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Entrevistas

EDICIÓN | Agosto 2014

Bicho raro

Juan Enrique Barriga, entomólogo
Bicho raro

Juan Enrique pasa muchas horas del día en el laboratorio que tiene en su casa. Frente al computador o mirando
a través del microscopio, reconoce que se le pasa el tiempo ensimismado descubriendo un mundo tan peculiar como es el de los insectos. Tiene clarísimo que su interés por los invertebrados escapa del común de la gente, por lo que no duda en definirse, él mismo, como un “bicho raro”.

por María José Garay A. / fotografía Margarita Landeta R.

Cuando era apenas un niño, pasaba gran parte de sus vacaciones y prácticamente todos los fines de semana en un campo de paltos que tenía su abuelo en Talagante. Uno de sus pasatiempos favoritos era salir a cazar insectos, recolectarlos y organizarlos en una caja para mirarlos y estudiarlos.

Siempre le interesaron las matemáticas y la biología, gusto que compartía con su abuelo materno. Y a pesar de que a esa edad los niños generalmente corren detrás de una pelota de fútbol, el corría detrás de las mariposas y cualquier bicho extraño que apareciera ante sus ojos.

Barriga confiesa que no tiene idea del tema del fútbol, que apenas vio algunos partidos del mundial y que sus gustos van más por todo lo relacionado con el mundo de la naturaleza, por la historia y la geografía. Dice que aunque parece ermitaño, no lo es, y que frente a cualquier grupo de personas se amolda perfectamente y conversa de lo humano y lo divino aunque, como buen hombre de ciencias, comenta que solo cree en lo que se puede constatar.

Entre los trece y los dieciocho años vivió con su familia en Buenos Aires. Volvió a Chile y entró a Agronomía en la Universidad de Chile, el año 1978, después de haber pasado por un año de ingeniería. Tal decisión provocó una tremenda pelea familiar, sobre todo con su padre que quería que siguiera sus pasos como ingeniero. Sin embargo, la naturaleza fue más fuerte y la agronomía fue su línea. “Fui ayudante de todos los ramos habidos y por haber, me iba súper bien; cuando a uno le gustan las cosas no es necesario estudiar tanto. En tercer año de carrera ya era profesor suplente de primer año de botánica, estaba metido en todo, en el centro de alumnos, hacía clases particulares y ayudantías”.

Sus papás deben haber estado muy orgullosos…
No sé, en mi casa, en vez de apoyarme, me criticaban porque no cobraba por hacer clases y realizaba tantas cosas a la vez, pero a mí me daba lo mismo porque era feliz en eso. Algunas familias tratan de dirigir mucho la vida de sus integrantes, todo debía ser lo mejor, mucha perfección y eso es imposible. Para mí y mi familia nunca es suficiente. Nunca voy a llegar donde quiero llegar porque siempre se va corriendo la barrera.

PASIÓN NATURAL

Este ingeniero agrónomo es especialista en botánica y entomología, profesor universitario de botánica, experto en plagas tanto en plantas cultivadas como en flora nativa. Miembro de la Sociedad Chilena de Entomología. Cincuenta y cuatro años, casado hace quince años con Ia paisajista María Isabel Miranda. Después de terminar su carrera, comenzó a trabajar en un campo familiar cerca de Santiago. En 1992, Juan Enrique y su madre compraron el fundo Florida del Alto, en el kilómetro diez del camino a Los Niches, en la precordillera de Curicó. Ahí se dedicó a los frutales, manzanos, viñas y avellanos, principalmente.

¿Le gusta trabajar en el campo?
La verdad siempre he trabajado en el campo más por plata que por gusto, de algo hay que vivir. Hoy en día los viñedos están arrendados, y estoy más enfocado en los avellanos europeos y los viveros de frutales y plantas ornamentales que tenemos con Isabel. Actualmente estoy en un proceso de clausura de muchas cosas para  tener más tiempo para lo que realmente me gusta que es conocer, aprender, descubrir y viajar.

¿Sus minutos favoritos?
Cuando paso horas metido en el laboratorio actualizando datos de mi sitio web (www. coleóptera-neotropical.org), dedicado a los insectos de México a Chile, identificando especies de cada país, investigando, metido en un mundo que me gusta, viendo lo nuevo, lo que va apareciendo. Me gusta el estudio de la vida de los insectos. Esta es mi forma de vida, ya dejó de ser un pasatiempo.

¿En qué consiste su trabajo como entomólogo?
En Chile no existe la carrera de entomología; está la carrera de biología, pero yo pertenezco al grupo de los agrónomos-entomólogos. El campo de la entomología en Chile es muy chico porque hay muy pocos puestos de trabajo. En lo personal, solo la práctica me certifica como entomólogo, no presto servicios, no cobro porque solo ayudo a ciertas instituciones como al Servicio Agrícola de Chile (SAG). Cuando hago clases a jefes de laboratorio, por ejemplo, en identificación de material, en plagas, ahí sí que recibo una remuneración. También desde Perú, Colombia, México me llega material para identificar y yo los ayudo.

