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EDICIÓN | Septiembre 2014

Trazos de exportación

Álvaro Arteaga, ilustrador
Trazos de exportación

Conocido en el medio nacional e internacional como Alvarejo, sus trabajos han dado vida a originales ilustraciones en distintos formatos de papel, poleras y campañas publicitarias de reconocidas marcas, incluso este año fue el ganador del afiche oficial de Lollapalooza 2014. Una pasión que lo tiene, paralelamente, en la docencia y en la que busca aportar su granito de arena.

por María Inés Manzo C. / fotografía Andrea Barceló A. y gentileza de Álvaro Arteaga

Oriundo de España, el ilustrador Álvaro Arteaga Sabaini (34), ha llamado la atención por sus trabajos que hacen énfasis en la cultura pop, nuestra memoria popular y recuerdos (música, historia, libros, películas, arte, etc.), pero que además tienen algunas cuotas de humor y, por supuesto, de su propia personalidad. Una historia visual que ha logrado plasmar no solo en el papel, sino que en diseños de originales poleras, afiches, reproductores de música, entre otros.

Álvaro se vino a nuestro país con tan solo diez años, de papá español y mamá chilena, se considera un poco gitano, pero su corazón se quedó acá. Estudió en los Padres Franceses y se tituló de diseñador gráfico y comunicador multimedial en la Universidad Viña del Mar. Aquí formó su carrera, armó su empresa independiente Dínamo (como director de arte) y fue profesor del ramo de Ilustración de su casa de estudios. Pero el 2007 hubo un quiebre en su vida, pues se atrevió a mandar sus ilustraciones a Treadless, una famosa comunidad online de artistas donde los mejores trabajos son evaluados por los cibernautas y convertidos en originales poleras que son puestas a la venta. “A partir de esta plataforma no solo me di cuenta de que podía ganar dinero con esto, sino que los comentarios de la gente, personas que no me conocían, eran mucho más objetivos. Eso me ayudó a dejar un poco el ego que todo ilustrador tiene al principio. Por Treadless mi trabajo se hizo mucho más conocido (hoy hay más de cien de sus ilustraciones) y eso me impulsó a sacar las ganas de poder mostrarlo afuera, sin ningún tipo de miedo”, nos cuenta.

Gracias a ellos pudiste viajar al extranjero…
Sí, viajé el 2010 para participar como panelista en How Coference en Denver, Estados Unidos. Una tremenda exposición del diseño y la ilustración. Ese fue el paso para dejar la agencia que tuve durante cinco años en Viña del Mar… siempre me “había picado el bicho” de irme fuera y esta fue una gran oportunidad en la que durante seis meses abrí mis horizontes.

¿Qué hay en tus ilustraciones de tus raíces europeas?
La influencia es directa, porque en España tuve mis primeros recuerdos. Viví muy cerca de un castillo medieval en una ciudad amurallada. Eso me fue entrenando el ojo, llenando mi cabeza de artistas y recuerdos que de pequeño me sorprendieron.

¿Cómo es tu proceso creativo?
Tiene que ver con no esperar que la gran idea o “la musa más hermosa” llegue sola. Uno tiene que nutrir la cabeza y el cerebro visual con referentes. Por lo tanto, antes de que exista el boceto —y si es que me enfrento a algún encargo de ilustración— yo “degusto” la mayor cantidad de libros posible. Porque solo a partir de una cantidad de imágenes se puede empezar a crear algo nuevo.

¿Y qué haces luego?
Cuando ya tengo la idea, genero al menos dos bocetos, los dejo un rato al lado y al volver los observo con una mirada un poco más fría. Una vez que el boceto está listo, lo detallo con lápiz grafito; lo entinto con plumilla o lápiz de tinta y finalmente lo escaneo y paso al computador.

¿Para ti qué es la creatividad?
Todo lo que uno ha construido en la cabeza, lo que ha leído o visto en toda su vida puede ser un referente para crear cosas nuevas, desde los videojuegos a un museo. La verdad es que la inspiración no nace de la nada y como profesor trato de potenciar eso.

EN VITRINA

“El 2008, a partir del trabajo que vieron en Treadless, Microsoft me contactó porque estaban desarrollando unos reproductores musicales tipo iPod. Me pidieron que creara piezas para grabarlas en la parte posterior del reproductor y también un poster ilustrado. Fue un crecimiento súper grande desde el punto de vista profesional y también desde el emotivo… de sentirse altamente feliz porque alguien te contactara, aunque estuviera en el fin del mundo”. Así le han seguido clientes que incluyen a Nike, Havaianas, Griffin, Puma, entre otros, que van visto en Álvaro un ilustrador de exportación.

¿De qué se trató Sueños ilustrados?
Esa fue una campaña increíble para Rossen, una edición limitada de ropa de cama, donde se llamó a cinco ilustradores chilenos para que cada uno plasmara, en total libertad, qué significan los sueños. Mis ilustraciones se transformaron en cojines, sábanas y plumones. Es satisfactorio cuando confían tanto en ti.

Este año fuiste el ganador del afiche oficial de Lollapalooza ¿Qué te motivó a concursar?
¡Que soy un melómano! (ríe), me la paso todo el día escuchando música desde Bach hasta rock. De hecho, ahora estoy enseñando un taller universitario que tiene que ver con los cruces entre el diseño y la historia de la música. Para mí, participar en el concurso tenía al principio que ver con hacer una apuesta y terminó siendo una de las mejores sensaciones que he tenido como artista, de ver cómo tú trabajo se ha multiplicado miles de veces. Toda la motivación que uno le imprimió, toda esa pasión que uno le puso, al final se ve recompensada.

A TOMAR EL LÁPIZ

Desde el 2012, Alvarejo vive en Santiago y es profesor en la Escuela de Diseño Universidad Diego Portales a cargo del ramo de taller y dibujo de primer año. “Para mí, la docencia es tratar de motivar a los demás y hacerlos felices. Es lo único que yo busco en la vida, más allá, incluso, que la misma ilustración”.

¿Cómo se educa a las nuevas generaciones, donde predomina el uso de la tecnología?
He notado que los alumnos están cada vez más impacientes, porque de inmediato quieren llegar al computador o a las tabletas digitales, pero la mejor manera de poder describir la idea es simplemente a través del lápiz y el papel. Las tecnologías son una forma de trabajar un poco más rápida, pero solo se deben utilizar como herramienta de apoyo.

¿Proyectos y sueños?
Ahora estoy trabajando en la Casa de Oficio en Providencia, que rescata los oficios olvidados por la sociedad, con un taller de ilustración botánica mezclado con narrativa. Me he dado cuenta que lo que de verdad me motiva es la docencia. Por lo tanto, mis proyectos personales se enfocan a ello. Haré cada vez más clases, hasta que mi cuerpo me lo permita. Me encantaría, en un par de años, formar un taller de ilustración, orientado a la inclusión y un proyecto que rescate la cultura chilena del sur.

 

“Para mí la docencia, es tratar de motivar a los demás y hacerlos felices. Es lo único que yo busco en la vida, más allá, incluso, que la misma ilustración”.

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