Tal es su pasión por conocer los misterios del universo, que soñaba con ser astronauta. Su devoción por la física, las matemáticas y la ciencia en general, la han mantenido sumergida en el mundo de los porqué, una pregunta que hoy ––según afirma–– se ha dejado en el olvido. Mirar el cielo, conectarnos con el cosmos y sorprendernos con sus maravillas es la invitación de esta doctora en astronomía, investigadora y reconocida académica de la Universidad de La Serena.
por Verónica Ramos B. / fotografía Patricio Salfate T.
Sus compañeras de colegio le escribían en sus cuadernos “Amelia y Einstein”, encerrado en un corazón. A los quince años, cuando llegaba a su casa, se recostaba en el pasto, miraba hacia el cielo y pacientemente esperaba el paso de los satélites y, luego, lo anotaba en una bitácora.
Egresó del Liceo Amanda Labarca con el mejor promedio de su generación. Matea, curiosa y disciplinada, Amelia Ramírez optó por la carrera de licenciatura en física en la Pontificia Universidad Católica de Chile. “La verdad es que siempre quise estudiar algo que tuviese relación con el espacio… en el fondo, quería ser astronauta, pero me daba vergüenza decirlo. Finalmente elegí física, porque quería conocer las leyes de la naturaleza y mucho más”.
En segundo año de la carrera, el curso de formación de astronomía general le cambió la vida. Trabajó como ayudante en la universidad y en diferentes proyectos. Comenzó a viajar a los observatorios del norte y a interiorizarse, cada vez más, en la astronomía.
¿Cómo fue tu primera experiencia de observación?
Estaba en tercer año de universidad cuando me hice cargo de un telescopio ubicado en el cerro San Cristóbal. Aprendí a usarlo en dos días y al tercero me quedé observando en completa soledad. Era un telescopio manual y muy antiguo, se movía con una cuerda y cuando giraba la cúpula, me quedaba colgando.
Tan distinto a la tecnología de hoy…
Absolutamente, no existía nada digital y usábamos una placa que había que revelarla como fotografía. El proceso era muy diferente, pero fascinante. Mientras mis amigas se iban a fiestas los días sábados, yo estaba feliz observando el cielo.
FORMANDO PARES
Después de terminar su licenciatura, el siguiente paso de Amelia fue un magíster en física en la PUC. En ese momento, era ayudante de investigación de los proyectos CONYCIT, pues su objetivo era realizar publicaciones. “Comenzamos a estudiar los cúmulos de galaxias. Este enjambre cuenta con muchos gases y materia oscura, de la que aún no conocemos su naturaleza. Buscamos descifrar lo que está ocurriendo con la evolución e hicimos varias publicaciones al respecto”.
Tras cuatro años de estudio, Amelia concluyó su magíster y postuló a diversas becas. Su nuevo desafío era hacer un doctorado en astronomía. Las alternativas eran emigrar a Francia o Brasil.
¿Por cuál optaste?
En ese momento estaba pololeando, con quien hoy es mi marido. Él estaba terminando la licenciatura en física en la USACH y también obtuvo una beca. Decidimos, entonces, irnos juntos a la Universidad de Sao Paulo en Brasil. Estudié cuatro años y después hice un posdoctorado, que son dos años más de investigación.
¿Estaba en los planes quedarse en Brasil?
Tuvimos la oportunidad de quedarnos, pero queríamos formar familia y sentía que no era el lugar.
¿Deciden, entonces, regresar a Chile?
Así es y directo a La Serena. Hace catorce años, con mi marido Héctor Cuevas, formamos parte del cuerpo de docentes del Departamento de Física de la Universidad de La Serena. Nos ofrecieron, además, la posibilidad de revivir el área de astronomía de esta universidad. Presenté un plan de trabajo y formamos el Centro de Apoyo a la Didáctica de la Astronomía. Tiempo después fui nombrada vicedecano de la Facultad de Ciencias y más tarde, directora del Departamento de Física. Estuve tres años ocupando este cargo, ahora me dedico solo a la investigación.
¿Por qué decides dejar la administración?
Porque sentía que me estaba alejando mucho de la ciencia y quise dedicarme a la realización de publicaciones. En paralelo, sigo ejerciendo la docencia.
¿Qué significó formar el área de astronomía en esta universidad?
La Universidad de La Serena imparte, hace dos años, la licenciatura y magister en astronomía. Nuestra educación está abocada a la formación de capital humano avanzado, a través de profesionales pares. Nuestro interés es que los titulados sigan siendo parte de la academia.
