La postal del gigantesco crucero cargado de familias con niños o parejas de ancianos que al fin se pueden dar el gusto de viajar por mares tropicales, mientras una orquesta toca suave música de fondo, ya no es la única imagen posible. La industria de la música en vivo, que en los últimos diez años ha debido ingeniárselas para mitigar las bajas ventas discográficas, encontró una veta de oro al organizar viajes de pocos días por el Caribe y el Mediterráneo, con artistas de los más diversos géneros que tocan en directo en cubierta.
La oferta es generosa. Entre varias alternativas, figuran 70000 tons of metal, con cuatro ediciones a cuestas y un cartel que reúne a algunas de las bandas más extremas del heavy, y que ya anuncia, para su versión 2015, a pesos pesados como Cannibal Corpse y Therion. The Kiss Kruise IV zarpará desde Miami entre el 31 de octubre y el 4 de noviembre próximo, justo cuando la legendaria agrupación celebre cuarenta años de carrera. En febrero pasado, los rockeros de Weezer levaron anclas desde Florida rumbo a Las Bahamas junto a artistas más indie como Cat Power y Ash. En la misma fecha zarpó Progressive nation at the sea, con estrellas como el ex cantante de Yes Jon Anderson, el guitarrista y vocalista de King Crimson Adrian Belew, y el súper grupo Transatlantic con músicos de Dream Theater y Mr. Big.
A sesenta años de la edición de Rock around the clock de Bill Halley y sus cometas, el primer single roquero de la historia, el género ya dispone de museos, estrellas en edad de jubilarse que siguen tocando, y estos calmos cruceros musicales. Es el rock viviendo la tercera edad mientras atrás, muy atrás, quedan los días en que se trataba de rebeldía y juventud.