Juglares, señores, monarcas, siervos, reyes, bufones, guerreros, arqueros, luchas cuerpo a cuerpo, otras al más puro estilo vikingo, artesanía feudal, teatro, danzas, músicos del arpa y cantos medievales se mezclan gracias a toda una comunidad que fanáticos de la era medieval, han decidido rescatar sus costumbres para hacerlas parte de sus vidas. Aquí la pasión de un gran grupo de chilenos, por una de las épocas más míticas de la humanidad.
Por María José Pescador D. Fotografías: Danny Bolívar U.
Así es, la era medieval se ha instalado en Chile con más fuerza que nunca. Y es que como nosotros nunca la vivimos, hay quienes descubrieron en esta época, ocurrida entre los siglos V y XV en el viejo mundo, un escape a lo tradicional, un encuentro con la historia de la humanidad y un aprendizaje de aquellas costumbres de hace cientos y cientos de años. ¿Pero quiénes son estos personajes que se reúnen una vez al año en la capital a mostrar lo que para ellos es una forma de vida? La verdad es que hay de todo: jóvenes, adultos, niños, guaguas, y hasta mascotas... Algunos estudiantes, otros empresarios, músicos, deportistas, en fin, gran variedad de personas, profesiones, edades, etc. Y eso es lo más increíble: este movimiento que empezó como un juego en nuestro país, ahora tiene decenas y decenas de fanáticos, tan fanáticos que algunos hasta viven siguiendo las costumbres de esa época. Pronto el Medioevo será un encuentro avasallador, incluso más que el imitado <em>Halloween</em>.
Imagínese, el inicio de la Edad Media tiene fecha supuesta en el año cuatrocientos setenta y seis y el fin del régimen feudal data del año 1789 con la Revolución Francesa ...nosotros ni siquiera existíamos. ¿En qué estaríamos? En lo mejor de lo mejor, nuestro continente perdido se desarrollaba a alta escala: la cultura maya -esa que nos dejó el famoso calendario que termina el 2012, lo que hace suponer a algunos que será el fin del mundo- en plena expansión (siglo IV a IX), allá en la península de Yucatán, hoy sur de México. Para qué hablar de la cultura inca y azteca, todas arrasadas con la llegada de los españoles. Mientras aquí se desarrollaban las matemáticas, la arquitectura y la astronomía, por allá en Occidente la mayor preocupación eran las posesiones de tierras, las que trabajaba un siervo para su señor, el que a su vez le daba cuentas a un monarca o rey, el que le daba dinero a un obispo, y este seguía a un emperador, etc.
El feudalismo fue una época oscura, sobre todo en el año mil; la gente en Europa vivía con miedo, los derechos feudales estaban entre el esclavismo y el capitalismo, como bien lo escribió Marx. Durante este período se creía en las brujas, los demonios, las hadas, los duendes, dragones y unicornios, y en todo aquello que no tenía explicación y que estaba fuera de las creencias cristianas. El sistema feudal era absolutamente tirano, quemaban a las mujeres que supuestamente eran brujas, decapitaban a todo aquél que no seguía las reglas, y todo el sistema político y social se dividía en distintos estamentos o clases: El clero -dividido en el alto clero (obispos o abades súper poderosos) y el bajo clero (curas de pueblo)-, todos vinculados a la red episcopal comandada por el Papa. Los más pobres eran los trabajadores dedicados a la tierra, y que comprendían el "pueblo llano", junto a siervos, villanos (campesinos libres) y artesanos o mercaderes, que por mucho que ganaran en dinero (vellón se llamaba la moneda) no tenían posibilidades de crecer en la escala social. Por otro lado, estaban los maestros de obra u arquitectos, quienes por naturaleza eran obligados a desplazarse por los caminos de Europa comunicando los "secretos de oficio". Luego estaban los nobles, que tenían esta condición por herencia dentro de los que destacan los guerreros, los señores del feudo, etc. Lo escuderos, eran los humildes siervos de los guerreros.
Una época que definió el trabajo de la tierra y de la ganadería como la gran producción; una época de lucha de clases entre siervos y señores, entre reyes y reinados; la época de los grandes castillos, de lo sobrenatural, de las leyendas, de la muerte civil o excomunión, del sistema de encomiendas, del vasallaje, las espadas, los cascos y envestidura de metal, la música celta, los juglares, los bufones, el comer con las manos, el vivir bajo la luz de las velas y tantas otras particularidades... Se podría escribir mucho acerca de esta etapa de la humanidad, que si bien parece muy distante a la actual, hay cosas que aún compartimos: hoy también tenemos jefaturas piramidales en la pega, también nos da miedo el fin del mundo con el tema nuclear y el sobrecalentamiento de la tierra. Podrán pasar miles de años, pero seguimos siendo los mismos humanos.
