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EDICIÓN | Septiembre 2014

“A la derecha chilena le falta coraje”

Axel Kaiser, abogado
“A la derecha chilena le falta coraje”

A pasos de obtener su doctorado en Heidelberg, el director ejecutivo de la Fundación para el Progreso, no ha dejado un blanco indemne en la actual administración del país; defensor de la libertad en todas sus esferas, su lucha es la generación de riqueza, no la redistribución del ingreso y la libertad por sobre la igualdad, una batalla pública en la que está peleando bastante solo.

por Elisa Collins V. / fotografía Andrea Barceló A. Agradecimientos: Grand Hyatt Santiago

“La discusión pública se ha deshumanizado en Chile. La gente tiende a pensar que porque uno tiene cierta calidad de vida o perteneces a determinado perfil, te ha resultado todo fácil en la vida y eso no es cierto. Muchas familias, incluida la mía, han atravesado por historias trágicas”. Así arremete contra la estigmatización de ciertos sectores sociales, Axel Kaiser, este controvertido líder de opinión, abogado de profesión y próximo a doctorarse en filosofía en la Universidad de Heidelberg cuando comenzamos nuestra entrevista, reflexionando sobre su historia y sus años de infancia en Villarrica. “Somos seis hermanos y cuando tenía ocho años mis papás se separaron. Nos quedamos viviendo con mi papá y mi abuela. Fue una etapa dura, muy dura”.

Hasta los dieciocho años vivió en el campo familiar al lado norte del Lago Villarrica y allí, en el Colegio Alemán de esa ciudad, terminó cuarto medio. “Mi abuela era una mujer extraordinariamente culta, se preocupó de inculcarnos las tradiciones alemanas, de que aprendiéramos el idioma, la ópera, los grandes autores como Goehte, Schiller, la poesía, los cuentos de los hermanos Grimm, nos leía todo en alemán”.

De su padre, conocido abogado, también reconoce haber conversado desde pequeño asuntos de interés: “los temas que apasionaban a mi papá iban más por el lado de la política internacional, la historia y la economía”.

Terminado cuarto medio, hizo maletas y se vino a Santiago a estudiar derecho en la Universidad Diego Portales. “Intelectualmente me parecía la carrera más exigente desde el punto de vista de las ciencias sociales”. Después de recibirse y trabajar como abogado durante m enos d e u n a ño, d ecidió v olcarse a lo que realmente considera su vocación: la economía y la filosofía. “Me gusta el área académica, la investigación, soy emprendedor, creé con un socio una pequeña empresa y por suerte me ha ido bien. Hice clases en dos universidades, publiqué tres libros, realicé un par de magister y después me quedé haciendo mi doctorado en Heidelberg”.

Columnista de El Mercurio y de El Diario Financiero, ganador de varios premios internacionales, entre los que se cuenta el reciente primer lugar en el Hayek Essay Contest de la Sociedad Mont Pelerin, es la opinión disidente en todo programa de televisión que aborde la actual administración del gobierno.

¿Te sientes cómodo con tus pares, jóvenes de treinta y tres, recién casados, en un asado tomando cerveza y hablando de fútbol?
Sí, absolutamente. Mucha gente cree por los medios que soy súper arrogante y desagradable. No existen preguntas tontas, sí respuestas. Tú sabes que en Chile existe una tradición de que los intelectuales son muy desagradables. Yo he compartido con premios nobeles en la misma mesa, con ex presidentes de distintos países del mundo, con ex presidentes de la rama del Banco Central de Estados Unidos y son gente muy agradable, muy simpática, que te explican los conceptos con los brazos abiertos, no con la arrogancia de nuestros académicos que son buenos, pero no están a primer nivel mundial.

¿Algunos ejemplos de estas personalidades?
He conversado en un par de oportunidades con Mario Vargas Llosa, con Václav Klaus ex presidente de la Republica Checa y el tipo es un agrado, con Jerry Jordan, amigo que fue presidente de la reserva federal en Cleveland.

¿ES LA DESIGUALDAD NECESARIAMENTE UN PROBLEMA?

A esta gente se la topa Axel justamente en conferencias y charlas que lo invitan a dar en diferentes partes del mundo. Su Think Tank —la Fundación Para el Progreso— tiene lazos y relaciones con otras similares en diferentes ciudades de Europa y Estados Unidos, pero todas comulgan con la misma inspiración, algo por lo que Kaiser lucha a diario: La libertad de la persona es el elemento constitutivo de la dignidad y por tanto también lo es la responsabilidad sobre la propia vida. En materia de administración pública es partidario, por lo mismo, de la menor participación posible del Estado en la administración de recursos.

