Tell Magazine

Entrevistas

EDICIÓN | Septiembre 2014

Apretando tuerca en la TV

Jean-Philippe Cretton, comunicador
Apretando tuerca en la TV

Pasó de ser un animador juvenil a un joven con opinión que cada noche nos sorprende con una entrevista íntima —conversación genuina—, como le gusta llamarla. Músico, locutor, animador, hoy además papá. Cuatro facetas de un hombre que, en el albor de los treinta, sabe lo que quiere y tiene claro para dónde va.

por Carolina Vodanovic G. / fotografía Andrea Barceló A. / Agradecimientos a Hard Rock Café.

Han pasado casi ocho años desde que lo descubrimos en la pantalla chica como notero de CQC. Algo más irreverente, desfachatado, con una melena larga y bien aguja en cada una de sus intervenciones. Hoy, con veintinueve años, Jean-Philippe Cretton está más serio; hace cuatro meses fue papá, y conduce desde hace un año y medio el programa de conversación Mentiras Verdaderas, que cada noche emite La Red. Un periodista que hoy reparte su día entre la locución en radio, su programa en franjeado y su rol de músico en la banda Rey Puesto.

“La disyuntiva entre la televisión y la música ha sido una constante en mi vida, pero cada vez tiene un carácter menos fundamentalista. Me di cuenta de que ambas actividades pueden ser complementarias. A fin de mes hay que pagar cuentas y, en ese sentido, la televisión reporta mayores beneficios, pero para mí la música no es un pasatiempo, es una segunda pega, y ya no me lo cuestiono, hago todas las actividades con harta pasión”.

Fruto de esa pasión musical, el 30 de agosto, Rey Puesto teloneó a dos grandes bandas: Babasónicos y Benito Cerati, hijo del tan recordado Gustavo Cerati. “Esto es un premio, vengo hace mucho tiempo pelando el ajo en la música. He tocado a cambio de una cerveza, he cargado equipos, incluso he recibido tratos indignos por parte de algunos dueños de local, entonces poder tocar en el teatro Caupolicán, con bandas reconocidas, es un tremendo logro”.

Jean-Philippe trabaja quince horas al día, durante la semana llega a su casa después de la una y media de la madrugada. Está cansado, sin embargo, se hace el tiempo para estar presente en cada una de las etapas de su hija. La muda, le da la mamadera, la acompaña “porque siento que las mamás tienen la virtud de poder lograr un tipo de conexión temprana a raíz de cómo funciona el embarazo, en cambio, los papás tenemos que conseguirla después”.

¿Qué tal ha resultado la experiencia en estos primeros meses?
Ha sido súper positiva. Lo defino como la gran muerte del ego, todo empieza a funcionar, en este caso, en base a mi hija que yo catalogo como la jefa, porque trabajo para ella, me preocupo si me grita, vivo en función de sus necesidades y así va a ser de ahora en adelante.

Tiene poco tiempo para carretear y echa de menos los asados con los amigos, “ellos siempre han sido fundamentales en mi vida y hoy me falta tiempo para parrillar, para conversar un trago”. Tampoco hay espacio para pintar y leer, dos de sus grandes pasatiempos, “para ambas actividades se necesita tiempo de ocio, de introspección y eso cuesta tanto en esta vida acelerada que llevamos”.

REBOBINANDO LA CINTA

Dominique, su hermana fanática de CQC, mandó sin autorización su currículo al programa y de ahí lo llamaron para una seguidilla de entrevistas.

¿Crees que tener buena pinta te ayudó en un primer momento?
La verdad es que no sé, yo nunca he explotado esa faceta, me imagino que tendrá algún tipo de incidencia dentro de las decisiones que a mí no me corresponden, pero no soy de los que se saca fotos sin polera, ni de los que van de galán.

Tras pasar dos temporadas en CQC, Jean- Philippe emigró a TVN y ahí en el programa Calle 7 hizo de todo: fue notero, luego voz en off, coanimó junto a Martín Cárcamo y en noviembre del 2010 asumió la conducción central. En febrero de 2013, se unió a La Red y un mes después reemplazó a Eduardo Fuentes en la conducción de Mentiras Verdaderas.

¿No te jugó en contra venir de un programa como Calle 7?
Mucha gente no me tenía fe porque no me habían visto nunca en un formato nocturno, de conversación. Nunca me he sentido con una carga de “animador juvenil”; durante los años que hice esa pega me cuidé de no verme caricaturizado y siempre manifesté mis inquietudes a mis jefes.