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<strong>CHILE FEUDAL</strong>
Caminando por los campos de Santa Cruz, sexta región, existe una construcción medieval. ¿De quién era, porqué estaba allí? Así buscando y buscando, logré comunicarme con el dueño del lugar. Un señor feudal de pies a cabeza, vestido de negro, estilo gótico, que me contó que había construido este castillo en su fundo, porque tiene una especial fascinación por esta época, y vive tal cual hace cientos de años: el mismo hace las velas que iluminan su hogar, produce su propio vino orgánico, no tiene computador, ni internet, y a veces, sólo a veces, contesta su celular. Tiene un grupo de música celta, además de amigos espadachines, guerreros y arqueros. Desgraciadamente el hombre no quiso explayarse mucho, no me dejó sacarle fotos a su espléndido castillo, y me pidió total confidencialidad, por lo que guardaré el secreto de dónde se ubica esta magnífica construcción y por supuesto su nombre; dejaré que continúe viviendo tranquilamente en el siglo X.
De esta manera fue que empecé una investigación para averiguar si este monarca y sus amigos eran los únicos fanáticos del feudo o existía un movimiento más emblemático. Así buscando, encontré a muchos más seguidores de la Era Medieval, tantos que sin duda los chilenos están en la onda del Medioevo. Este año se realizó, el 16 de abril, en Santiago, el Tercer Encuentro Medieval, encuentro que se hizo en los Plaza La Heras (calle 18 con Santa Isabel), a un lado del Palacio Cousiño, y con el auspicio de la Municipalidad de Santiago.
La reunión, que se realizó durante todo el día hasta las 20:00 horas, no dejó de impresionar a ningún transeúnte, y es que realmente, durante todo ese sábado, pude ser testigo de que la era medieval se vive en Chile, y no es un simple grupito de fanáticos, sino más bien un pueblo entero que dejó sus casas para mostrarnos las costumbres de este período tan emblemático. Al evento acudieron más de cinco mil personas, y los visitantes externos miraban con la boca abierta; tal vez pensaban <em>¿qué hacen estos locos aquí?</em>, pero de locos, nada de nada.
¿Qué se pudo ver y escuchar? Músicos como los denominados Calenda Maia y Gens Goliae quienes fueron los encargados de recrear las melodías y los cantos de la época. Además, participaron agrupaciones como el Centro Medieval y Renacentista de Chile, la Orden del León Rampante, Lobo Blanco, Vermesjord, Dragones de la Montaña, Ferrum Australis, Dos Herreros, Cuchipaul, Arcos de Polofox, Dragón Herrero, Ullrich Orfebres, entre otros. Cada grupo en lo suyo: confección y restauración de armas, artesanía, armaduras, cascos, herrería, recreación de combates cuerpo a cuerpo y espadachines, teatro, danza, luchas con armaduras vikingas, venta de cuchillerías, y todos, absolutamente todos, vestidos según la época con trajes dignos del mejor diseñador; monjes de negro, luchadores con trajes de metal tejido, otros tapados con pieles, malabaristas, siervos, arqueros, monarcas y reyes, juntos compartiendo en un mismo lugar.
Ir fue como estar dentro de un mundo de fantasía, ver en su total perfección cómo esta época se hace visible en nuestro escondido país con extrema pasión. Está más que claro que muchos de los que estaban allí exponiendo, actuando, bailando, cantando o luchando, no toman este encuentro como un <em>show</em>, sino con mucha seriedad y, definitivamente, como una manera de vivir.
¿Qué faltó? La gastronomía: el bacalao, el arenque, el pan hecho con cebada, alforfón, mijo y avena, los frutos secos y los estofados de jabalíes cocinados con coles, remolachas, cebollas y ajo; la carne de cisne, pavo, codorniz, gansos y patos; y de dulce, el exquisito mazapán y los anillos de naranjas secos, todo esto acompañado de un rico mosto. ¿Qué tal si al próximo encuentro le sumamos una exposición gastronómica? En todo caso si a usted le interesa la historia, no se pierda el próximo encuentro Medieval, un magnífico viaje hacia el pasado.