Tell Magazine

Reportaje » Fotoreportaje

EDICIÓN | Febrero 2011

Mochileando por Asia

Una pareja de recién casados puso sus ojos en el sudeste asiático para emprender una exótica aventura como luna de miel. Durante setenta días recorrieron ciudades milenarias y pueblos perdidos en los mapas convencionales, descubriendo lugares extraordinarios y gente increíble.

Por Macarena Ríos / Fotos Gentileza Ignacia Blanco

"Comenzamos a planear nuestra luna de miel un año antes. Con la Lonely Planet como referencia y las historias de amigos que ya habían ido a alguno de los países que pensábamos visitar, trazamos un plan de ruta lo más detallado posible para no perder tiempo y conocer así lo que más pudiéramos. Vietnam, Laos, Camboya, Tailandia, Malasia e Indonesia fueron parte del viaje y se quedaron grabados para siempre en nuestra memoria.

VIETNAM

Luego de un vuelo interminable desde Santiago, con escala en Nueva York, Hong Kong y Singapur, nuestro primer destino fue Ha Noi, la capital de Vietnam. La ciudad es bastante particular. Jamás habíamos visto tantas motos en la calle. Un caos. ¡No nos atrevíamos a cruzar las calles! Acá impera la ley del más grande: los buses se tiran encima de los autos, estos sobre las motos y las motos encima de los peatones. Incluso, vimos un letrero en una rotonda que llevaba la cuenta de los accidentes y muertos por choques.

Alojamos en un sector muy turístico, donde están todos los mochileros y agencias de viaje. Recomendamos el Hanoi Backpackers Hostel. La comida es muy sabrosa, muy picante y condimentada. La humedad es altísima y el calor, sofocante. Como veníamos de un viaje tan largo y teníamos los pies hinchados, aprovechamos de hacernos nuestros primeros masajes: increíbles y un regalo, sólo cuatro dólares la media hora.

Al día siguiente, contratamos un tour para conocer la Bahía de Halong, una extensión de agua de aproximadamente mil quinientos kilómetros que alberga alrededor de doscientas especies de peces y más de cuatrocientas diferentes clases de moluscos. Las fotos hablan por sí solas. Hay cerca de dos mil islas, la mayoría de piedra caliza. El tour de dos días -que lo tomamos en el mismo hostal-, nos costó tres millones de dongs, algo así como 150 dólares.

Después viajamos en avión a Danang -a través de Jertstar Airlines-, para irnos desde allí en taxi a Hoi An, distante unos treinta kilómetros, donde estuvimos tres días. La gracia de este pequeño poblado vietnamita son sus tiendas de confecciones. Te puedes mandar a hacer lo que se te ocurra. Desde trajes a la medida, abrigos y hasta zapatos. Sólo basta que te tomen las medidas y en pocas horas y por pocos dólares, ya tienes ropa nueva de excelente confección y terminaciones. Vietnam es reconocida en el mundo entero por la gran cantidad de especias que enriquecen su cocina, con ingredientes frescos y sabrosos. Imperdibles son los cursos de cocina del restaurante Red Bridge y los cafés vietnamitas.

Conocimos la ciudad de Ho Chi Minh (la antigua Saigón), considerado el principal centro industrial, económico y cultural de Vietnam. Alojamos en el Beautiful Saigon II Hotel. Conocimos los túneles Cuchi, a través de los cuales se desplazaba el vietcong en su lucha contra las tropas norteamericanas, para luego irnos a un paseo de dos días a través del delta del Mekong, el río más largo del Sureste Asiático que nace en el Tíbet y que desemboca al sur del país. En él reside la economía de la zona y uno no se cansa de ver pescadores por todos lados con todo tipo de embarcaciones, casas flotando, pescadores tensando redes, mujeres lavando la ropa, gasolineras en medio del río, etc. Hay varios pueblos chicos bien entretenidos, con numerosos mercados flotantes entre ellos. Terminamos en un pueblo fronterizo que se llama Chau Doc y de ahí cruzamos en bote hacia Camboya, en un viaje que duró seis horas, hasta la ciudad de Phnom Pehn. En estos países, las carreteras están en muy malas condiciones, lo que prolonga los tiempos de viaje.