¿Ha tomado mayor fuerza la carrera de astronomía, en este último tiempo?
Yo diría que hay un boom nacional de la carrera de astronomía. Hemos sacado cuentas de que necesitamos crecer unas ocho veces más en capital humano avanzado, para dar abasto. El estudiante chileno es visto afuera como un colaborador, porque tiene la posibilidad de utilizar el diez por ciento del tiempo de cualquiera de los telescopios que tenemos acá, entonces, son muy bien cotizados.
OBSERVAR EL CIELO
Mantener una periodicidad de publicaciones, es hoy el reto de Amelia. Labor que se suma a un nuevo proyecto internacional denominado Apogee. “Como Universidad de La Serena vamos a formar parte del staff de observadores de este proyecto y dentro de esta dinámica me enfocaré en realizar un mayor número de publicaciones”.
¿En la práctica, como obtienes la información?
Trabajo con varios colaboradores que me proveen de información, además hoy existen muchos catálogos on line y telescopios que observan el cielo las veinticuatro horas del día, a los que podemos acceder a través de internet. En el Observatorio Mamalluca, en Vicuña, la fuerza aérea norteamericana instaló un telescopio robótico, que podemos utilizar como herramienta pedagógica para licenciados y magíster. Este telescopio puede ser utilizado a distancia, a través de una página web ¡así son estos instrumentos ahora!
Sentada en tu escritorio puedes ver lo que ocurre al otro lado del mundo…
Los avances tecnológicos son impresionantes, pero le quita el romanticismo y la sensación de ser parte de…
¿Es común que las personas cuestionen el
propósito de saber qué ocurre en el espacio?
El científico investiga con el afán de reconocer cuál es la posición del hombre frente al universo, pero lo hace a través de un lenguaje matemático que no es fácil transmitir. Esto es una falla muy grande de la ciencia, porque no se hace la divulgación necesaria para que la persona común y corriente lo comprenda. Por eso, además, la inversión en infraestructura astronómica es tan relevante, estamos tan avanzados que ya no sirve observar con telescopios de cuatro metros, ahora necesitamos instrumentos de treinta y dos metros. Debiese existir una buena educación, para que la gente comprenda el propósito de por qué queremos saber cómo se formó el sistema solar ¿somos únicos en el universo? Con toda la información que existe, ¡obviamente que no!
¿Se tiende a confundir esto con la posible existencia de extraterrestres?
No podemos pensar que nosotros somos únicos en el universo, pero otra cosa es el fenómeno UFO. Al respecto no se puede predecir, porque existen muy pocas estadísticas y el astrónomo no puede hacer una teoría con algo tan inconsistente. Si esto fuese de manera sistemática, entonces podríamos especular y, la verdad, ¡no hay nada!
¿Y cuál es tu opinión respecto a este rubro y sus servicios?
Conozco a mucha gente que se dedica a esto y lo hace muy bien, porque trabaja de corazón. Por otra parte, el hecho de que tengamos observatorios en la región, le da al país la posibilidad de hacer ciencia y formar gente que aporte al conocimiento de la humanidad.
¿La norma que regula la contaminación lumínica, cambió el paradigma en beneficio de la observación?
Los niños de Bélgica no conocen el cielo y que nosotros tengamos la posibilidad de ser un punto en la tierra donde siempre podemos admirarlo, es un acto inteligente porque es un patrimonio de la humanidad. Independiente de si hay o no observatorios, no podemos perder ese contacto, y lo cierto es que hoy son muy pocos los que miran hacia arriba.
¿Si nos detenemos a observar el cielo, con qué nos podemos encontrar?
Si tú te paras en cualquier lugar, podrás ver el centro de la galaxia, a la Yacana que es una constelación en forma de camello o a la colita del Escorpio. Mirar el paso de una galaxia… ¡es maravilloso!, uno siente que está conectado con el universo.
¿Son muchos los misterios del universo por resolver?
Sí, aún no sabemos lo que es la materia o energía oscura, porque solamente estamos observando el diez por ciento de la luz real y esto ha hecho que la astronomía sea más humilde.
¿Tu invitación es a no perder la capacidad de asombro?
Y como dijo Einstein, “no dejar de hacer preguntas”.
“El hecho de que tengamos observatorios en la región, le da al país la posibilidad de hacer ciencia y formar gente que aporte al conocimiento de la humanidad”.