SCANDAL. MIÉRCOLES 21:00 HORAS POR SONY.
Judy A. Smith es una relacionadora pública con estudios de post grado en derecho, que trabajó en asesoría mediática para la administración de George Bush, a comienzos de los noventa. Más tarde formó su propia agencia de comunicaciones y manejo de crisis. Entre sus clientes se cuenta a Monica Lewinsky, la estudiante que casi derriba a la administración Clinton por su affaire con el presidente, y el controvertido actor Wesley Snipes. Cuando conoció a la guionista y productora Sonda Rhimes, quien anota en su currículo el éxito de Grey’s anatomy, nació Scandal.
En esta serie, la protagonista es la abogada Olivia Pope, líder de un grupo de expertos en distintas áreas —informática, leyes, prensa— que le ayudan a revertir casos imposibles de personas públicas y anónimas, enfrentadas a escándalos mediáticos. La calidad del trabajo de Pope es tal, que sus nexos llegan directamente a la presidencia de Estados Unidos.
Scandal resulta una mezcla perfecta y aparentemente imposible entre series de alta factura como House of cards, y culebrones románticos —por cierto Grey’s anatomy—, con pizcas indisimuladas de Dr. House, C.S.I. y Boston legal. Sus casos resultan verosímiles pues algunos están basados en eventos que Judy A. Smith debió enfrentar, como la complicada nominación de un juez con tejado de vidrio a la corte suprema en el gobierno de Bush padre, una de las tramas de la primera temporada.
Por otro lado, el culto al personaje de Olivia Pope, presentada como un ser infalible con la frase precisa en todo momento, a ratos enerva. Sin embargo, la combinación de elementos incluyendo romance entre el presidente y la protagonista, los líos de implicancias mediáticas y legales, y la acción policial, hacen de Scandal una producción entretenida y adictiva.