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EDICIÓN | Agosto 2014

Talcahuano en la Historia

Por Armando Cartes Montory, Director de la Sociedad de Historia de Concepción
Talcahuano en la Historia

Superados los estragos de la independencia, el puerto retoma su importancia como lugar de comercio. Ya la Primera Junta de Gobierno, en 1811, había decretado la libertad de comercio para varios puertos de Chile, incluyendo Talcahuano.

El poblamiento hispano de la gran bahía de Concepción comienza en 1550, con la fundación del Fuerte de Penco en febrero y de la ciudad de Concepción en octubre del mismo año. La ubicación a orillas del mar obedecía a razones de seguridad y suministro, en consideración a las necesidades de la Guerra de Arauco que recién comenzaba. Aunque el mejor muellaje de la bahía, en razón de los fondos y de los vientos, se situaba en Talcahuano y había un buen puerto en Tomé, la falta de caminos hacía difícil e innecesario habilitar otros núcleos urbanos que la antigua Concepción en Penco.

Recién a partir del siglo XVIII, cuando se abre un ciclo de comercio muy intenso entre España y Francia, por la Ruta del Estrecho, Talcahuano se transforma en una villa poblada. Son los marinos y comerciantes franceses, en efecto, que debían permanecer varios años en la zona para vender sus mercaderías, quienes forman una villa en el plano del actual Talcahuano. Construyeron casas, huertas y hasta una pequeña iglesia; desarrollaron oficios, como la herrería y la tonelería y, con el tiempo, se integraron a la sociedad penquista en ventajosos matrimonios. Aunque el ciclo del comercio francés fue breve, pues se interrumpe hacia 1725, dejó un importante legado.

Durante los siglos XVII y XVIII, el Concepción de Penco sufre terribles terremotos y salidas de mar en varias ocasiones. Se resuelve, entonces, el traslado al Valle de la Mocha, actual emplazamiento de la ciudad de Concepción. La nueva situación mediterránea de la ciudad obliga a designarle un puerto, necesidad que es agravada por el levantamiento del fondo marino en Penco, en razón del mismo terremoto. He aquí la necesidad histórica de fundar Talcahuano.

De esta forma, el 5 de noviembre de 1764, mismo año en que se concreta finalmente el traslado de la Concepción, surge el puerto de Talcahuano en función complementaria a la capital del sur y La Frontera. En una primera época se ocupa el plano frente a la bahía, el que poco a poco es ampliado con sucesivos rellenos. Ya existía en San Vicente un astillero y pequeños núcleos de población.

Superados los estragos de la independencia, el puerto retoma su importancia como lugar de comercio. Recordemos que ya la Primera Junta de Gobierno, en 1811, había decretado la libertad de comercio para varios puertos de Chile, incluyendo Talcahuano. Llegan cientos de naves, en especial inglesas, francesas y norteamericanas a la caza de la ballena y de pieles de lobos marinos. Para 1830, Talcahuano era el principal puerto ballenero del Pacífico Sur. El cónsul norteamericano Paul Délano, que había combatido junto a Lord Cochrane, levanta en la ciudad la bandera de su nación.

Estimulado por el auge del trigo y de la ballenería, a mediados del siglo XIX, Talcahuano inicia su crecimiento. Importantes familias extranjeras instalan allí sus hogares, estimulados por la cercanía del puerto y el vibrante paisaje de la bahía. La población comenzaba a subir hacia los cerros. En 1871, el ferrocarril llega a Talcahuano con lo que se consagra como un gran puerto comercial. El servicio diario de diligencias y coches hacia Concepción es mejorado con carros de sangre y luego con tranvías eléctricos. Grandes fundos lecheros y ganaderos se instalan en el sector de Hualpén, Peñuelas e Higueras. Se recuerdan los nombres de las familias Del Río, Galaz, Zañartu y Price, entre otros.

En 1890, la construcción del dique seco número 1 en Talcahuano, por ingenieros franceses, y del Apostadero Naval, consagran a Talcahuano como un astillero y puerto comercial y militar principal del Pacífico Sur. Comienza a desarrollarse la industria pesquera y, con ella, la ciudad misma. Van surgiendo sus propias instituciones, como Bomberos, el Club Social y varias escuelas. Terminando el siglo, ya se anuncia el gran desarrollo industrial que alcanzaría durante el siglo XX.

 

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