Solo nosotras, las mujeres, sabemos cómo un par de zapatos puede arruinarnos un día o un evento de importancia. En el caso de las personas públicas, que asisten a muchos actos, el tema es más complejo cuando se tiene que estar mucho tiempo de pie o caminar grandes trechos. Para no ir más lejos…. ¿qué tal ser un turista y no tener el calzado adecuado?
Nuestro tema de esta columna nos conduce a los zapatos de la reina Isabel. Si no han reparado en ello, estos son casi siempre negros, dos o tres modelos nada más, sin importar el color de su vestuario. Bien sabemos que la paleta de su colorido personal es extenso y va desde el verde, en todas sus tonalidades, hasta la gama de los berries, incluyendo el tono rosa. Sin dejar de lado los azules y el amarillo que, al parecer, gusta mucho de usar.
La hemos visto con sus típicos uniformes como son el vestido, tapado y sombrero, junto a sus zapatos negros. Estos son fabricados por un equipo de cuatro zapateros y solo a lo largo de todos estos años se ha achicado el taco. Incluso cuenta con una empleada en Buckingham, llamada Cinders, que calza lo mismo que la reina y “le amansa” los zapatos solo caminando sobre alfombras… ¿le pagarán extra a Cinders por esta actividad?
Todas estas peculiaridades son para que jamás le duelan los pies a la reina y el objetivo se cumple a cabalidad y las más de mil libras esterlinas están más que pagadas, eso lo sabemos todas las mujeres.
¡Hasta la próxima!