuevos polos de desarrollo, simplemente levantando nuestras miradas hacia el cielo.

por Soledad Meléndez R. / fotografía UCN

El frío es de esos que calan los huesos, aquel que describen los relatos pampinos de Sabella y Rivera Letelier. La inmensidad y oscuridad del desierto es innegable, pero en medio de la nada aparece un oasis de luz y de gente dispuesta a celebrar un gran paso para la Región de Antofagasta: la certificación Starlight, que nos reconoce como zona de observación astronómica.

El lugar elegido para la ocasión fue el Parque Chug Chug, ubicado en pleno desierto de Atacama, cerca de María Elena, donde se concentran cerca de quinientos geoglifos, los que fueron elaborados por antiguos viajeros que, en la era prehispánica, se desplazaban en caravanas desde el altiplano hacia el mar con el objetivo de comerciar con pueblos costeros como el de los changos. Un espacio que no solo habla de la historia de nuestros pueblos, sino que cuenta con cielos limpios para la observación del cosmos, tal como lo hicieron los ancestros de la zona.

Así, la observación y comprensión del Universo a través de los cielos, no será solo un privilegio de los científicos de los grandes centros astronómicos mundiales como Paranal, Alma y, próximamente, el Telescopio Europeo Extremadamente Grande (E-ELT), sino que será un verdadero patrimonio de la humanidad disponible para toda la comunidad y los turistas nacionales e internacionales que se aventuren por conocer el cosmos.

UN LUGAR HISTÓRICO

Sin duda este viaje es más que una ceremonia, en la inmensidad del desierto se logra dimensionar el valor de los cielos y también remontarse a los tiempos en que los hombres expresaron parte de su cultura en las laderas de los cerros, pasando a la posterioridad y dejando señas para comprender su forma de vida, tan distinta a la de la actualidad, pero donde hay aún signos similares como comprender el cosmos a través del firmamento.

Una pieza clave para entender la cosmovisión del mundo andino durante la especial jornada fue la intervención de Silvia Lisoni, dueña del observatorio Paniri Kaur, de Chiu Chiu, quien hizo olvidar el frío a través de una entretenida y didáctica charla, que no dejó a nadie indiferente.

“Nos ganamos un proyecto CORFO junto con SERCOTEC, que no era solo para mirar el cielo como los astrónomos sino que pusimos en valor cómo lo hacían las culturas andinas. Chug Chug era un lugar de caravanas, donde pasaban comerciantes, agricultores, artesanos, chamanes, sacerdotes que unían a Calama con Quillagua. Nuestros ancestros observaban “La Chacana” que es lo que conocemos como la Cruz del Sur y que era un elemento rector de su cultura, con una connotación de puente entre el cielo y la tierra”, según relató.

CERTIFICACIÓN

Pero para entender las dimensiones de lo que significa esta certificación y comprender por qué la Región de Antofagasta cuenta con el potencial para transformarse en un nuevo polo turístico y de investigación, el docente del Instituto de Astronomía de la UCN, Maximiliano Moyano, explica que para este proceso la Fundación Starlight midió los parámetros astronómicos de nitidez, brillo y transparencia. En este marco, se escogieron algunos sitios emblemáticos de la Región de Antofagasta como el sector Mano del Desierto, a setenta kilómetros al sur de Antofagasta; Pampa Joya y el Parque Arqueológico Chug Chug, ambos emplazados cerca de María Elena.

“La génesis de esta iniciativa era certificar los cielos de esta región a través de la Fundación Starlight, que está patrocinada por la Unesco, por lo tanto, los cielos de la región, en cierto sentido, serían patrimonio de la humanidad. En los tres lugares que medimos se analizaron las condiciones astronómicas y meteorológicas y se constató que esta es una ventana privilegiada para observar las estrellas”, destacó Moyano.

Por su parte, el auditor de Starligth, Pedro Sanhueza, enfatizó que desde la Unesco se decidió enfrentar el problema mundial de pérdida de espacios para realizar astronomía; por esta razón, buscan en distintas zonas del mundo los lugares que respondan a los parámetros para promover y recuperar espacios para la observación e investigación. “El norte de Chile tiene el privilegio de ser uno de los mejores escenarios para mirar desde un telescopio óptico”, dijo Sanhueza. “El conseguir la certificación Starligth debiera ser algo prioritario para la región, para no solo depender de la minería, sino para tener otras fuentes de ingresos para la gente y, en especial, para nuestras culturas tradicionales, porque todas ellas se han basado en las contemplación del cielo”.

POLO

Esta ceremonia fue solo la antesala y unos de los pasos para impulsar una verdadera ruta astronómica, que diversifique la economía local a través de emprendimientos, apoyados tanto por el sector público como privado, para generar este potencial desarrollo en torno al turismo de intereses.

En esta línea, el director ejecutivo de la Fundación Eurochile, José Aravena, se refirió a la importancia de apoyar iniciativas innovadoras como estas para potenciar el turismo astronómico en la zona. “Son pocos los lugares en el mundo donde se ofrece como producto turístico la observación de las estrellas con la calidad de cielos con los que contamos en la Región de Antofagasta. En el mundo existe este tipo de turismo, pero en la zona no se ha desarrollado de la misma forma que las inversiones científicas en el área”.

Por esta razón, Eurochile consideró el potencial que existe en la zona y quiso ser parte de esta iniciativa que ayuda a cerrar las brechas que existen en este ámbito. “Creemos que hay mercado a nivel mundial para este tipo de turismo; de hecho, se desarrolla y existe en Estados Unidos, incluso en condiciones menos favorables que esta, porque si hay algo que caracteriza a los cielos de Antofagasta es la calidad de sus cielos para su observación de las estrellas y eso lo descubrieron los astrónomos hace muchísimos años y todas las enormes inversiones astronómicas que se hacen en esta zona garantizan que eso es así”, agregó Aravena.

El representante de Eurochile sostiene que este desafío también requiere de capacitación y preparación de tours operadores para que conozcan mejor el producto y sepan cómo venderlo y generar agencias calificadas para desarrollar un producto de gran calidad. En resumen: existen las condiciones naturales, pero no el producto turístico.

Ángela Villalobos, directora regional de SERNATUR, también recalcó el derecho a disfrutar del cielo, tal como lo hicieron los pueblos originarios. “Invito a todos a contemplar estos paisajes indescriptibles. Cuando se observa el cielo, podemos conectarnos con nuestros antepasados, pues en épocas tan distintas, todos nos conmovemos con las mismas estrellas”.

 

“Quisimos ver el cielo como lo hacían las culturas andinas. Ellos observaban La Chacana es que es la Cruz del Sur para los astrónomos, que era el rector de su cultura y tenía una connotación de puente entre el cielo y la tierra”.

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