¿Quiénes buscan su ayuda?
Generalmente vienen o me contactan por problemas de plaga o necesidad de información. Muchas expediciones internacionales que vienen a Chile pasan por aquí. Este año vinieron tres científicos del Museo de Praga. Hace poco vino un científico del museo Bernardino Rivadavia de Buenos Aires a estudiar material que tengo en el laboratorio.

COLECCIÓN ENTOMOLÓGICA

En entomología, cada científico estudia un grupo de insectos en particular; sin embargo, Juan Enrique ha ampliado sus conocimientos, “yo soy un poco más amplio” y mucho del material que tiene en su colección entomológica recorre el mundo para ser estudiado. 

La colección de insectos de Juan Enrique Barriga es la más grande de Chile, alberga cerca de cuatrocientos mil ejemplares montados en catorce armarios con setecientas diez cajas. Además, está la colección sin montar en seco con cerca de doscientos mil ejemplares y la colección húmeda en alcohol con muestras que contienen más de trescientos mil ejemplares sin separar. Realmente es un verdadero espectáculo el contemplar las distintas especies que Barriga ha ido recolectando con los años. Cuenta que sus favoritos son los coleópteros, los de madera y de semillas. Es en esa área donde se desenvuelve con toda soltura.

¿Cuál es la real importancia de la entomología?
El trabajo desarrollado por los profesionales de esta ciencia biológica es de suma importancia, ya que toda la producción agropecuaria que Chile exporta y por la cual es reconocida se debe al control de muchas plagas. Hay un control bastante estricto de los envíos al exterior. Chile se ha perfeccionado de tal modo que hace un control de excelente nivel, siendo la entomología una de las disciplinas que más aporta. Además de la importancia en la agricultura, no hay que olvidar que la mayor parte de las enfermedades son transmitidas por insectos: la peste negra, que mató a la mitad de la población del mundo en la Edad Media, era transmitida por un tipo de pulga; la malaria, que sigue siendo fatal y deja miles de muertos todos los años, la transmite un mosquito, el zancudo, y así hay muchas más.

¿Qué piensa del uso de los pesticidas?
Si se prohibiera el uso de pesticidas o insecticidas se moriría la mitad de la población, ya sea por las enfermedades que no se pudieron controlar o por la falta de alimentos destruidos por los insectos. El modo de vida de hoy es distinto, ahora cada vez se necesita más, el nivel de vida aumentó y para eso se requieren más bienes, producir más cosas, entre ellos alimentos de distinto tipo y cada vez de mejor calidad. Antes comíamos manzanas con un agujerito de la polilla, hoy eso es impensable. Hoy la estética es más importante que el sabor. Uno compra lo más bonito, a menos que sepa que no necesariamente la manzana más bonita va a ser la más rica.

¿Cómo debieran controlarse las plagas?
Un tercio de los alimentos del mundo se pierden por los insectos. La mitad de los pesticidas usados en nuestro planeta son contra insectos para evitar que hagan daño. Mi parte ecológica hace que los empresarios agrícolas piensen que soy un ecologista extremo, pero, por otro lado los ecologistas piensan que soy demasiado condescendiente. Finalmente, para ambos grupos soy un paria. Lo que yo quiero es que se hagan las cosas bien. Se protege sin razón, lo que para mí es una moda, ahí están los grupos ecologistas más extremos.

¿Cuáles son hoy los insectos más dañinos?
Las conchuelas y escamas, desde el punto de vista agrícola, son súper dañinas para las plantas, pues afectan su crecimiento y transmiten enfermedades. En la parte sanitaria están los mosquitos. En Chile, el problema que queda y va a seguir por siempre es la vinchuca (protozoo), que produce la enfermedad de Chagas. Esta defeca y uno, al rascarse la picada, introduce los microorganismos dentro del organismo y no sabe que está contagiado hasta que viene la parálisis de algún músculo.

¿Por qué es importante estudiar los insectos?
La gente no les da importancia a los insectos, a pesar de que en ellos encontramos productores de miel, cera, propóleos, polen, todo lo que es la apicultura. Como también son transmisores de enfermedades en los animales y en el hombre. Pueden tornarse verdaderas plagas en cultivos, materiales almacenados y estructuras. A su vez, algunos son controladores de otras plagas, en fin, el estudio de los insectos resulta interesante ya sea por los productos que proporcionan, como también por el impacto que ocasionan en los bienes del hombre, por las enfermedades que pueden transmitir y porque los insectos constituyen más de los dos tercios de los seres vivos conocidos.

 

“El estudio de los insectos resulta interesante ya sea por los productos que proporcionan, como también por el impacto que ocasionan en los bienes del hombre, por las enfermedades que pueden transmitir y porque los insectos constituyen más de los dos tercios de los seres vivos conocidos”.

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