Escribiste por ahí hace algún tiempo que “el actual proyecto de reforma en Chile se debe a la derrota a nivel cultural de nuestras ideas”. ¿Sigues pensando lo mismo después de la amplia aprobación que tuvo el proyecto en el senado?
Absolutamente, porque la situación ideal, suponiendo que la centroderecha tuviera principios más liberales, sería que nosotros estuviéramos en la situación de la izquierda: es decir, con un proyecto de ley de bajar fuertemente la carga tributaria y que la izquierda estuviera desesperada tratando de que los disminuyéramos lo menos posible. Hoy es totalmente al revés. Hoy vamos a tener niveles de impuestos a las empresas más altos que en Suecia, entonces la izquierda nos tiene arrinconados, es una derrota.

¿Y a qué se debe esta derrota?
A que en la opinión pública se instaló la idea de que el Estado es el principal agente para lograr el progreso, cuestión que es del todo falsa y segundo, que el gran problema de Chile es la desigualdad y que eso es inaceptable. Estas dos ideas se instalaron de manera totalmente acrítica. De hecho, el mismo Sebastián Piñera dijo que el gran problema de Chile es la desigualdad.

¿Y tú no piensas que lo que dijo Piñera tiene algo de cierto?
No. Si tu vez la evidencia en términos de consumo (lo que no ve nadie), la desigualdad se ha reducido. Y en términos de ingresos, en la época de mis padres la desigualdad era peor; por lo demás, nunca ha habido más movilidad social en Chile que hoy.

Más allá de la desigualdad o cuán grande es la brecha, Axel insiste en que la pregunta de fondo aquí es otra, es si la desigualdad es necesariamente un problema. “Hace un tiempo tuve un debate con Karina Delfino, presidenta de las Juventudes Socialistas, y yo le pregunté: Karina, si tuvieras que elegir entre quitarle el cincuenta por ciento de los ingresos al diez por ciento más rico de Chile para que así el país sea más igualitario; o multiplicar por diez el ingreso de todos los chilenos, desde el más rico hasta el más pobre, de manera tal que la desigualdad quedara igual como está hoy día. ¿Cuál de las dos opciones elegirías? Y me respondió que la segunda alternativa. Entonces acá el problema de fondo no es la desigualdad, esto se resuelve con políticas públicas que fomenten la riqueza, el abastecimiento de necesidades básicas, el empleo, los salarios”.

Axel acusa que el espíritu homogenizador que inspira el proyecto de reforma tributaria y varios otros del actual gobierno atenta justamente con el incentivo para que se genere riqueza, inversión y empleo. “Las políticas igualitarias desincentivan la creación de riqueza y empleo porque cuando aplicas impuestos altísimos sobre ellos, obviamente no te dan ganas de invertir”.

¿La eliminación del FUT?
Una muy mala idea porque el FUT fomenta la inversión y ha sido uno de los motores del desarrollo de este país y para la inversión tú necesitas ahorro. Si no tienes ahorro, no puedes invertir; te endeudas y terminas en una crisis financiera por un exceso de deuda.

Esto es justamente lo que Axel Kaiser califica como la gran inconsistencia de este proyecto de reforma tributaria. “Al afectar el emprendimiento y la inversión en Chile, el crecimiento económico se frena y producto de la menor actividad, cae la recaudación de impuestos. Es contraproducente, eso es lo que hay que entender. Suecia está bajando los impuestos a las empresas. La discusión hoy en día en el extranjero, es ir bajando esos impuestos porque obviamente tú tienes que incentivar la inversión para crecer”.

DROGAS, EUTANASIA Y EL MATRIMONIO HOMOSEXUAL
Cuando le preguntamos si algún economista chileno o algún político actual le merecía respeto, le costó trabajo barajar nombres. “José Francisco García, Alvaro Bellolio, Luis Larraín, son buenos ejemplos, pero es muy difícil encontrar hoy en Chile gente que esté dispuesta a dar la pelea a fondo, decididamente y en público; muchos son liberales puertas adentro”.

¿Está siendo una lucha muy solitaria la tuya?
Bueno, dime tú si conoces en los medios de comunicación a alguien más que esté dando esta pelea, salvo Hernán Buchi y unos pocos más que salen de vez en cuando, pero es de la generación que va ya en retirada. Si la gente de centroderecha hubiera tenido un tercio del coraje que ha tenido la gente de centroizquierda para defender sus ideas, no estaríamos en la situación de hoy.

