Tell Magazine

Entrevistas » Deporte

EDICIÓN | Septiembre 2014

Buen tronco

Joaquín Rodríguez, rugbista
Buen tronco

Uno de los últimos sobrevivientes del equipo de Los Troncos, campeón de Chile 2007, lidera hoy un quince de recambio que apuesta a revitalizar la disciplina.

por Érico Soto M. / fotografía Sonja San Martín D.

En la familia de José Joaquín Rodríguez Escobar (28), son cinco los integrantes que cada fin de semana se reúnen en torno al rugby. Su padre, Juan Carlos, fue uno de los fundadores de Los Troncos y hoy es el presidente del club. Su hermano, del mismo nombre, asumió la gerencia, mientras aún defiende al equipo en la liga local. Y los menores, Arturo y Javier, toman el testimonio en la primera y segunda división.

Pero el “Juaco” es quien sobrevive de la generación dorada que alcanzó el título de Chile en 2007, en la recordada final ante la Universidad Católica (37-25), que por primera vez trajo la corona nacional al sur del país.

Fue justamente esa temporada, la primera en que actuó como titular en Los Troncos. Desde la tercera línea, se consolidó como uno de los jugadores más regulares y referentes del equipo, tomando la jineta de capitán a sus veintitrés años. Hoy, con veintiocho, se erige como una de las voces fuertes en un proceso de recambio, donde otra vez son los jóvenes los llamados a aparecer.

DEPORTE FAMILIAR

Pese a que su actividad principal es su trabajo como ingeniero comercial en Talcahuano, su relación con el deporte va más allá de su afición al rugby. El vínculo con el club de sus amores, en el que confluyen amigos y familia, es la razón más potente para dar la pelea cada fin de semana en Tineo Park, la casa de Los Troncos.

¿Cuándo aparece el rugby en tu vida?
Siempre. Mi viejo jugaba en Arauco, cuando fundaron Los Troncos, aunque él ya lo hacía desde la universidad. Con el grupo de ingenieros forestales que armaron el equipo, la actividad prendió y llegaron a Concepción. A mí siempre me llevaron a la cancha, lo vi jugar y desde que tengo memoria he estado jugando. Estuve en las divisiones menores de Los Troncos, cuando había, y después empecé a jugar en el colegio con mayor regularidad.

¿Te imaginabas en el primer equipo?
Era lo que veía siempre. Cuando salí del colegio, empecé a entrenar con el plantel adulto de Los Troncos. Mis hermanos hicieron lo mismo. Los cuatro hombres jugamos en Los Troncos. Y hasta ahora, tanto en el primer equipo, como otros en el torneo de Concepción.

¿Cómo describes tu juego?
Soy tercera línea. La función es hacer de nexo entre los forwards y los tres cuartos. Debo estar activo durante el partido, ya sea en defensa como en ataque. Tienes que correr, taclear y participar harto del juego. En el puesto se requieren características físicas que yo no creo que las tenga, pero, por lo general, hay que ser relativamente atlético y fuerte.

LÍDER

¿Qué te representa?
Lejos de ser talentoso, me definiría como un jugador disciplinado. Uno juega más liviano, pero estás en constante relación con los jugadores más pesados, por lo que hay que tener un buen trabajo de entrenamiento.

Además, has sido capitán por varios años, lo que habla de un liderazgo en el plantel...
Fui capitán desde los veintitrés años. Me tocó asumir en el primer equipo en 2010, cuando también fuimos campeones de la liga, pero el liderazgo se da por un tema de tiempo. Yo estoy jugando desde 2007 y hemos tenido un recambio grande. Soy de los que vienen quedando del ciclo anterior.

¿Cuál es el presente de Los Troncos?
Este año tenemos un equipo súper joven. Ganamos la LRC. Quiero ser campeón, siempre, pero igual varios jugadores están recién en su segundo año en la división y hay un proceso de adaptación que toma tiempo. No es llegar de un año para otro con un equipo joven y decir: vamos a ganarles a todos. No se puede. Sin embargo, este equipo debiera estar muy bien de aquí a dos años, con los actuales jugadores que tenemos.

