Ella es geóloga, doctora en Ciencias en la Universidad de Chile y ganadora de la beca For Woman In Science que entrega L’Oreal Chile con el patrocinio de la UNESCO y CONICYT. Y esto es apenas una parte del atractivo universo de esta joven antofagastina, cuya analítica mirada de la realidad nos invita a reflexionar sobre de dónde venimos y hacia dónde vamos.
Por Claudia Zazzali C.
El sí porque sí, no existe para Millarca Valenzuela (34). Todo tiene una razón que va más allá de lo evidente y ella, está dispuesta a descubrirla. Desde niña se sintió incómoda con las reglas y el "deber ser". Que la obligaran a estudiar cosas que no le interesaban le daban rabia y fue una rebelde. Pero una rebelde con causa.
¿Cómo llegaste a ser geóloga?
En mi época de colegio, lo que más me interesaba era la astronomía. En realidad, no tenía mucha idea de qué se trataba la geología. Sumado a que mi papá siempre nos dijo que vivir fuera de la ciudad era una parte fundamental de nuestra formación como persona, me fui a Santiago a estudiar Licenciatura en Física en un plan común que duraba dos años y luego uno elegía qué carrera seguir. A partir de esa primera decisión, fui tomando las oportunidades que la vida me presentaba. Siguió el Magíster y el Doctorado... así fui creando mi propio destino.
¿Crees que es un buen modelo el de los ciclos básicos?
Es ideal para alguien que tiene intereses variados, porque te da un piso que te permite ir descubriendo cuáles son tus gustos más particulares. En mi caso, pude tomar varios ramos distintos y poco a poco, me decidí. Yo iba convencida de mi gusto por la astronomía, pero mientras estudiaba me di cuenta que esa profesión dista bastante del concepto romántico de mirar estrellas y analizar constelaciones.
Y ahí te cambió el gusto...
Me encanté con la geología porque es una cosa aplicada: vas a terreno, buscas tus rocas, las golpeas con el martillo, las ves en el microscopio, las mandas a analizar. Me gustó mucho más la vida que tienen al aire libre los geólogos en general, eso de estar en terreno con todo lo que implica. En ese sentido, creo que esta profesión es para espíritus libres, que se sientan cómodos fuera de las ciudades, que se encuentren felices cuando están en el cerro.
Esto de la investigación ¿Fue un gusto heredado de familia?
En mi caso, mi mamá y mi papá pertenecen al área de la salud. Quizás de ella heredé el gusto por los laboratorios, pero no me gustan los encasillamientos. Las oportunidades han estado ahí y yo las he ido manejando, según lo que me dicta mi instinto. Siento que las cosas pasan movidas por un motor interno inexplicable, una pasión que brota de la emoción, a pesar del intelecto. A mí me gustaban mucho las estrellas, me gustaba mucho saber cómo se había formado la tierra, la luna. Hoy en día en la universidad estamos trabajando precisamente en eso, en el origen de la vida. Sin buscarlo de manera consciente, finalmente estoy en el lugar que siempre quise.
¿Te defines como investigadora entonces?
La verdad es que tenía pocas certidumbres. No me iba muy bien en matemáticas, pero las tomé como un desafío y aunque terminaron conquistándome, yo me defino como humanista. Hoy en día esta parte de mí fluye cuando puedo dar charlas a colegios, hacer difusión de ciencia. Por lo menos para mí, es prioritario llevar la ciencia a la vida cotidiana.
Millarca comenta que el programa Explora de CONICYT ha tratado de rescatar a la ciencia, sacarla de ese lugar de elite para llevarla a todos los colegios, "es un portal abierto para que la ciencia llegue a cualquier lugar. Y en ese sentido yo he estado colaborando con ellos. Es muy desafiante dar charlas en colegios, con estudiantes en formación para lograr motivarlos".
POLVO DE ESTRELLAS
Cuando egresó de la universidad, hizo la prueba y estuvo tres meses contratada por una minera. Se convenció que no era lo que buscaba y mientras hacía su memoria, aceptó el desafío de hacer una clasificación para meteoritos. Así se convirtió en la única especialista en el tema en todo el país.
¿Cuál es la rutina de tu trabajo?
No existe rutina y eso es lo mejor. Por ejemplo, hace poco realizamos una de las expediciones anuales programadas con colegas franceses para encontrar meteoritos en el norte, estuvimos en el desierto por un poco más de dos semanas.
¿Cómo les fue?
