por Maureen Berger H. / fotografía Vernon Villanueva B.
El protagonista de “las 42 frases” jamás imaginó que este año lo coronarían como Rey Guachaca, y que —gracias a la viralización de estos videos— se convertiría en un actor muy cotizado. Koke Santa Ana (31) es viñamarino, estudió teatro y danza en escuelas, talleres y universidades de la Región de Valparaíso.
Desde los doce años le gustaba la actuación y paralelamente la música, arte que ha desarrollado a través de las distintas bandas que integra: Viva Hate!, Angels 80 y Manola Guerrero, que se encuentra en plena producción de su primer disco. Ya ha trabajado en casi todos los canales de TV, destacando en Infieles, Teatro en Chilevisión y en Chile Zonkers en UCV TV, un noticiario absurdo que condujo con la actriz Carola Sotomayor.
El 2013 debutó su webserie Gringolandia, sobre las peripecias de un chileno que va a probar suerte a Estados Unidos y ya cuenta con una segunda temporada. También está abriéndose camino en el cine. Es parte de la película Héroes, el asilo contra la opresión, que se estrenará este año; actúa en El despertar de Camila, en plena producción, con Dayana Amigo, Renato Munster y Andrea Freund y fue invitado por el director Fernando Lavanderos a protagonizar su road movie Sin norte, que se está rodando en Nueva York, Santiago, Los Vilos y Visviri, en la frontera con Perú.
¿Qué fue lo primero que hiciste en actuación?
Gracias a los casting siempre estuve viajando a Santiago para interpretar pequeños roles y reemplazos. Me di cuenta de que era más barato vivir allá. Así me llamaron los de Woki Toki, que necesitaban a un tipo que hiciera cámaras indiscretas de un hombre que fumaba marihuana en la calle, un curado que no podía subirse a su auto o un loco que andaba en colaless en la playa, todas se emitían en televisión.
¿A quién se le ocurrió lo de las 42 frases?
A mis jefes en la productora, Nicolás Rojas y Cristián Opazo. Fue el mismo día del Censo 2012, a las cinco de la tarde grabamos un video sobre las cuarenta y dos nuevas preguntas del Censo y lo subimos a la red… a las dos horas lo había visto muchísima gente, me empezaron a llamar de los diarios y yo no entendía nada. Así me hice parte de este fenómeno que se traduce en que hoy ese solo video tenga más de tres millones y medio de visitas. Desde ese día soy un convencido de que YouTube es la nueva tele.
¿Cuáles son tus favoritas?
Las 42 frases típicas de conductores ebrios, que también supera los tres millones de visitas, me gustó porque fue una campaña de Carabinerosde Chile y ayudó a crear conciencia de los peligros de manejar curado. La serie de los conciertos, de las oficinas y la de los borrachos que arrasó con más de seis millones de seguidores.
También estás trabajando en teatro…
Sí, en Santiago presenté Del otro lado en el Teatro El Ladrón de Bicicletas, Ponte en mis zapatos en el Teatro San Ginés y este año actué en la obra La Orquesta en La Tertulia, en Valparaíso.
¿Estás contento con la acogida que te dio Canal 13?
Sí, participo harto en el matinal Bienvenidos, en cortometrajes o recreaciones de historias románticas, fui y gané en Vértigo y este año me tocó hacer notas en Brasil para La Movida del Mundial.
¿Te interesa hacer teleseries?
Claro, me encantaría trabajar en alguna, pero no he tenido ofertas. Yo creo que es por este perfil gracioso que tengo, cuesta que los canales se la jueguen por algo nuevo. Me llaman para puras cosas graciosas, pero es parte del encasillamiento del actor.
Pero en la película Sin norte tu papel no es de comedia…
Es cierto, es una road movie en el que interpreto a un tipo exitista que no tiene mayores preocupaciones que salir con sus amigos y un trabajo que le da buena plata. Pero algo cambia cuando su polola (Geraldine Jane) lo deja y él emprende un viaje para encontrarla. Este tipo de cine, como experimental, me resulta súper interesante.
¿Cómo estás en esta promisoria etapa de tu carrera: tranquilo o ansioso?
Estoy tranquilo, haciendo de todo un poco, recibiendo mucho cariño y trabajo a la vez.
“Me llaman para puras cosas graciosas, pero es parte del encasillamiento del actor”.