Imperdible en Phnom Pehn es el Museo del Genocidio (Tuol Sleng), fundado en 1980, y que habla de los crímenes del Khmer Rojo (o Jemeres Rojos), una organización guerrillera camboyana a cargo de Pol Pot, su principal líder. En sólo cuatro años, Pol Pot exterminó a un cuarto de la población de Cambodia (Republica de Kampushea), barrió con las ciudades, separó familias, torturó, asesinó y mandó a todo el mundo al campo. No pretende ser un sitio agradable, pero la visita es necesaria para comprender la historia reciente de Camboya.

El Palacio del Rey y la Pagoda de Plata son todo un espectáculo, con un buda de setenta kilos de oro macizo y un piso cubierto por azulejos de plata. El mejor sitio para alojar y salir a comer es en la orilla del río, donde está más iluminado y parece más seguro.

Luego de eso partimos a Siem Reap, donde están las ruinas de Angkor Wat, cuyas huellas subsisten en la mente cultural, en la arqueología y en el orgullo del pueblo camboyano, quienes construyeron, alrededor del año 1000, una ciudad donde vivía casi un millón de personas, mientras que Londres llegaba casi a las cincuenta mil. Nos levantamos a las cuatro de la mañana para ver desde ahí el amanecer. Sin palabras.

Durante el día recorrimos los templos, que son espectaculares. De vuelta en el hotel, nos hicimos unos exóticos masajes de peces en los pies. ¡Toda una experiencia!

Un dato para quienes gustan comer bien y probar cosas distintas son las clases de cocina Khmer, tan rica y variada como la tailandesa o la vietnamita. El restaurante francés, Le Tigre de Papier, a cargo de Jean Luc, su chef y dueño, ofrece la experiencia. Excelentes. Hay muy buenos restaurantes y animados bares que extienden la vida nocturna. Cerca de este sector existe una variada oferta de hostales a muy buenos precios.

 

LAOS

Rumbo a Bangkok, tomamos un tren a Vientaine, capital de Laos, un pueblo lleno de cafés y algunos buenos restaurantes, que invita a dejarse llevar por el relajante pulso de la ciudad. Tres horas hacia el norte está Vang Vieng, un pueblo de mochileros que parece estar formado casi íntegramente por casas de huéspedes, restaurantes y bares. Es famoso porque se puede hacer tubing en el río Nam Song, gran deporte para los turistas.

El tubing consiste en arrendar un neumático de tractor y usarlo a modo de flotador para tirarse río abajo. Las orillas están llenas de bares, construidas como cabañas de bambú, y uno como buen invitado va parando en cada bar a tomar beer Lao o whisky de arroz. En cada parada aprovechas de tirarte por los toboganes, trampolines y cuerdas que los dueños de los bares han ido poniendo en la orilla. Esto puede durar horas hasta que luego uno se deja llevar por la corriente río abajo hasta volver al pueblo.

Al día siguiente, partimos a Luang Prabang, el principal destino turístico de Laos y Patrimonio de la UNESCO desde 1995. Su encanto radica en su arquitectura y en cómo conviven culturas tan diversas. Edificios coloniales franceses se mezclan con más de cincuenta templos budistas, la mayoría de ellos construidos antes de la época colonial francesa. El pueblo no es muy grande y está lleno de hoteles, restaurantes, bares y cafés Nos encantó. Si se madruga se puede ver la procesión de los monjes a las seis de la mañana. Hicimos un paseo a las cataratas Kuangsi, distantes a treinta kilómetros, un conjunto de caídas de agua y pozas de color turquesa donde te puedes bañar.

