En plena conmemoración del medio siglo de existencia del MOBAT en su actual emplazamiento, hacemos una incursión a través de los fondos pictóricos flamencos sobre cobre que conserva el Museo de Talca. Una colección con personalidad propia y definida que, por desconocida, no ha tenido la repercusión que merece entre otras muchas obras de procedencia o inspiración europea.
La labor de estudio que hemos realizado de un tiempo a esta parte en la colección de pinturas de procedencia europea que conserva el Museo O’Higginiano y de Bellas Artes de Talca (MOBAT), uno de los espacios museísticos más interesantes de Chile y, curiosamente, menos conocidos, especialmente desde su clausura a raíz de los terribles efectos del seísmo del 27 de febrero de 2010, nos ha deparado algunas sorpresas, como la localización de unos cobres de ascendencia flamenca.
Se trata de siete planchas, la mayor parte anónimas, con diferente formato, temática y datación, aunque todas ellas están ejecutadas sobre soporte metálico, cinco ha sido restauradas recientemente por el CNCR-DIBAM y otras dos pendientes de serlo, tal vez de origen quiteño. Las más antiguas datan del siglo XVII, mientras que las más modernas se inscriben, seguramente, en la siguiente centuria, algunas de las cuales pertenecieron a Eusebio Lillo, personalidad controvertida y polifacética en el Chile del s. XIX que, además, fue un destacado y entendido coleccionista de pintura europea.