Qué significa lucro, qué implica calidad, qué consecuencias puede traer un cambio radical, qué haremos con los cientos de colegios particulares subvencionados que deberán decidir si pasan a ser totalmente particulares o si adscriben a un sistema universal de gratuidad. Todas interrogantes con un amplio abanico de respuestas, que en esta entrevista intentamos dilucidar.
por Soledad Meléndez R. fotografías Andrés Gutiérrez V.
Incertidumbre es la sensación que predomina cuando se hace la pregunta sobre qué se siente en el ambiente, cuando se discute sobre este tan complejo tema de la “reforma educacional”. El tema es controversial y genera posiciones radicales. Porque cuando se habla del futuro, de nuestros hijos y de los hijos de otros, nadie se atreve a jugar. Todos queremos entregar lo mejor de lo mejor a los nuestros, sobre todo en esa herencia que, por generaciones, nos han inculcado como la más valiosa: los estudios.
Manuel Dannemann Correa, gerente educacional de Holding Educacional Magister (HEM), nos muestra su visión, no solo desde la vereda del sector particular subvencionado, sino como un profesor de Historia y Geografía con treinta años de experiencia, durante los cuales trabajó en el mundo particular pagado, el sector municipal, como también en una red de colegios particulares subvencionados en Santiago y la zona sur del país.
Fue director de un colegio particular subvencionado en la Población El Castillo de La Pintana, donde descubrió que se pueden obtener positivos resultados en lugares muy empobrecidos, pero con modelos educativos basados en el liderazgo y la generación de un proyecto con visión de futuro.
¿Cuál es su postura ante la reforma educacional que propone el actual gobierno?
Toda preocupación por mejorar la calidad de la educación escolar en Chile, entregar estándares y oportunidades altas de desarrollo, atender las legítimas aspiraciones de futuro, de apoderados y alumnos, es hoy un camino ineludible. No es posible seguir postergando este gran desafío. Por eso nos parece interesante que exista una propuesta sobre las mejoras de la educación; sin embargo, nos preocupa altamente el hecho de que se está emparejando la cancha hacia abajo, sin atender la imperiosa necesidad de transformar la educación pública, ponerla en el nivel y dignidad que se merece.
Una de las principales críticas a la propuesta es que podría afectar la libertad de elección de los proyectos educativos. ¿Cuál es el argumento que sustenta este temor?
Por una parte, todo sería igual y lo mismo, sometido por idénticos costos por alumno-mes y, además, ese gasto resultaría inferior al que actualmente realiza la educación particular subvencionada, por debajo de los estándares de calidad mínimos a los que deberíamos aspirar. Se les obliga a los padres a que no puedan pagar. Por otra parte, si en lo anterior se actúa sobre la libertad, a renglón seguido está el que bajo esta fórmula el controlador inevitable del sistema es finalmente el Estado ¿Eso es lo que queremos para más del ochenta y dos por ciento de la escolaridad de Chile?
¿Entonces cómo debiese plantearse la gratuidad?
Si se busca la gratuidad, es necesario proveer recursos, en cantidad y calidad, para que se financien íntegramente los programas que garanticen aprendizajes a la altura de los desafíos que el país debe alcanzar y para todos. Sin embargo, cuando no es posible financiar este propósito en los términos planteados y sobre todo garantizar la libertad de la que hablamos, resulta impracticable. Se ve ausencia de estudio en la fundamentación de la propuesta. No se entiende si la ecuación gratuidad es igual a calidad o es su causa.
REALIDAD
El experto en educación también aborda la discusión establecida sobre la diferencia entre emprendimiento educacional y el lucro, que es altamente condenado por algunos sectores. Reconoce que hay gestiones inadecuadas, las que deben ser sancionadas, pero no concuerda con que se critique bajo el mismo prisma a todo el régimen particular subvencionado, que representa al cincuenta y seis por ciento de la educación escolar del país, que en la década del noventa representaba el treinta por ciento de la matrícula. A su juicio, este fenómeno responde a que los apoderados buscan alternativas y terminan yéndose del sistema municipal.
¿Cuáles son los pilares centrales que se perciben dentro de esta reforma?
El proyecto, tal como está planteado, tiene una dinámica centrada fuertemente en lo económico, ya que aborda aspectos como la propiedad de los establecimientos que no es menor. El setenta y cuatro por ciento de los colegios particulares subvencionados en Chile funcionan con inmuebles y propiedades arrendadas. Por tanto, ellos no son propietarios de sus bienes. Al momento en que la ley comience a andar, los colegios subvencionados particulares tienen un tiempo determinado para transformarse en propietarios de los inmuebles, lo que es impracticable para los sostenedores educacionales.
Existe un debate entre el emprendimiento y el lucro, ¿dónde está la diferencia?