¿Cómo es la relación con el director y productor ejecutivo de tu programa actual? ¿Sientes que tu opinión pesa en las reuniones de pauta?
Tengo la suerte de trabajar con un equipo maravilloso, siempre tenemos divisiones y opiniones encontradas, pero ellos escuchan mucho lo que yo siento. En un programa de conversación como el que hacemos es importante ponderar la óptica del switch con mi apreciación desde el estudio de televisión.

Han sido muchos los entrevistados que han sorprendido gratamente a Jean-Philippe; sólo uno, que no quiso nombrar, le transmitió pura mala onda. “Mejor ni nombrarlo porque sería entrar en su mismo juego. Me gusta moverme en otro circuito, quizás más simple; creo más en las relaciones humanas sencillas que en aquellas tan complejas”.

Respecto a momentos cruciales que ha vivido en Mentiras Verdaderas, destaca, sin duda, el ciclo de entrevistas con motivo de los cuarenta años del golpe militar, “fue lo más importante que he realizado en mi carrera y creo que guarda relación con una suerte de catarsis colectiva, de contar sus experiencias, y eso fue muy positivo como sociedad”.

¿Sientes que eres un líder de opinión?, ¿ves en eso una responsabilidad?
Eso de líder de opinión es de un doble estándar gigante, es una descripción que a mí siempre me ha incomodado. Me molesta cuando me exigen que entregue una opinión porque soy líder de opinión. Yo entrego mi impresión porque es lo que pienso no más.

¿Y lo del doble estándar?
El doble estándar se nota sobre todo en las redes sociales, ya que tú das una opinión y de inmediato te critican. Durante muchos años los animadores estuvieron bien con dios y con el diablo y era porque la sociedad era así, pero hoy las cosas han cambiado y hay que decir lo que uno piensa sin miedo.

LO BUENO, LO MALO, LO FEO

A pesar de que es un eterno agradecido de las oportunidades que le ha brindado la TV, es crítico de la enorme presión que se vive en ella “Cuando discuto con mis amigos les planteo qué pasaría si en sus respectivos trabajos los midieran minuto a minuto — ¡es horrible!— y el rating tiene eso, una excesiva presión que, por momentos, te angustia en demasía cuando en el fondo aquí nadie está cambiando el mundo, solo estamos haciendo televisión”.

¿Qué opinas de la televisión actual?
Siento que está pasando por una especie de movimiento sísmico, se están acomodando las placas tectónicas. Proliferan programas de televisión en los que se buscan distintas temáticas.

¿Algún formato de programa que eches de menos?
Echo de menos una televisión menos acelerada, donde no te saquen del aire si al mes el programa no funciona. Falta bajar la pelota, ponerse a pensar, y plantear una conversación tranquila, como era no hace tanto tiempo atrás, más pausada, creo que de ese tipo de televisión se pueden obtener mucho mejores resultados.

Si de gustos se trata, Jean-Philippe quisiera, en algún minuto, hacer un programa de viajes, además “nunca he hecho un programa grabado, tampoco uno que vaya sólo un día por semana, son experiencias que quisiera tener; llega una instancia en la vida en que intentas perfilar con mayor especificación lo que quieres lograr y lo que no. Tengo clarísimo, por ejemplo, que no haría un reality porque siento que no sería el tipo de comunicador que quiero llegar a ser en el futuro”.

Si de comunicadores se trata, admira la labor desarrollada por Don Francisco, “por todo lo que logró inventar en televisión”. Asimismo, le gustaba cómo Felipe Camiroaga era capaz de transformar un estudio de televisión en un verdadero living, con la espontaneidad que eso merece. A nivel internacional se inclinó durante algún tiempo por el trabajo del argentino Tinelli “por la forma en que se planteaba en un escenario, cómo dominaba las situaciones, ese liderazgo que le es tan propio”. Sin embargo Jean-Philippe confía en la espontaneidad e improvisación de su trabajo y en lo que pueda entregar de la mano de la educación que ha recibido, de sus valores y de la forma en que ve la vida. “Tengo un respeto gigante por muchos animadores y periodistas del medio, pero para mí no son un referente”, concluye.

 

“Cuando discuto con mis amigos les planteo que qué pasaría si en sus respectivos trabajos los midieran minuto a minuto —¡es horrible!— y el rating tiene eso, una excesiva presión que, por momentos, te angustia en demasía cuando en el fondo aquí nadie está cambiando el mundo, solo estamos haciendo televisión”.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación3+4+2   =