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EDICIÓN | Abril 2012

En el corazón de Colchagua

Fiesta de la Vendimia, Viña Santa Cruz

Paseo en carruaje, subida en teleférico al cerro Chamán, gastronomía de primer nivel dentro de una ruca mapuche, al ritmo del hang, con una vista panorámica del corazón del Valle de Colchagua, y otra de las estrellas, además de mucho vino. Así se celebró la Fiesta de la Vendimia en Viña Santa Cruz. A continuación, los detalles.

Por María José Pescador D. / Fotografías: Danny Bolívar U.

La fiesta de la vendimia para nuestra zona es demasiado significativa, somos vitivinícolas y tenemos los valles más importantes de Chile, aquí se hacen los mejores vinos del país y del mundo. Es una época especial que lleva años y años incorporada a nuestra cultura y en donde el principal objetivo es celebrar la vendimia, dar gracias por la cosecha de la tan querida uva vinífera.

Es la fiesta que los trabajadores del campo esperan con ansias todo el año, ya que las celebraciones son apoteósicas: generalmente se hacen en la plaza de cada municipio, que se encarga de hacer de esta conmemoración, la mejor de todas. Vienen músicos importantes, modelos, humoristas y gente del espectáculo a animar el festival. Además, se instalan kioscos con artesanía, gastronomía típica, cerveza, y mucho vino.<br /> El año pasado, cubrimos la fiesta de la vendimia de Santa Cruz, y este año quisimos hacer algo distinto y mostrar cómo se viven estas celebraciones dentro de las viñas. En este caso quisimos conocer la de Viña Santa Cruz. La invitación fue a hospedarnos en el hotel del mismo nombre, para disfrutar y bailar hasta tarde...

Así y junto a toda mi familia —marido y tres niños— partimos día sábado, 17 de marzo, tipo cuatro de la tarde a Lolol —donde se ubica la viña, a treinta minutos de Santa Cruz, lugar en que se encuentra el hotel— ya que la fiesta de la vendimia empezaba a las siete de la tarde. Llegamos y nos recibieron con “bombos y platillos” y con un carruaje antiguo maravilloso, en el que hicimos un recorrido por las parras de la viña, específicamente por el sector conocido como “El Huaico”. Aquí vimos el área de la producción, las variedades carmenere, y syrah. El guía de esta primera etapa, nos explicaba las características del terroir y las variedades de uvas del viñedo.

Luego el camino continuó a pie, hacia la segunda etapa del tour, esta vez por las instalaciones del lugar, acompañados de un profesional del rubro, quien nos iba contando cómo se fabrican los vinos de la viña. Conocimos la bodega con sus barricas, el proceso de vitivinificación y el de guarda en la sala de estanques, la sala de degustaciones y probamos la nueva cepa Sauvignon Blanc, exquisito vino que fue lanzado en esta ocasión y que pertenece a la categoría de los reservas de la línea Chamán. De la terraza de la bodega, y luego de este primer acercamiento al mundo del vino, la invitación fue a subir el funicular de la viña para llegar a lo alto del cerro Chamán, en donde nos esperaba la fiesta. Mientras se está dentro del funicular se puede apreciar la increíble vista panorámica al valle, el atardecer, y más tarde la profundidad del cielo estrellado. Arriba, nos recibieron y a mí —y a todas las mujeres— me pusieron una corona de flores silvestres. El ambiente espectacular, luces de colores, fogatas, y la imponente ruca mapuche que, por dentro y por fuera, tenía mesas para sentarse a comer el exquisito buffet que ofrecieron: cebiches de todo tipo, pescados y mariscos al disco, carnes —vacuno, cerdo, cordero— a la parilla, distintas salsas y postres. Todo cocinado al más puro estilo chileno.

<strong>ATMÓSFERA DE LUJO</strong>

Durante toda la fiesta, el espíritu étnico y ancestral se vivía a concho, sobre todo por la música, en donde un especialista tocaba con sus manos el hang —significa mano en idioma bernés—. Un instrumento de percusión muy poco conocido, y por lo mismo muy llamativo. Tiene forma redondeada como un ovoide, grande, hecho en acero, y que se posa entre las piernas, tal como si fuese un tambor, bien parecido al kultrún. La diferencia es el sonido de este implemento, increíble, pues solo, sin ayuda de ninguna otra herramienta más que las manos, produce una melodía difícil de explicar, creando una atmósfera única, especial, perfecta para bailar toda la noche…<br /> Por último, visitamos el centro astronómico, ubicado cerca de la ruca, un lugar cuyas instalaciones que permite ver las estrellas en toda su expresión, además de conocer la historia de los planetas y las constelaciones, con fotos, e información. De todas maneras un lugar de inspiración, tranquilidad y paz. Imprescindible conocerlo porque la experiencia vale la pena.

Hubo todo tipo de personas, extranjeros, gente de la farándula chilena, otros de la zona. Pero a pesar de que me hubiese gustado quedarme más tiempo, el cansancio y los niños, que necesitaban dormir, hicieron que tipo doce partiéramos a descansar en un mini bus —siempre respetando la nueva ley de alcoholes— de la viña al hotel. Al día siguiente, nos sorprendimos con un desayuno espectacular, digno de un hotel cinco estrellas de cualquier parte del mundo. Un siete para el hotel, la fiesta, y el servicio. Recomendable a ¡ojos cerrados!

<strong>NUESTRO DATO</strong><br /> <a href="http://www.vinasantacruz.cl/">Viña Santa Cruz</a>

<strong><em>“Nos recibieron con “bombos y platillos” y con un carruaje antiguo maravilloso, en el que hicimos un recorrido por las parras de la viña, específicamente por el sector conocido como “El Huaico”.</em></strong>

 

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