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EDICIÓN | Septiembre 2014

Ambientes iluminados

Velas.cl by Pablo Duich
Ambientes iluminados

Desde Argentina llegó Pablo Duich con un fanal de regalo para Olivia, su señora. Fue tal el revuelo que causó en su círculo más cercano, que importaron más desde Argentina y comenzaron con una vecina un curso de elaboración de velas. Eso fue hace doce años. Hoy velas.cl, es la marca favorita entre banqueteros, dueños de hoteles y restoranes en Santiago.

por Elisa Collins V. / fotografía Andrea Barcelo A.

“Para mí lo más reconfortante es escuchar que cuando se habla de velas, siempre se dice que las nuestras son buenas, la marca se ha ganado un espacio”. Con estas palabras resume Pablo Duich, dueño de velas.cl, su satisfacción después de doce años de trabajo junto a Olivia Señoret, su mujer. Se ha tenido que dar muchas vueltas y porrazos, para conseguir el reconocimiento de quiénes hoy lo eligen: banqueteros, hoteles y restorantes. A pesar de que no ha sido un buen año en ventas y han notado un frenazo, ya tienen espaldas para navegar en aguas más revueltas.

EL DESCUBRIMIENTO DE LOS FANALES

“Cuando empezamos, la gente tenía las velas puestas en candelabros sobre la mesa del living y nunca las prendían. A lo más, las grandes fiestas se ambientaban con esos cucuruchos de papel, tipo cambucho ¿te acuerdas?”, comenta Olivia recordando el año 2002, cuando hicieron la primera importación de treinta fanales desde Argentina. Pablo, argentino, y Olivia, chilena, se conocieron haciendo parapente en Iquique donde Pablo era profesor, y al poco tiempo se casaron. Fue en uno de los viajes de Pablo a Buenos Aires que le trajo un fanal de regalo a Olivia “el fanal no existía acá, no había nada parecido y era genial. Cada vez que lo prendíamos a la gente le encantaba, entonces tuvimos la idea de traer treinta fanales para una Navidad y ponerlos en la tienda de decoración que tenía mi mamá, vendimos todos el primer día”, cuenta Olivia sobre el que fue el punto de partida para luego meterse a cursos de velas y después improvisar un pequeño taller muy artesanal en las caballerizas del campo de sus padres en Calera de Tango.

Hoy trabajan ocho personas entre el taller -—que sigue estando en Calera de Tango— y la tienda en Vitacura. Cuando le preguntamos a Pablo cómo se distribuyen los trabajos, nos dice, a modo de broma, “yo hago todo y los demás cobran sueldos”, esa cancha como dicen los argentinos, él la tiene de sobra. A pesar de que velas.cl ha crecido exponencialmente en el tiempo, no ha sido necesario tener tantos operarios en el taller porque han instalado modernas máquinas. “Hay máquinas inyectoras que son las que hacen el balance justo de todas las mezclas; en vez de estar haciéndolo a mano, se programa por computador. Se usan mucho para las cosas más delicadas, como las velas con fragancia que mezclas ceras vegetales, colorantes, aromas y estabilizantes; otras máquinas son de moldeo, se usan para dar diferentes tamaños y formas a las velas”, explica Pablo. Mientras Olivia se dedica al tema de la relación con los clientes, Pablo se avoca a las importaciones y el packaging”.

Este orden en la casa y en las funciones de cada cual, costó mucho esfuerzo y trabajo “uno se equivoca en todo el proceso, las primeras máquinas que compramos eran chinas y nunca nos sirvieron”, comenta Olivia. Por un lado hay dificultades técnicas y por otro, el tesón de ir en busca de la mejor calidad: “las ceras que usamos ahora para las velas de fragancia las estuve buscando por más de tres años, viajando, comprando muestras y recién hace un año dimos con esta fórmula que es la que funciona; prácticamente todas las materias primas las importamos de Indonesia, Malasia, China, Alemania y Estados Unidos”, comenta Pablo.

