Así es la Reserva Nacional Río Los Cipreses. A cincuenta kilómetros de Rancagua y en plena cordillera de Los Andes, está este maravilloso lugar, que mezcla historia, naturaleza en su máxima expresión, fauna libre en su ecosistema y paisajes con cascadas y quebradas que deslumbran.
Por María José Pescador D./ Fotografías Danny Bolívar U.
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En la región de O´Higgins, está una de las reservas nacionales más bellas de Chile. A cincuenta kilómetros de Rancagua, esta es un área protegida por la CONAF desde su creación, en 1985. En todo lo alto y con bastante tiempo, porque es necesario acceder por un camino angosto y a caballo, se puede llegar, incluso, a ver el glaciar Cipreses, que es donde nace el río del mismo nombre, o bien la laguna de agua mineral y color turquesa Agua de la Vida. Ambos atractivos se encuentran en la parte más alta de la reserva, a más de cuatro mil metros de altura.
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Si se quiere conocer toda la reserva se necesitan, al menos, dos o tres días, pues su extensión es de casi treinta y siete mil hectáreas, las que en su mayoría hay que recorrer por senderos a pie o caballo. Nosotros, en poco tiempo, tratamos de disfrutar lo máximo posible, conociendo la zona más baja del lugar con unos novecientos metros de altura. Para llegar desde Rancagua es necesario tomar la Carretera del Cobre hacia Coya y de aquí, por camino de tierra -el que se mantiene en buenas condiciones todo el año-, hacia Pangal, cruzando el río Cachapoal por el puente Chacayes; de ahí, dieciséis kilómetros más y se llega a la reserva.
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Ya en el camino de tierra, el paisaje se torna campestre. El Cachapoal, en esta época, no está con un gran cauce, pero deja entrever los roqueríos y, con ellos, las eternas formas que se crean cuando pasa el agua cristalina del río más prominente de la región de O´Higgins. Cruzando el puente, nos encontramos con la paz y la tranquilidad de la naturaleza en su máxima expresión. Es increíble pensar que hace poco estábamos en Rancagua. Y es increíble pensar, también, que esta maravilla es poco conocida por los habitantes de esta ciudad. De las muchas personas a las que les conté que veníamos -con equipo <em>Tell</em>- a la reserva, no hubo ninguna que me dijera que la había visitado, y menos que supiera acerca de la posibilidad de ver un glaciar.
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<strong>SENDEROS</strong>
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Llegamos. Para entrar hay que pagar dos mil doscientos pesos por adulto, y mil por cada niño o persona de la tercera edad. Si se quiere acampar también existen dos áreas para esta finalidad, "Ranchillo" y "Tricahues". El costo es de cinco mil pesos por noche y por un grupo de siete personas. Ambas zonas se encuentran a seis kilómetros de la administración y cuenta con lo básico: duchas, agua potable y lavaderos.
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Por otro lado existen dos senderos preparados para excursión: Los Peumos y Tricahue. Nosotros caminamos por Tricahue, ruta que tiene una longitud de ciento noventa metros. Al cerrar los ojos solo se escucha el movimiento de las hojas de los árboles, el sonido de los pájaros, y se siente la brisa suave mientras se respira libertad y aire puro. Este camino se encuentra totalmente habilitado para discapacitados, posee textos en Braille con la descripción de la flora del lugar y la historia del Loro Tricahue, especie chilena en grave peligro de extinción.
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Aquí vemos especies autóctonas como peumos, quillayes y litres, además de fauna por doquier. Quien tiene suerte puede llegar a ver los tres tipos de guanacos que habitan la reserva, además de pumas, zorro culpeo, zorro chilla, y vizcachas, entre otros. Por otro lado, al mirar el cielo se pueden ver águilas, cóndores y patos "cortacorrientes". En el río viven especies como culebras, lagartijas, y diferentes tipos de sapos. Ya en el curso de las aguas se encuentran pejerreyes, truchas y otros.
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<strong> CASCADAS Y LEYENDAS</strong>
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También se pueden utilizar bicicletas para conocer el lugar de forma más extensa. Todo está absolutamente controlado por CONAF, hay varios guarda parques que se preocupan de que no exista basura, se prohíbe cualquier tipo de desechos que pueda afectar a los animales. Así se propicia el deporte limpio y sano: <em>trekking</em>, cabalgatas, caminatas, además del mejor ecoturismo. De todas maneras, esta es una excelente opción para que los niños lo pasen bien y, además, conozcan lo nuestro; para lo mismo existe una sala audiovisual y otra de recursos naturales.
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Seguimos camino, se ve mucha vegetación arbustiva y entre estas, quebradas con maravillosas cascadas que sorprenden por su caída, por su sonido, por los pozones que a veces se forman. Un guarda parques nos cuenta que a cuatro horas a caballo o siete horas a pie, se encuentra "el refugio", que lleva al interior del cajón del río Los Cipreses. Allí, por lo que nos cuenta, el paisaje es aún más salvaje. Se ven montañas por todo el alrededor, lejos algunos picos cordilleranos aún están blancos por las nieves eternas. Me imagino estar en la selva, lejos de todo. Pensar que este entorno impresionante está tan cerca de Rancagua, es difícil de creer.
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Además se pueden encontrar impresionantes petroglifos -imágenes talladas con piedras sobre las rocas- que dicen fueron dejados por antiguos grupos de cazadores de hace cinco mil u ocho mil años atrás. Así es famosa "La Piedra del Indio", reconocida por tener estas especies de escrituras o dibujos.
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Más cerca de nuestra historia se encuentra la leyenda de los famosos hermanos Pincheira, bandoleros, asaltantes y cuatreros que para hacer sus fechorías se escondían en diferentes refugios. Algunos, dice la leyenda, habitaban en las profundidades de esta reserva mientras luchaban en la guerra de la independencia de nuestro país, entre los años 1817 y 1832. Así se pueden hallar cuevas naturales que, quién sabe, podrían haber sido el escondite de esta pandilla.
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¡Qué más! Llegó la noche y hay que volver. Sin dudas, un lugar que nuestra región nos regala como un tremendo paseo familiar o con amigos. Hay que disfrutarlo, hay que conocerlo y hay que aprovecharlo. Aquí tenemos historia, naturaleza viva, animales libres en su ecosistema, un río que sorprende y paisajes que encienden la mente. ¡No se pierda este excelente paseo familiar!
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