 

TAILANDIA

Lo increíble de estos países es que Luang Prabang, en línea recta, no está a más de quinientos kilómetros de Chiang Mai, pero el viaje demora veinte horas: bus de Luang Prabang a pueblo en la frontera, tuk-tuk (especies de taxis en moto), inmigración, bote a la otra frontera, inmigración, tuk-tuk hasta la estación, mini van hasta Chiang Mai. Toda una odisea... pero sale bastante más barato que viajar en avión (ese tramo al menos). Otra posibilidad, si se cuenta con tiempo suficiente, es hacerlo en bote, que demora alrededor de dos días.

La ciudad es entretenida, aunque completamente distinta a lo que veníamos viendo. Más occidentalizada, se ven 7 Eleven y Mc Donalds por todos lados, algo que no habíamos visto hasta ahora. Tiene un mercado nocturno donde se come muy bien y barato, y en la ciudad se pueden encontrar buenas clases de cocina tailandesa. Existen varios paseos y trekkings que se pueden hacer desde Chiang Mai hacia sus alrededores.

La ciudad de Bangkok es tremenda. El tradicional sector de Kao San Road es el centro neurálgico de los mochileros, con los mejores precios en alojamiento y comida. Además del Palacio del Rey y el Buda de Esmeralda, que es el más importante que hay en Tailandia, y el buda acostado, una figura del buda reclinado de dieciocho metros de largo, un imperdible es el mercado: Chatuchak market, al norte de la ciudad que abre sólo los fines de semana. Considerado como el mercado más grande de Asia, y uno de los mayores del mundo, tiene el porte de diez canchas de futbol profesional y alberga alrededor de quince mil pequeñas tiendas y puestecitos. Todo se vende en el mercado de Chatuchak, desde plantas y mascotas, hasta antigüedades, cerámica, artículos de decoración, libros, ropa y comida. Recomendamos comprar altiro si algo les gusta, ya que es muy probable que no vuelvan a encontrar la pequeña tienda.

La isla de Koh Tao es impresionante. La más pequeña del archipiélago de Tailandia es el paraíso del buceo. Partimos haciendo el curso básico Open Water del PADI, pero nos gustó tanto que terminamos haciendo el Advanced Open Water -ambos en Crystal Dive-, buceando hasta los treinta metros de profundidad y de noche. También aprendimos a hacer navegación y buceo en barcos hundidos. Se llega a través de las islas de Ko Samui o directamente desde Chumpon. Cada tarde, en la playa de Sai Ree, instalan hamacas, tumbonas y cojines sobre la arena, encienden velas y antorchas, y ponen música chill-out. Extraordinario para tomarse una cerveza en la arena mientras se ve el atardecer. Un dato para los amantes de la buena comida es el restaurante Whitening. Para hacer paseos recomendamos arrendar motonetas por el día.

Arrendamos auto rumbo a Phuket, conocida como la "Perla del Sur". Tiene todo lo que uno podría pedir, arenas blancas, vegetación abundante, aguas realmente de color turquesa y mucho por hacer, no importa el presupuesto que se tenga. Una de las mejores excursiones en Phuket es ir a la isla Phi Phi. El paseo -que toma todo el día- incluye una visita a las cuevas, un viaje en barco con fondo de vidrio, un recorrido por la isla y, por supuesto, bucear.

Algo imperdible a lo largo de nuestro recorrido, fueron los shakes de distintos sabores y la gran variedad de frutas que tienen. Recomendamos siempre tomar en cuenta un par de horas más en los viajes, ya que generalmente no hay puntualidad en los horarios que se entregan. Lleven bolsas para el mareo, tanto en los buses como en los barcos, y regateen, pero con buen humor.

A los amantes del buceo, las Perenthians (Malasia) y las Gili (Indonesia) son todo un espectáculo. Pero esa es otra historia".

 

NUESTRO DATO:

http://cursosbuceokohtao.blogspot.com/

 

 

Otros Reportajes

» Ver todas los Reportajes


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación2+7+8   =