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Reportaje

EDICIÓN | Enero 2012

Extranjeros ¿en Rancagua?

Reportaje
Extranjeros ¿en Rancagua?

Así es, a pesar de que estamos al lado de Santiago, muchas familias extranjeras han decidido echar raíces en Rancagua. Y es que la sexta región es privilegiada, ya lo saben ellos que llegaron y no se quieren ir. Aquí  tenemos minería, agroindustria en donde están las empresas más grandes de alimentos de Chile,  las mejores viñas del mundo, playas, valles, campo. Extranjeros en Rancagua ¿Por qué no? Aquí la primera parte de un reportaje que continuaremos en la siguiente edición.

Por María José Pescador D. Fotografía Danny Bolívar U.

<strong>JAPÓN&amp;CHILE</strong>

Esta familia es muy peculiar, y la historia de cómo se conocieron también. Ella es Miwa Uehara y él es Francisco Javier Ramírez. Ella viene de Okinawa, Japón, él es de Santiago de Chile. Tienen tres hijos: Kayla de seis años (nació en Australia), Rocco de tres años e Issey de nueve meses (ambos nacieron en Santiago).

La pareja se conoció en Australia, porque ambos eran compañeros de universidad. "Éramos un grupo de amigos de distintas nacionalidades, había gente de Indonesia, China, Corea, Argentina, Singapur, y otros más. Salíamos todos juntos en grupo, pero siempre hubo un interés de conocernos más entre nosotros dos. Un día le pedí a Francisco Javier que me enseñara bailar salsa. El orgullosamente me contó que sabía bailar salsa ya que era latino, y siguió conversándome. Yo que no sabía nada de salsa pensaba que lo que me enseñaba era de verdad este baile. Ahora sé que aquella danza estaba muy lejos de ser salsa (se ríe)".

Pero el interés de ambos estaba claro y juntos se fueron por un mes a andar en bicicleta a Tasmania. Así nació el romance. Pero llegó el momento en que los estudios terminaron y cada uno se fue a su país de origen. Ahí se mantuvo la relación a distancia, durante unos años viajaron a Chile y Japón para verse. "A pesar de toda la dificultad contra viento y marea -la diferencia cultural, de idioma, de tradición, costumbre, desacuerdo familiar, y otros tantos- decidimos casarnos y formar una familia juntos".

Llegaron a Rancagua hace seis años ya que a Francisco le ofrecieron trabajo en su rubro -ingeniero civil industrial- en una empresa de alimentos en Rengo. Mientras Miwa que es pedagoga en inglés, hace clases y talleres de este idioma a niños y adultos en su casa.

<strong>¿Por qué les gusta Rancagua?</strong><br /> (Miwa) Nos gusta Rancagua en varios aspectos. Resulta más fácil acá que en otros lugares criar a los hijos, todo queda cerca, hay menos tráfico,  tenemos mucha naturaleza y estamos al lado de la capital. Lo más importante es que hemos conocido muy buenos amigos, estamos rodeados por gente de buen corazón. Nos sentimos cómodos y felices.

<strong> ¿Alguna anécdota?</strong><br /> (Miwa)En nuestra casa siempre se escuchan tres idiomas, japonés, inglés, y español. Yo les hablo a mis hijos siempre en japonés, y también frecuentemente en inglés. En cambio, ellos me corrigen mis errores en español.  Nuestra casa es también una mezcla de culturas. Por ejemplo, no usamos zapatos como los japoneses, comemos comida chilena y japonesa, hacemos calabazas en Halloween, mis hijos mantienen una bonita relación con la familia en Chile, Australia (la cuñada de Miwa está casada con australiano y viven en ese país) y Japón. Es entretenido ver a los niños como crecen adquiriendo distintas idiomas, conceptos y costumbres.

<strong>ROSARIO&amp;ARGENTINA </strong>

Del país vecino también tenemos familias radicadas en Rancagua. Gabriela Madera y Víctor Romaldini, son una pareja de la provincia de Rosario. "Cuna de Fito Páez, Baglieto, Fontanarossa, Messi y el loco Bielsa", cuenta Gabriela.  La pareja se conoció en el colegio secundario y luego fueron a la misma universidad a estudiar lo mismo: Ingeniería. Para costearse algunas cosas los dos trabajaban en un bar. Allí nació el amor.

Hace ocho años que viven en Rancagua y sus tres hijos nacieron aquí,  Luca de siete años, Camila de cinco años y Ciro de un año.

<strong>¿Cómo llegaron a  Rancagua?</strong><br /> Primero llegamos a Santiago y nueve meses después me ofrecieron trabajo en Rancagua. Entonces Víctor me dijo: "vos te viniste a Chile por mí, entonces yo me voy a Rancagua por vos". Así llegaron a la nueva cuidad los dos solos, al poco tiempo Gabriela se quedó embarazada y echaron raíces en la sexta región.<br /> Hoy Víctor trabaja como independiente armando su propia empresa de inversiones inmobiliarias, mientras que Gabriela se ocupa del área logística de una empresa importadora de granos.

<strong>¿Por qué les gusta esta ciudad?</strong><br /> (Gabriela) Estamos los dos muy contentos en Rancagua, nos gusta mucho principalmente por la calidad de vida, el entorno natural y los buenos amigos que hemos hecho. Además laboralmente estamos muy a gusto, aunque no puedo decir que no extrañamos nuestra ciudad, nuestras familias, y amigos de la adolescencia. Pero por suerte estamos muy cerca y viajamos harto; también vienen a vernos seguido.

<strong>¿Alguna anécdota?</strong><br /> (Gabriela) Sí que en ocho años nuestro acento y costumbres no han cambiado nada. El "Che" y el mate siguen estando presentes en nuestras vidas.

<strong>ANGERS&amp;FRANCIA</strong>

La pareja de Geraldine Philippe y Thomas Philippe se conocieron en la Universidad de la ciudad de Angers, en Francia. Llegaron a Chile el 2005 por el trabajo de Thomas a una empresa en Limache, por lo que vivieron primero en Olmué. Hace tres años que llegaron a Rancagua, también por cambio de trabajo. Thomás está hoy en una compañía francesa  dedicada a los granos. Él específicamente se ocupa del maíz.<br /> Tienen dos hijos Víctor Philippe de siete años -llegó a Chile con siete meses- y Paula Philippe de cuatro años. Geraldine se queda con los niños en casa porque quiere dedicar el máximo tiempo posible a sus retoños.

<strong>¿Por qué les gusta la vida en Rancagua?</strong><br /> Porque el tiempo es muy rico. Además estamos cerca de parques nacionales como Los Cipreses. Nos gusta la naturaleza. Por otro lado encuentro que Rancagua tiene una buena ubicación: está cerca de Santiago, cerca de la ruta de las viñas, y no tan lejos de la playa.

<strong>¿Alguna anécdota que contar?</strong><br /> La verdad es que el cambio al llegar no fue tan fuerte. Hablábamos y entendíamos poco español, pero la gente fue muy simpática porque para que les entendiéramos hacían un esfuerzo y hablaban despacio. Una costumbre que sí encontré extraña es la de los volantines durante el las Fiestas Patrias, ¿Por qué los elevan solamente para estas fiestas? Y la importancia del baile de la cueca tampoco entendemos. Y lo que sí no he logrado comprender es ¿por qué hay gente que te dice que vienen a verte a casa? y ¡nunca llegan!

 

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