Con las notas de su bajo deslumbró a toda una generación junto a Soda Stereo, una de las bandas más importantes del rock latinoamericano que, sin duda, nos dejó un gran legado. Desde entonces, no se ha separado de la música y ha incursionado como productor de bandas, conductor de Rock Road en radio Rock & Pop Argentina, jurado en Factor X en nuestro país y actualmente como dj.
Por María Inés Manzo C. / fotografía Vernon Villanueva B. y gentileza Zeta Bosio
Zeta Bosio (53), es una leyenda de la música, quien junto a Soda Stereo cambió radicalmente los escenarios del rock en Latinoamérica. Desde su formación en 1982, junto a Gustavo Cerati (voz, guitarra) y Charly Alberti (batería) conquistaron a millones de personas; y hoy a casi cinco años de su separación definitiva (tras su reencuentro en el 2007, luego de diez años), siguen dando que hablar.
Como bajista de la banda lo dio todo con sus compañeros, desde el álbum debut Soda Stereo (1984) —pasando por su consagración con Canción animal (1990)— hasta Sueño Stereo (1995). Tras ello, muchas fueron las giras, polémicas, premios, amores, quiebres y reencuentros; penas y alegrías, situaciones que hicieron madurar a un artista que tiene la música en su ADN. Con esos aprendizajes se atrevió a formar una discográfica, a conducir Keep Rockin en radio Rock & Pop y el programa Rock Road, donde recorre los mejores festivales de música del mundo, entre otros proyectos. Hoy como dj, está cumpliendo un sueño, logrando una especial conexión con sus seguidores.
Zeta está feliz y se nota, la sonrisa no se le quita del rostro —mientras lo acompaña su señora y manager Estefanía Iracet (25)— durante toda la entrevista, minutos antes de su show producido por Sundance en Marbella Club.
TODO QUEDA EN FAMILIA
Partiste muy joven con el bajo ¿cómo surgió esto?, ¿alguien de tu familia también tocaba?
No, vengo de una familia de italianos que llegaron como emigrantes a la Argentina (padre y madre) y cantábamos todos juntos cancionetas italianas en coros. Después ellos me mandaron a estudiar acordeón cuando era muy pequeño y fue el primer instrumento que toqué. Pero luego no me gustó mucho y lo dejé. A los doce años, cuando escuché a amigos que interpretaban temas de The Beatles, me motivé, me puse las pilas y volví a tocar.
Tu hijo mayor, Simón, también se fue por el lado de la música, ¿sigue en su banda?
Exacto, él está empezando y ya grabó su primer disco. La banda se llama Armant, tienen varios videos y se han hecho conocidos en Argentina. Han tomado mucha influencia de la música de los años setenta, del rock clásico, del hard rock, de bandas como Guns N’ Roses. Simón es bien rockero, siempre le gustó el heavy metal. Es más, gracias a él escuché grupos que no había tomado en cuenta en la época de Soda, como Black Sabbath o Iron Maiden.
¿Lo que has aprendido con tu hijo te ayudó para tu programa Rock Road?
Sí, me ayudó a abrirme mucho y a entender otras bandas, incorporar otros estilos. Uno como artista y músico trata de absorber lo que más se pueda y los chicos te ayudan con esas cosas, te hacen como un upgrade (ríe).
GRACIAS TOTALES
Soda Stereo siempre será una parte importante en la vida de Zeta Bosio, de hecho en cada uno de sus comentarios sale algún recuerdo o anécdota que reafirman que el lazo fue más allá de una banda que se juntaba a tocar. Por eso es inevitable que se emocione al contarnos del estado de salud de Gustavo Cerati, quien lleva más de un año en coma.
¿Qué recuerdas de los procesos creativos con Soda Stereo? Junto a Cerati eras el productor musical de los discos…
Así es, el trabajo era minucioso, con Soda hacíamos realmente obras de arte (ríe). Era muy artesanal todo en aquella época, porque en los discos se trabajaba mucho cada sonido, los tambores, los bombos, el drum. A veces solo teníamos tres canales para el bajo. Hoy en día es mucho más automático y rápido y sin darte cuenta sale el tema.
Además en sus comienzos experimentaban mucho, sobre todo en la época de Te hacen falta vitaminas…
¡Sí! jugábamos mucho y creo que fue una de las cosas más lindas que tuvo Soda, transmitir esa felicidad. El juego de tres personas que estaban realmente pasándola bien, haciendo magia en el escenario, dándolo todo, incluso en una conferencia de prensa. Éramos muy unidos, un grupo de amigos, casi una familia.
¿Cómo compararías los sentimientos entre lo que fue la gira El último concierto en 1997 y Me verás volver el 2007?
El último concierto era la despedida de un ciclo largo de casi quince años de estar tocando juntos; y la vuelta fue como volver a vivir. Tratar de recuperar la sensación que nos pasaba hace diez años, fue un desafío muy grande y creo que lo resolvimos de buena manera. Con Soda hemos hecho grandes conciertos, estuvimos en nuestra mejor forma; y años después pudimos volcar toda esa madurez y nuestras experiencias por separado. La verdad es que nos quedamos con ganas de más.
¿Pensaste en esos instantes que era la última canción con tus compañeros?
Cuando nos separamos en el noventa y siete estaba consciente de que era la última canción, pero al retirarnos, en el 2007, pensé que volveríamos a juntarnos. Pero bueno, somos tres y cada uno es parte de Soda e influye en lo que pasa.
¿Qué significaron las primeras visitas a Chile?
