Con sus cuadros, Macarena de Mendoza no solo consigue una imagen, también logra transmitir los sentimientos y la energía que ella lleva en su interior. Cada obra es única e irrepetible, y puede ser percibida de distinta manera por cada observador.
por Soledad Posada M. fotografía Sonja San Martín D.
Dinámica, entretenida y muy extrovertida es la chillaneja Macarena de Mendoza, cualidades que se reflejan en sus coloridos cuadros de batik, que por estos días solo hace a pedido y con lista de espera de varios meses.
Tal ha sido el boca en boca sobre lo especial de su trabajo, que Macarena solo se dedica a pintar, y su Facebook tiene cada día más comentarios de personas de todas partes que admiran su trabajo. Pareciera que pinta hace mucho tiempo, pero no, recién hace dos años aprendió la técnica del batik con Katia Wilkomirsky y desde el año pasado que instaló un taller en su casa. “Es que ya no me bastaban las clases, de hecho, hay noches que me levanto y amanezco en mi taller”, indica Macarena. Lo que empezó como una terapia por el cambio de ciudad, se convirtió en la mayor pasión de su vida, y toda su familia sabe que es una actividad que no puede faltar.
INICIOS EN EL ARTE
Pero su amor por la pintura se genera mucho antes, cuando ya recibida como publicista, recién casada y esperando su primer hijo, por razones de trabajo, la nueva familia decide trasladarse a la ciudad más austral del continente americano: Ushuaia, Argentina.
Al llegar, toma varios cursos de técnicas básicas, como óleo, acrílico y pintura, en general. Ahí, fue destacada por sus profesores porque nunca quiso hacer copias, siempre realizó trabajos creativos que “salían” de su imaginación. Paralelamente, y junto a otras “amigas del alma”, como ella misma las denomina, se dispuso a elaborar productos de diseño de decoración de casas, como cojines, broderies, tejidos a crochet, bufandas, etc., para los turistas que siempre llegaban a esa localidad. Y le fue muy bien. Sin embargo, a poco andar, y con los hijos ya más grandes, la familia tuvo la oportunidad de volverse a su país, y hace tres años, se avecindaron en Concepción.
INSPIRACIÓN
Aunque recibe muchos pedidos, Macarena siempre tiene libertad sobre la obra. Una vez le pidieron elefantes. Para lograrlo, ella hace un estudio y se compenetra con el tema. Eligió los elefantes de la India y lo que representan, sus colores y adornos. Aquí radica su libertad y su capacidad para transmitir lo que significan, en este caso, los elefantes para ella.
Macarena se inspira mucho en la naturaleza, árboles y paisajes, con mucha luz y color, que forma parte de su espíritu siempre positivo. Hace algún tiempo está trabajando en la serie Vírgenes y Fridas, después de estudiar a fondo la cultura mexicana. Esta serie aún no concluye, porque los cuadros, prácticamente ya están vendidos, apenas los termina, y porque siente que al tema aún le faltan aristas por rescatar. Su alma dirá cuándo parar.
LA LLAMADA
Entre las múltiples satisfacciones que le ha dado el batik, Macarena cuenta la ocasión en que recibió la llamada de una madre que acababa de perder a su hijo. Y quería un cuadro de ella que, de alguna manera, reflejara su alma en ese momento. Macarena no podía creer que a ella le encargaran algo, al mismo tiempo, tan íntimo y desgarrador.
La madre quedó encantada con el trabajo, que quizás cualquiera no entendería, pero ella sí, la madre le dio el significado que debía tener y ese es un lazo que quedará para siempre entre ella, su hijo y la autora.
Este no es un pedido tan aislado, porque sus cuadros siempre provocan algo en quienes los ven. Esa es la principal virtud de Macarena de Mendoza, transmitir pasión, energía, luz y una mirada positiva al final del camino.
¿Qué significa en tu vida el batik?
El batik es mi trabajo, es una de mis grandes motivaciones, me moviliza. No me imagino haciendo otra cosa en este momento de mi vida.
¿Qué es lo que más te gusta de su técnica?
El resultado de esa “perfección imperfecta” que se logra, como es la vida misma. Además, de la infinidad de texturas, colores y contrastes que se pueden conseguir.
¿Cuáles son tus principales fuentes de inspiración?
La naturaleza en toda su expresión hasta los más mínimos detalles. Además de todo el colorido de las distintas culturas latinoamericanas,
India, etc.
¿Qué logras transmitir con tus telas?
Pura energía positiva, en cada tela dejo algo de mí, algo queda o algo se va y eso la gente lo ve y lo percibe de manera muy gratificante para mí.
¿Cuáles fueron tus primeros contactos con el arte?
Desde chica siempre estuve rodeada de lápices, pinceles y mucha música, a mis papás les encantaba escucharla. Siempre me gustó estar dibujando y pintando, siempre estuve rodeada de dibujos.
¿Cuáles son tus combinaciones preferidas de colores?
La gama de los azules, turquesas y cerúleos. Me encanta. Siempre con un toque de rojo o anaranjado.
¿Qué sientes cuando los demás disfrutan con tus creaciones?
Es una retroalimentación maravillosa el hecho de que la gente no solo “compre un cuadro porque es lindo”, sino porque le gusta y ve sentimientos en él, la pintura logra transmitir lo que quiero y esa es una sensación increíble.
“Me gusta el resultado de esa “perfección imperfecta” que se logra, como es la vida misma. Además, de la infinidad de texturas, colores y contrastes que se pueden conseguir”.