Durante los primeros años colocaron las velas en la tienda de decoración de la mamá de Olivia y luego en la casa de ambos, para recién, en 2009, abrir un local en pleno Vitacura, ¿su nombre? Velas.cl “Es bien insólito porque busqué si estaba disponible el dominio velas.cl y estaba disponible y así solucioné el problema del nombre de la tienda y del sitio web al mismo tiempo” velas.cl by Pablo Duich”, comenta Pablo. “Ahí te das cuenta de que el mercado estaba en pañales hace cinco años atrás, no existía este dominio en la web”, agrega Olivia.

CHILE NO ES QUEMADOR DE VELAS

Fue un poquito antes de abrir la tienda, hace seis años aproximadamente, que Pablo comenzó a asistir a congresos especializados y como dice “empezamos el cuento más en serio”. Y es que sobre el consumo de velas, así como sobre el consumo de carne o bebida, hay estudios y estadísticas que se barajan en estos encuentros. “Voy a un congreso mundial de fabricantes de velas todos los años y a otro Latinoamericano. Los chilenos, somos un poroto al lado de los otros fabricantes; hay países quemadores de velas y no quemadores. Chile no es quemador de velas, está por debajo de lo mínimo. Lo que por un lado es malo, pero por otro es bueno porque lo único que puede pasar es que comience a quemar más velas.

¿Qué país es quemador de velas?

México, todos los días se queman doscientos millones de velas en santos por ejemplo. En Colombia se prenden veintiséis veces más velas que acá. Los países centroamericanos tienen a Estados Unidos al lado, entonces exportan muy fácilmente, son fábricas gigantes, lo que yo produzco en parafina en un año ellos lo hacen en un día. Tengo un amigo en Colombia que tiene dieciséis fábricas y la misma cantidad de locales y en todos vende.

Pablo señala que en Chile hay alrededor de una decena de fabricantes de velas y para que te elijan como proveedor es muy importante tener buen precio y buena calidad, “para que las velas quemen bien, no humeen, no tintineen, tienen un montón de alquimia dentro que cuesta llegar a dar con la fórmula. Una buena vela tiene que durar las doce horas”.

¿Una vela está hecha para que dure doce horas?
Las hay para que duren dos, seis, diez, doce, veinte o cincuenta horas. La duración depende de la calidad de la mecha, de la parafina, de la calidad de la vela, finalmente.

VELAS CON FRAGANCIA

Pablo por su lado viaja a encuentros mundiales de fabricantes y Olivia tienes una hermana que vive en París y una mamá decoradora, ambas le aportan con ideas para renovar la oferta; aseguran que se viene muy fuerte el uso de velas aromáticas: “eso todavía está en pañales y viene fuertísimo. En otras partes del mundo el consumo es gigante”.

¿Qué uso se le da a este tipo de velas, en qué lugares y ocasiones?
Olivia: Cuando vas a hacer una comida ya no es importante que la casa esté bonita solamente, sino que haya rico olor. Yo les vendo a mis amigas de Calera de Tango que partieron comprando una velita para la fiesta y ahora son adictas, llegan a la casa a prenderla.

¿Y qué radio de espacio abarca el aroma de la vela?
Pablo: Aunque no la prendas deja un perfume exquisito, pero libera más olor al ser encendida. Lo importante es que al llegar a un lugar sientas un aroma rico, pero que no sea tan fuerte que lo sigas sintiendo todo el tiempo y te desagrade.

¿El producto más exitoso de los últimos meses?
Las velas con fragancia.

¿Tips infalibles de ambientación para comidas, matrimonios o eventos?
Olivia: Un color que yo siempre recomiendo en velas y fanales es el beige, es elegante y siempre se ve muy bien iluminado. Viene mucho también el turquesa y el fucsia.

 

“Los países centroamericanos tienen a Estados Unidos al lado, entonces exportan muy fácilmente, son fábricas gigantes, lo que yo produzco en parafina en un año, ellos lo hacen en un día”.

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