¿Y eso a nivel personal no te ha deparado un costo muy alto?
La verdad es que pasan momentos en los que me desanimo un poco, pero de las generaciones nuevas que están saliendo de la universidad hay muchos grupos que sí creen en estas ideas, que me han visto como un referente. Los incito a que no tengan complejo en defender sus creencias y que logremos cambiar el clima de opinión.

¿Eres simpatizante de algún partido político?
No, no me inclino por ningún partido porque para mí son todos estatistas hoy en día. Eres totalmente  independiente Yo fui muy crítico con el gobierno de Sebastián Piñera, creo que el legado fue malo para Chile y se lo pude decir personalmente en una ocasión. Yo me muevo por principios, no por etiquetas de derecha o izquierda.

Pero tu afinidad por la libertad económica, por la escuela austríaca, tiene más relación con la derecha que con la izquierda
No necesariamente. La derecha chilena es terriblemente estatista, incluso a principio y mediados del siglo XX siguió ideas más propias del fascismo, lo que después cambia con los Chicago boys y las reformas económicas. Yo no solo defiendo la libertad económica, defiendo la libertad en todas sus esferas.

¿La libertad del matrimonio homosexual, por ejemplo?
Soy partidario de eliminar el matrimonio del código civil, de que las parejas hagan lo que quieran privadamente y que el estado no se meta. No tengo un problema de principio con el matrimonio homosexual. Además soy partidario de que se legalicen las drogas con las precauciones que corresponda y la eutanasia.

¿Y aborto?
El aborto es un tema más complicado, pero no sería partidario de castigar con pena de cárcel a una mujer que dentro de los tres primeros meses decidió hacerse un aborto.

EDUCACION GRATUITA: CESANTÍA ILUSTRADA

Y justamente a raíz de la labor del Estado como ente regulador, es que hace algunos meses Axel Kaiser escribió una polémica columna de opinión donde afirmó que la educación es un bien económico y no un derecho. Condimento suficiente para que lo interpelaran desde varios medios de comunicación pidiéndole explicaciones de sus dichos. “Todo en la educación hay que pagarlo, los profesores, los materiales, la luz, entonces cuando la gente dice que la educación no es un bien económico simplemente me parece que está negando una evidencia. El puro reclamo de la gratuidad en la educación, implícitamente está afirmando que es un bien económico”.

Has dicho públicamente que no crees en la educación estatal, pero que el Estado sí debería ejercer cierta labor ¿cuál sería?
El Estado debe jugar un rol en razón de que vivimos en un mundo de recursos escasos, no ilimitados, (por eso la educación es un bien económico porque los bienes económicos son aquellos por los que hay que pagar), y tienes que priorizarlo en los que más lo necesitan. Para ello tiene que haber provisión privada de educación, lo que le quita un gran peso de encima a las arcas fiscales. Yo en esto estoy con Michelle Bachelet cuando dijo, tiempo atrás, que pudiendo pagar la educación de sus hijos, era insensato que éstos estudiaran gratis. Su primera intuición era la correcta, después se desdijo y afirmó ‘queremos educación gratis para todos’.

Partidario de que existan universidades privadas con y sin lucro, asegura que la idea de la universidad gratuita es errónea, “que la persona decida libremente qué quiere estudiar, y a la gente que efectivamente tiene la vocación, que ha demostrado tener talento y por motivos de recursos no puede ir a la universidad, darle, por regla general, créditos subsidiados y a otros becas competitivas”.

¿Y por qué no gratis?
Porque si eliminas del cálculo del estudiante los precios que tiene que pagar por educarse, estás eliminando una señal que es fundamental para tomar una decisión que para él sea conveniente desde el punto de vista de la inversión que va a hacer y el retorno que va a tener. Si tú le dices tal carrera te va a costar tanto, te daremos un crédito con tasas subsidiadas de tal monto, durará tantos años, el estudiante va a evaluar: ¿me convendrá estudiar sociología por estas lucas, o me conviene ingeniería comercial? Porque tampoco te sirve como es el caso de Argentina tener universidades gratuitas donde salen muchos títulos de sociología o ciencias políticas y no tienen pega. Cesantía ilustrada por montones.

 

“Si la gente de centro derecha hubiera tenido un tercio del coraje que ha tenido la gente de centro izquierda para defender sus ideas, no estaríamos en la situación de hoy”.

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