Ya se encumbró como el mejor jugador nacional y espera permanecer ahí por mucho rato. Sabe que tiene el juego y la actitud para ganar, solo le falta concentración en la cancha para llegar a la meta. Un jugador aguerrido que prefiere ir lento pero seguro, paso a paso, como él lo llama.
por Carolina Vodanovic G. / fotografía Andrea Barceló A.
Apocos días de iniciarse el Tetra Pak Tennis Cup de Campinas, en Brasil, que forma parte de la gira sudamericana sobre superficie de tierra batida, Gonzalo Lama Feliú, primera raqueta nacional y 198 en el ranking ATP, ya se encuentra mentalizado para saltar a la cancha. Ha sido para él un gran año a nivel deportivo y espera rematarlo quedando ad portas del TOP 100.
“Creo que nunca nada llega por suerte en la vida, todo se trabaja y si lo consigues es porque lo buscaste. Personalmente, me falta mejorar algunos aspectos; focalizarme un poco más en los partidos y desconcentrarme menos cuando me enojo, pero si sigo trabajando como hasta ahora, lo voy a lograr”.
Perseverante, luchador —aguerrido— en su propia jerga, tiene solo veintiún años y lleva nueve dedicado de lleno al tenis. Pese a los contratiempos que le provoca la enfermedad de Chron que desde muy niño lo acompaña, él no se queja, lo suyo es el tenis y no por nada se ha ganado el apodo del “león” Lama.
Nació rodeado de raquetas, practicando saques y voleas, pues su padre, Gonzalo Lama Deik, también fue tenista y llegó a ser parte del escalafón nacional. Único hijo hombre, en una familia de ascendencia árabe, sus padres siempre le han sido incondicionales, incluso el día que les planteó que quería dejar el colegio para dedicarse a su gran pasión. “No me daba el tiempo para estudiar y entrenar. En séptimo básico tomé la decisión de dejar el colegio y de dedicarme full time al tenis y la única condición que me pusieron mis papás fue que me lo tomara en serio, y así ha sido”.
Desde ese día, Gonzalo entrena 24x7. A primera hora en la mañana parte al Estadio Palestino, lugar que lo vio nacer deportivamente, y allí junto a Pablo Polanco hace la preparación física. Luego viene una larga jornada de entrenamientos junto al argentino Martín Rodríguez. A eso hay que sumarle los viajes, los torneos, los puntos, la ansiedad que generan. “Pese a que trabajo con un psicólogo es muy difícil no angustiarse.
Ves los objetivos de tu vida tan cerca que resulta imposible no angustiarse”.
¿Cómo ha sido tu progresión en el tenis?
Definitivamente, no he sido un tenista de explosión muy joven, ni muy rápido. Me ha ido muy bien respecto a mi edad, pero ha sido de a poco; esto me deja tranquilo en cuanto tengo claro todo lo que puedo hacer.
¿Cómo definirías tu juego?
Tengo un juego muy agresivo, siempre trato de mandar con mi saque y de tomar la iniciativa, porque es ahí donde tengo más probabilidades de ganar los puntos. Ahí me siento cómodo.
NÚMERO 1
Fue a mediados de junio que la ATP oficializó a Gonzalo Lama como el nuevo número uno de Chile, desplazando a Hans Podlipnik, quien actualmente se encuentra en el lugar 215 del circuito mundial. La arremetida de Lama se debió a su gran desempeño en los últimos torneos Challengers.
“Creo que mi nivel respecto al de mis competidores nacionales es bien parejo. Lo que sí yo me he consolidado mucho en los Challengers. Siento que hoy en día soy un jugador sólido de circuitos Challengers y a ellos les falta todavía un poco”.
¿Cómo fue llegar a convertirse en el Top 1 nacional?
Fue algo que siempre soñé, pero soy súper realista en cuanto no fui número uno en la época de González Massú. En ese minuto si eras número uno acá, debías ser número tres en el mundo. Me hubiera encantado compartir más con ellos, pero hay mucha diferencia de edad.
Gonzalo se confiesa un ferviente admirador de Fernando González —“por su juego, por su actitud dentro de la cancha, me siento súper identificado con él, y por todo lo que logró siendo chileno”— y a nivel mundial su gran referente es el español David Ferrer. “Ferrer ha logrado ser número tres del mundo a base de pura perseverancia, es uno de los jugadores más aperrados del circuito, una característica que me encantaría tener. ¡González y Ferrer ya lograron lo que siempre soñaron, yo todavía no!”.
¿Y qué es lo siempre has soñado?
La verdad es que nunca me he imaginado como número uno del mundo, no me gusta ser fantasioso, prefiero ir paso a paso. Lo que sí me imagino es ganando Roland Garros, por lejos el Grand Slam que más me gusta. Pienso que es el sueño de todo sudamericano porque nosotros nos criamos jugando en arcilla, ahí me siento súper cómodo.
UN BUEN 2014
Este año ha sido, el de la consolidación. Gonzalo, junto a Paul Capdeville, se colgaron el bronce en los dobles masculinos de tenis en los X Juegos Sudamericanos Santiago 2014. Luego, a principios de junio, avanzó hasta las semifinales del Challenger de Calsanisseta, en Italia, y en ese mismo torneo obtuvo el mayor triunfo de su carrera al derrotar al español Peré Riba, actual 109 del ranking ATP.
Sin embargo para el jugador, este 2014 ha sido un año raro, “partí jugando muy bien el primer torneo del año y luego vino la Copa Davis contra Barbados, que me dejó muy deprimido. Cuando llegamos allá las condiciones eran muy difíciles para jugar, no nos acomodamos bien y perdimos. Empecé a leer la prensa en Chile y nos mataron, fue muy chocante que tanta gente hablara tan mal de mí, con tanto odio sin siquiera conocerme. Me hicieron mierda y creo que ahora soy capaz de manejar el tema un poco mejor”.
¿Por qué razón crees que perdieron contra Barbados?, ¿pesó la inexperiencia de los jugadores en una Copa Davis?
Yo creo que sí, siento que manejamos todo mal, éramos todos nuevos ahí, Christian (Garín) y yo estábamos debutando y Nico (Massú) recién de capitán. Tuvimos muy mala suerte.
Ya que mencionas a Nicolás Massú, tú capitán en Copa Davis, ¿cómo es tu relación con él?
Muy buena, es imposible llevarse mal con Massú, es muy buena persona y siempre le pone buena onda al equipo.
¿Algún consejo que te haya dado y que practiques?
Lo más importante es que tenga paciencia, que juegue bien y que siga trabajando duro porque eso siempre va a pagar.
Terminado el Challenger de Campinas, el 22 de septiembre se inicia el de Porto Alegre y a fin de mes el de Cali. La gira continúa por San Juan, Puerto Rico, Córdoba, Argentina, para finalizar en noviembre con fechas en Guayaquil, Lima y Montevideo, donde espera seguir sumando puntos para cumplir con su objetivo para este año: ingresar en el grupo de los cien mejores en forma definitiva el 2015.
“Chile es un país chico, sin embargo es uno de los lugares con más proyección en cuanto a prospecto. No sé por qué somos tan buenos, pero nuestro país siempre se las ingenia para sacar de la nada a grandes jugadores. Ahora somos tres los que estamos dando que hablar, afuera hablan del recambio y yo sé que alguno de nosotros tres (él, Christian Garín o Nicolás Jarry) va a conseguir llegar muy alto”, reflexiona.
“Personalmente, me falta mejorar algunos aspectos; focalizarme un poco más en los partidos y desconcentrarme menos cuando me enojo, pero si sigo trabajando como hasta ahora, lo voy a lograr”.