¿Cuál crees que fue tu mejor temporada?
En mi trayectoria, la mejor temporada, en lo colectivo, fue la de 2007, cuando salimos campeones de Chile. Por lejos. Le ganamos a todos los rivales directos, en lo que fue un logro tremendo. Fui titular, por primera vez, en ese equipo. Con los hermanos Mainguyague éramos los más chicos.

¿E individualmente?
Yo diría que la mejor fue en 2009, aunque terminamos quintos del torneo chileno, pero fue un periodo de transición, con un equipo joven, donde tuvimos que poner el hombro a lo que venía. Fue mi mejor desempeño. Ese año me preocupé de entrenar una buena pretemporada, tuve buenos partidos, y me tomé más en serio el tema de las responsabilidades. Ya estaba más consolidado como jugador, entonces tenía que levantar un poco el equipo.

¿Tuviste algún acercamiento con la selección nacional?
No me llamaron a ninguna convocatoria. Ni siquiera en series menores. Definitivamente, podría haber participado de algún proceso, sobre todo en mi mejor momento, pero no me consideraron.

¿Qué significa Los Troncos para ti?
Es una pregunta difícil. Obviamente, esto es una afición, porque a nadie le pagan por jugar acá, pero para mí es parte de mi vida. No puedo pensar en una semana en la que no tenga que ir a la cancha o que no llegue un a partido. Además, como mi viejo es el presidente, estoy muy cerca del club, y uno se termina involucrando harto. Los Troncos también llegan a todas partes. Por ejemplo, en los últimos años han venido buenos jugadores de otros equipos, como Luis Sepúlveda o Daniel Jamett. Se ha hecho su nombre en el sur de Chile.

¿Estarías dispuesto a continuar con esa labor?
A la larga, sí. Lo que pasa con los que dejan de jugar, es que se desvinculan completamente, pero no creo que sea mi caso. Si dejo de hacerlo, voy a seguir presente, ayudando y aportando para que el club se mantenga. Lo mismo con el resto de mi familia, aunque aún soy soltero, pero con compromiso.

COMPROMISO

¿Te interesaron otros deportes?
Con este nivel de compromiso, solamente el rugby. Pero cuando chico pasé por todos los deportes. Porque mis viejos son súper deportistas. Mi papá era atleta y mi mamá, tenista. Entonces, probé un poco de todo: tenis, fútbol y básquetbol.

¿Por qué optaste por el rugby?
Me quedé con el rugby porque fue el deporte que más apasionó a mi papá, luego al resto de la familia, y además me gusta el espíritu del club. Así como con Los Troncos, no creo que pueda comprometerme con otro club.

¿El rugby te ha dejado marcas?
Tengo dos operaciones de hombro y una de rodilla. Y también nariz. Lo ideal siempre es no lesionarse, pero en el rugby es un poco parte del deporte. Hay que estar lo mejor preparado posible, porque el cuerpo se exige al límite.

¿Qué más te ha dejado, aparte de las lesiones?
Poder luchar por un objetivo común, con gente que no necesariamente son tus amigos: que Los Troncos sea el mejor equipo. Me deja eso el rugby, juntarnos y esforzarnos por lograrlo. Independiente de que me caiga bien o no el de al lado.

¿Y poder participar con toda la familia, como es tu caso?
Es lo más lindo que tiene el rugby, y, en general, el deporte amateur, porque uno puede compartir esas cosas con la familia. Con mi papá alcancé a jugar en sus últimos partidos. Y lo mismo con mis hermanos chicos, aunque a veces dan ganas de darles coscachos, pero hay que aguantarse (ríe).

¿Cómo ves la proyección de este deporte en Concepción y en Chile?
Me da la impresión de que el rugby en Concepción está un poco estancado. Los Troncos y Old Johns son los equipos más ambiciosos y que apuntaron a jugar en la primera división. El resto no se sumó y no hubo mayor crecimiento. De todos modos, hoy hay más equipos, y el deporte es más popular, obviamente, y eso aumenta el nivel y mejora la competencia. Pero en Chile, en general, el desarrollo del rugby no ha sido el óptimo tampoco.

 

“Me quedé con el rugby porque fue el deporte que más apasionó a mi papá, luego al resto de la familia, y además me gusta el espíritu del club. Así como con Los Troncos, no creo que pueda comprometerme con otro club”.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación3+3+4   =