Ese es el significado de la palabra âLololâ en mapudungun, definición que le dieron los indígenas a esta zona por sus lavaderos de oro. Un pueblo tan especial, tan tranquilo, tan pintoresco y cuyos paisajes son verdaderas obras de arte, que no dan ganas de irse. Hay algo en sus calles de adoquines, en sus casas coloniales, en sus tierras fértiles y en su gente que atrae al turista y lo encanta a primera vista. Quien pudiera vivir en Lolol, a poco más de una hora de Rancagua, donde existe la verdadera expresión del campo chileno.
Por María José Pescador D./ Fotografías Danny Bolívar U.