Hay un número de personas que podríamos llamar sinvergüenzas, que están en todos los ámbitos de la vida, ya sea pública o privada, que cometen una serie de acciones deleznables, pero no por eso se debe meter a todos en el mismo saco, ya que la mayor parte de los sostenedores tienen sus bolsillos limpios y su trabajo ha sido honrado. Lo demuestran los resultados, demanda de matrícula, ambiente de trabajo, clima escolar. Eso no es gratis, requiere de inversión, más allá de los recursos que entrega hoy el Estado. Hay otra línea de acción en el proyecto. La del financiamiento, que cambia las reglas del juego. En razón de esto habrá muchos establecimientos que no podrán adscribir a la gratuidad, cerrando o pasando a particulares pagados.
¿Y cuáles serían las opciones de subvención bajo la propuesta que se discute?
El Estado ofrece las siguientes alternativas. Para funcionar como establecimiento particular subvencionado el colegio debe pasar a ser gratuito y en función de eso recibirán un Aporte de Gratuidad mensual y por alumno, de 0,45 USE como máximo, que equivalen a $9.476. Adicionalmente se establece una nueva categoría de alumnos, los preferentes, que serán beneficiarios con la subvención escolar preferencial, equivalente a $14.740 por alumno por mes. Suponiendo que ese subsidio llegara al ciento por ciento de los estudiantes que asisten a los establecimientos particulares subvencionados, lo que es muy difícil que se cumpla, sobre todo en colegios de alto copago, sumado al aporte de gratuidad, se recibiría un total de $24.216 por alumno por doce meses, que reemplazaría el actual copago. Además, se modifica el límite máximo del copago, fijándolo en $84.233 por doce meses, el que deberá disminuir anualmente en el mismo monto en pesos en que aumente el promedio de la subvención, hasta desaparecer al término de diez años.
¿Qué efectos podría generar esta medida?
Los colegios que puedan optar por funcionar bajo la nueva normativa, verán sus ingresos congelados en pesos por los próximos diez años, haciendo inviable para ellos incrementar remuneraciones, realizar mejoras en infraestructura y equipamiento por este período. Sin embargo, este no es el mayor problema. En el decimoprimer año, eliminado el copago, los colegios donde este es superior a los $24.216, en pesos de hoy, verán radicalmente reducidos los recursos para sostener sus proyectos. En concreto, en la comuna de Antofagasta, el noventa por ciento de los colegios particulares subvencionados tienen un copago superior a ese monto y en más de un sesenta por ciento de ellos, ese valor es superior al doble.
¿Entonces la reforma apunta más a un lineamiento económico por sobre el concepto central que es el mejoramiento de la educación?
Hasta ahora todo lo que se entrega bajo el título de la reforma educativa son fundamentalmente líneas que tienen que ver con ámbitos económicos y, especialmente, con constreñir e ir en contra de la educación particular subvencionada, pero deja de lado el tema de la calidad. Se nos dice que luego se atenderá este punto. Pero nada es por generación espontánea. No hay definiciones en la materia. Qué haremos, cómo lo haremos, dónde queremos llegar.
MOVILIDAD SOCIAL
¿Cómo podría verse afectado con esta eventual reforma ese sector que busca una movilidad social en sus hijos, que en vez de ser promovida por el Estado es generada por los propios ciudadanos?
Más del setenta y cinco por ciento de los apoderados señalan en las encuestas del Centro de Estudios Públicos, desde el año 2009, haber elegido el colegio donde estudian sus hijos. Actualmente hay una posibilidad real de que los padres ejerzan su libertad, sin embargo, bajo el régimen que nos están planteando haríamos un cambio absoluto en este sistema, donde no estamos planteando que el sistema público sea de entrada algo atractivo, sino que se corregirá después, cuando tengamos todo el sistema sin ningún elemento distintivo. Si se aplicara la legislación tal como se ha planteado iría en desmedro de una clase media que ha buscado una oportunidad de desarrollo, porque no tienen ingresos para pagar colegios particulares, pero sí, con esfuerzo, luchan para que sus hijos estén en la educación particular subvencionada con financiamiento compartido.
¿Cuál sería el riesgo frente a la aplicación de este sistema?
Habría colegios particulares y escuelas públicas, donde no estaría ese elemento valioso en la sociedad que permite la movilidad social y esta capacidad de desarrollo de la clase media, que tiene aspiraciones de mejor calidad de educación para sus hijos ¿Por qué impedir que los padres aporten y, por eso mismo, exijan a los establecimientos? Creemos que la dirección correcta es el fortalecimiento de la educación pública, entregando recursos, sobre todo para la gestión escolar. Entonces se requiere de un aumento de la subvención base, también de una particular para atender a estudiantes con necesidades especiales, programas para fortalecer la labor de los directores y enfrentar con propiedad el estatuto docente, camisa de fuerza para el sistema escolar. En veinte años la subvención escolar no ha estado a la altura y un porcentaje de ella está condicionada a determinados factores, haciendo que no llegue completa al aula y a los programas.
"Hasta ahora todo lo que se entrega bajo el título de la reforma educativa son fundamentalmente líneas que tienen que ver con ámbitos económicos y, especialmente, con constreñir e ir en contra de la educación particular subvencionada, pero deja de lado el tema de la calidad".