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EDICIÓN | Julio 2014

Puntos de encuentro

Los nuevos "Boulevard"
Puntos de encuentro

Una tendencia cada día más presente en Antofagasta son los denominados “boulevares”, casas recicladas destinadas al uso de pequeños centros comerciales, que cuentan con cafeterías, boutiques, tiendas de decoración, negocios de productos gourmet o cosméticos, exposiciones de arte y una serie de emprendimientos que aportan con un quiebre al tradicional orden de la ciudad, acostumbrada a los grandes centros comerciales.

por Soledad Meléndez / fotografía Andrés Gutiérrez V.

Una fórmula casi mágica irrumpe en medio del rápido crecimiento inmobiliario que experimenta la ciudad, donde antiguas construcciones ceden paso a grandes edificios, que hablan de la nueva Antofagasta, borrando la historia arquitectónica, sobre todo en el casco antiguo de la capital regional.

Los ingredientes son sencillos: creatividad, un lugar apropiado y ganas de innovar. La propuesta de crear boulevards no es solo una atractiva opción para emprendedores, sino que es la recuperación de nuevos espacios para la comunidad, que busca lugares alternativos al mall, donde poder vitrinear, conversar y compartir en torno a un rico café al aire libre. Ejemplos de ellos son el Boulevard Parque Brasil, en calle Avelino Contardo, Boulevard María Betania en Antonio Poupin, la Casa Farandato, en calle Carrera, Boulevard Brasil en calle Copiapó, entre otros ubicados en el centro de la ciudad.

Dos arquitectos y docentes de la Escuela de Arquitectura de la Universidad Católica del Norte, analizan esta nueva apuesta urbana, que pese a no ser lo que estrictamente se conoce como Boulevard, que evoca a esos amplios espacios peatonales de la antigua Francia, son una serie de galerías que responden a una necesidad social tan básica como es la de recuperar espacios más amables para la comunidad, que podrían tener un buen funcionamiento en la ciudad.

Concepto

Para Gino Pérez Lancellotti, académico y máster en Proyectación Urbanística, estos nuevos locales que se están armando se caracterizan por utilizar una estructura existente, como una casona antigua, que tiene cierta espacialidad, lo que se asemeja mucho a las famosas galerías que están presentes en el centro de Santiago, donde hay cafeterías y una serie de negocios.

“Es un espacio semi público, que está dentro de una casa con una estructura que permite que se dé esta posibilidad; quizá se asocia al concepto boulevares, porque dan la posibilidad de que la gente se apropie de esos lugares como un punto de encuentro, con elementos como un patio donde estar o un banco donde sentarse, poder tomar algo y encontrarse con otras personas”, explica el profesional.

El arquitecto destaca que generar estos nuevos equipamientos es una buena idea, ya que en la ciudad están desapareciendo las casas antiguas, muchas de las cuales tienen un valor arquitectónico e histórico, que dan paso a la instalación de nuevos edificios y proyectos inmobiliarios.

“De alguna manera, lo que se está haciendo en estas casonas es suplir los servicios que faltan en un determinado barrio, generando un espacio interesante y grato para ir, ya que al entrar no hay mucho ruido por lo que es muy agradable para estar”.

RESCATE

La académica y doctora en urbanismo, Paula Kapstein López, también valora esta tendencia, pero es enfática a la hora de señalar que estos proyectos se deben impulsar respetando el patrimonio y el lenguaje arquitectónico presente en la ciudad, pero que se está perdiendo por la construcción de nuevos proyectos inmobiliarios o el abandono de algunos inmuebles.

“Es importante que en esta tendencia no se olvide el patrimonio arquitectónico de la ciudad, porque lo que hoy se vive es un afán por especular con los suelos, demoler, construir en altura. En ese escenario, esta idea es bien interesante porque permitiría rescatar el patrimonio, con la habilitación de casonas antiguas, que toman el sentido de pequeña galería, articulándolo a la ciudad y al espacio público, siempre y cuando respeten la arquitectura original de las casas”, asegura la arquitecto.

Kapstein cuenta que junto a los estudiantes de arquitectura de la Universidad Católica del Norte se realiza un taller sobre “Esqueletos Urbanos”, que consiste en realizar un catálogo con construcciones de la ciudad que cuentan con valor arquitectónico y que han quedado obsoletas por falta de uso, semi abandonadas o abandonadas del todo. “Con este trabajo estamos destacando la importancia de rehabilitar la arquitectura y no votarla, sino que darle un nuevo uso. Estamos proponiendo ideas para rescatar estas estructuras y rediseñarlas con nuevos espacios para la comunidad”, advierte la académica frente al alto potencial que tiene la ciudad para recuperar nuevos espacios públicos para la comunidad y que aún no se ha optimizado.

Ambos expertos coinciden que en el centro y en la zona residencial de la ciudad hay lamentables ejemplos de intervenciones que se han realizado sin respetar el lenguaje ni el valor arquitectónico, rompiendo con el orden que tenía la construcción originalmente.

Por lo cual destacan la necesidad de que estos procesos de rescate y rehabilitación de espacios sean liderados por especialistas que aprovechen al máximo el potencial que puede tener una construcción antigua, la que se puede reutilizar mezclando lo original con nuevos elementos a través de interesantes propuestas, que incluyan, además, conceptos como optimización energética y materiales novedosos propios de las nuevas tendencias.

Los arquitectos sostienen que esta tendencia de boulevares respondería a este concepto de rescate de edificios o casas, que se reutilizan para que la gente los pueda conocer y pasar un grato momento en su interior, a diferencia de algunos espacios que cierran sus accesos y pasan a ser bodegas o estacionamientos, degradando la estructura original del inmueble.

CRECIMIENTO AMABLE

Paula Kapstein señala que este concepto de boulevard aportaría a un crecimiento más amable para la ciudad, pero que debe ser un complemento de un plan de mejoramiento de los espacios públicos o de la calle, como las veredas, los parques y lugares de encuentro que hay en la ciudad, que actualmente son muy pocos.

“No basta con crear estos pequeños patios semiprivados en casonas antiguas, sino que también es necesario mejorar el espacio público en su totalidad. Sería interesante que hubiese un incentivo o subvenciones para el privado o dueño del inmueble para que hagan estas mejoras que ayudarían a Antofagasta a ser una ciudad más amable. Hoy es muy difícil transitar en ella, las calles están pensadas solo para los vehículos, entonces hay que ensanchar veredas y colocar bancos donde sentarse, no solo debe haber asientos en las plazas, la ciudad tiene que estar pensada también para el peatón”, indica la especialista.

Pérez concluye que por la falta de espacios públicos es que la gente busca estos lugares, “los boulevard nacieron emulando aquellos paseos que nacen en Francia, con avenidas anchas para que transitaran, en principio, los carros de los caballos y las personas. Sería un sueño que hoy existieran estos lugares para que la gente transite en bicicleta, patineta o lo que sea para disfrutar y gozar de un lugar de esparcimiento”.

 

“No basta con crear estos pequeños patios semi privados en casonas antiguas. Sería interesante que hubiese incentivos o subvenciones para además mejorar el espacio público en su totalidad. Ayudaría a Antofagasta a ser una ciudad más amable”, Paula Kapstein.

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