Chile fue el país que nos disparó a Latinoamérica a partir del Festival de Viña; todos nos decían que era muy importante como músicos y que nosotros teníamos la talla para conquistar a su público. Al principio tuvimos cierto recelo, pero entendimos con el tiempo que es un lugar donde puedes ver distintas expresiones artísticas y la gente las acepta todas, es muy bueno lo que pasa. Es muy open mind, algo que otros festivales no tienen.
¿Cuál es el legado de Soda a los nuevos músicos?
Que crean en sus sueños, como lo hicimos en Soda. Me parece importante que no se acabe esa ilusión. Nosotros pudimos transmitir y decir lo que pensábamos —por determinadas situaciones políticas, sociales, de prensa, etc.— a un montón de gente e hicimos felices a muchos que opinaban lo mismo.
Referente al estado de salud de Gustavo ¿qué has sabido?
Los familiares son vocero oficial de Gustavo y respeto esa situación, porque somos ante todo una gran familia y es un amigo el que está en una situación complicada. Me parece que la gente tiene que seguir apoyando. En los fanáticos no tiene que haber fracciones, disputas ni peleas, hay que tener claro que la misión es darle buena energía. Tenemos que apoyarlo, tirarle buena onda, eso es lo que estamos haciendo, para lo que nos estamos juntando y rezando.
Charly Alberti ha dicho en la prensa argentina que prefiere que pueda partir, ¿compartes esta opinión?
Es una situación desesperante y es muy difícil a veces tener las palabras justas cuando en verdad todos queremos que la cosa se resuelva bien y ya. Pero respeto a Charly, me parece que salió de corazón lo que comentó y lo dijo desde un lugar de bondad, pero donde de repente hay mucha presión social. No es lo mismo cuando le pasa a una familia en la vida privada que con todos los medios encima. A lo mejor lo que hizo fue descomprimir un poco, tanto él, yo, como todos los que queremos a Gustavo, en verdad deseamos que vuelva a hablar, a tocar la guitarra. Sería lo ideal que estuviera como antes o por lo menos que vuelva de alguna forma (se emociona).
UN TRABAJO COMO SOLISTA
Pasaste del rock a ser dj ¿cómo fue ese proceso?
Bueno, el dance siempre estuvo en Soda, porque en los comienzos asimilamos mucha música de discotecas y el new wave. Entonces, el tecno y la electrónica fueron uno de los imputs y motivadores de lo que hacíamos. En esa época estaban de moda The Clash, Sex Pistols, Depeche Mode, Duran Duran, miles de bandas que hacían de la música electrónica algo soft sell. La evolución de la música electrónica de alguna forma partió de ahí y de la música disco que practicábamos con Gustavo en los años setenta.
¿Qué es lo que más te gusta de este trabajo?
Voy muy a menudo a tocar a lugares realmente increíbles, que jamás me hubiera imaginado con otra banda. Es más, no tengo que estar lidiando con ningún gran hermano (ríe), es mi momento con el público y es lo que me motiva. A través de nuestros viajes por el mundo con mi mujer hemos vivido miles de aventuras que, en algún momento, filmaremos en un programa de televisión, porque pasan cosas increíbles.
¿Cómo ha sido trabajar en pareja?
Es complicado, hay que saber poner los límites y a veces si uno no lo tiene tan claro puede generar problemas, pero estamos felices de poder compartir. Ella está muy entusiasmada de ser mi manager y ayudarme, sobre todo en un momento en que lo necesitaba.
Estuviste de gira con Paul Oakenfold e hicieron un tema…
Sí, me gustó mucho esa experiencia, aunque no compartimos el mismo estilo musical, yo estoy más en la onda de David Guetta que es electro house y Paul es más trance. El tema se llama Forever y también hicimos una versión De música ligera, que llamó mucho la atención.
¿A quienes admiras de la electrónica?
Hay muchos que me gustan, pero generalmente vienen a Latinoamérica los más comerciales y caros. Por ejemplo, Armand van Helden es un dj y gran productor que me encantaría ver en vivo.
SU PASO POR CHILE
El 2011 Zeta fue invitado a tocar como dj en la primera versión de Lollapalooza en nuestro país. Además, como jurado de Factor X (TVN) se instaló con su esposa mientras duraba la temporada. Un programa donde tuvo una importante conexión con los participantes y vimos toda su personalidad.
¿Es cierto que vas a grabar en el próximo Lollapalooza con Rock Road?
Me encantaría, esa es la idea. Ojalá me acrediten, depende si quieren que esté por el lado de prensa y no tocando (ríe).
Tras tu paso por Factor X, ¿qué opinas del talento de Chile?
Me parece que el talento que hay acá es increíble, lo que encontramos tiene mucho potencial. Yo lo hablé con Jimmy Face, el director musical de Factor X, un gran amigo y conversábamos sobre la cantidad de desperdicio de artistas. Hay muchos realmente buenos que a veces no progresan, porque termina el programa y no se sabe más de ellos, no se les dan más oportunidades.
¿Por eso ya no seguirás?
Sí, eso fue lo que me hizo un poco dudar a la hora de volver a hacerlo, porque yo creía que el programa tenía el empuje y el golpe de la versión de Inglaterra, que puede proyectar a un artista. No me animé a poner la cara de vuelta frente a los chicos, realmente si tan grandes artistas cubrimos la temporada pasada y no pudieron armar una carrera, no quiero dejar ilusionados a otros participantes.
Comentaste que vendrás a nuestro país a buscar talentos…
Estoy hablando con muchos músicos y les estoy diciendo justamente del talento que hay en Chile, para poder hacer algo con los mismos cantantes que conocí en Factor X.
“Una de las cosas más lindas que tuvo Soda, fue transmitir esa felicidad. El juego de tres personas que estaban realmente pasándola bien, haciendo magia en el escenario, dándolo todo incluso en una conferencia de prensa”.