Muy bien. Desde que partí haciendo mi tesis hasta la fecha hemos triplicado el número de meteoritos declarados en la Meteoritical Society, que es la sociedad internacional que registra los meteoritos en el mundo. Ya estamos alcanzando casi los doscientos meteoritos y ahora, cuando finalice el proceso de esta séptima expedición, creo que quedaremos como uno de los países con más meteoritos en el mundo.
¿Cómo determinan las exploraciones?
Mediante imagen satelital identificamos planicies antiguas, las que se corroboran con mapas geológicos. Llegamos al sector y caminamos. A través de la observación del terreno identificamos los meteoritos, que pueden ir desde los diez gramos hasta los cinco kilos. Es rastreo visual en superficie.
¿Es decir que cualquier persona puede encontrar un meteorito si es que tiene la información necesaria?
Efectivamente y por eso es muy importante que la gente sepa que es un material de estudio importantísimo. Si bien es cierto existen coleccionistas privados, es un deber con la humanidad que quienes se autodenominan "cazameteoritos" los registren en las universidades o centros de investigación. Tener un meteorito como adorno en el escritorio o como trofeo personal es un despropósito pues entregarlos a la ciencia permite que sea parte de una colección, que sea analizado, que entregue información. Un coleccionista que se precie de tal, cumple con el protocolo de entregar el veinte por ciento del material a algún lugar donde se puede hacer ciencia. Un meteorito es parte de todos, es parte de la historia sobre cómo se formó la Tierra.
¿Qué tipo de información te da un meteorito?
En general son la materia prima de la formación los planetas. Pero no solo el meteorito en sí nos entrega claves, sino también las superficies donde se acumulan, lo que es súper importante para entender las procesos geomorfológicos y climáticos del desierto más árido del mundo. Aproximadamente caen hacia la Tierra cerca de diez mil toneladas diarias de material extraterrestre. Según su clasificación nos otorgan datos incluso sobre las etapas previas de formación del sistema solar. Pero hay unos más específicos, que pueden darnos pistas sobre el origen de la vida porque tienen componentes orgánicos en ellos.
El desierto es nuestra mayor enciclopedia...
El Desierto de Atacama es de verdad una joya. Nos permite entender el mundo en el que vivimos. Chile es un país marcado por los fenómenos naturales, que son fenómenos geológicos y conocerlos y estudiarlos nos da una gran oportunidad de decir: esta es mi tierra, esto marca la forma en cómo vivo, esto es lo que soy. De hecho, geólogos de todo el mundo vienen a Chile a estudiar, es un laboratorio natural.
UN DÍA NORMAL
Millarca no tiene mascotas. Solo tiene plantas que sobrevivan hasta tres meses sin agua, "De hecho cuando llegan, las saludo y les digo: planta tienes que soportar tres meses sin mí. Si pasa esa prueba se queda. Es que viajando tanto es imposible tener animal" nos dice.
¿Cómo es una jornada habitual en tu vida?
En realidad tengo muchas actividades. Estoy haciendo un seminario pedagógico en sistema Waldorf, lo que me ha servido muchísimo para mis charlas en colegios. Llego cerca de las once de la noche a la casa, directo a dormir, pero feliz porque estoy adquiriendo herramientas que nos permitan hacer una revolución en la forma de transmitir conocimiento. A los niños no puedes venir y vomitarles la información, porque ellos están saturados de datos y necesitan aprender desde la experiencia. Estamos metidos en un sistema que lo único que genera son consumidores, repetidores. Siento que la ciencia nos da libertad, porque te inserta en el camino del conocimiento, donde estás parado sobre un pavimento que han dejado otras personas donde tú no eres ni más ni menos, ni mejor ni peor, eres otro ser humano que tiene la misma capacidad de ser creativo.
A veces la creatividad es poco valorada...
Es que nos llenamos de estímulos externos que nos quitan la capacidad de reconocernos desde una mirada interna. Y en este proceso de adormecimiento, la tele por ejemplo, es nefasta. Siento que cuando uno quiere informarse de algo específico puede usar internet y así seleccionar lo justo y necesario. Organicé mi vida para moverme a pie, con la menor carga posible. Cuando tu trabajo te empuja a buscar el origen de la vida, te das cuenta que hay un montón de cosas superfluas que no necesitas. Nadie es más feliz por tener más cosas. Mientras menos mejor.
"Cuando tu trabajo te empuja a buscar el origen de la vida, te das cuenta que hay un montón de cosas superfluas que no necesitas. Nadie es más feliz por tener más cosas. Mientras menos mejor".