Tell Magazine

Entrevistas » Deporte

EDICIÓN | Julio 2014

Más allá del tenis

Jorge Morales, entrenador de tenis paralímpico
Más allá del tenis

Con el apoyo del Comité Olímpico y Paralímpico de Chile, Jorge está trazando la senda hacia la profesionalización de sus pupilos, Alexander Cataldo y Brayan Tapia, quienes han logrado importantes triunfos en su disciplina. Tanto es así que llegaron desde Holanda con un importante quinto lugar en el mundo, gracias al trabajo y entrega que realizan junto a Teletón, el centro deportivo Autoclub y la Compañía Minera Barrick Zaldívar.

por Soledad Meléndez R. / fotografías Andrés Gutiérrez V

Sus inicios en el deporte fueron a muy temprana edad. Lo que nunca sospechó es que se transformaría en profesor de tenis de silla de ruedas, ni menos aún que sería el entrenador de un grupo de jóvenes que representaría a Chile en la categoría junior del campeonato mundial de esta disciplina, realizado recientemente en Holanda, donde Bryan Tapia y Alexander Cataldo obtuvieron el quinto lugar, enfrentándose a contendores de España, Rusia, Turquía e Inglaterra.

Aún se emociona a la hora de hablar de este gran desafío, que partió cuando un joven en silla de ruedas llegó para formar parte de la Rama de Tenis del Autoclub. Esa inquietud fue la génesis de una escuela que aporta a la rehabilitación de jóvenes del Instituto Teletón y que luego de siete años, ya cuenta con deportistas de elite, capaces de competir a nivel mundial.

¿Cómo fue esta experiencia de participar, por primera vez, en un campeonato mundial y obtener tan buenos resultados?
Siempre les digo a los chicos que esto es un premio a su esfuerzo, porque cuando nosotros iniciamos esta escuela de tenis en el Autoclub, el objetivo era ayudarlos en su rehabilitación, pero nunca nos proyectamos a jugar en un torneo y menos en un mundial. Cuando se me ocurrió hacer la escuela, pedí que colaboraran con sillas, raquetas o con cuerdas, pero después me di cuenta de que necesitaba mecánicos, repuestos de silla. Era más de lo que pensaba. Sin embargo esta escuela ya lleva siete años funcionando y hemos logrado procesos tan importantes, que hemos llegado a jugar un mundial.

¿Tras este resultado cuáles son las proyecciones que tienen estos jóvenes dentro del circuito?
Tenemos a Brayan Tapia que es el número veintidós del mundo y a Alex Cataldo que es el número cincuenta y cuatro de esta categoría. A ellos se suma Emilio, que está en la posición treinta y dos. Tenemos tres menores que están clasificados dentro de los mejores rankings del mundo y eso nos va a permitir proyectarnos y pensar en la segunda etapa de esta propuesta que sería la competitiva.

DESAFÍO

Para el entrenador, este trabajo va más allá de una simple entrega de conocimientos de esta disciplina, ya que él también ha aprendido mucho dentro de la formación de los jóvenes que le han entregado una visión totalmente distinta de la vida, donde no existe lo imposible.

¿Cuándo usted optó por seguir la carrera del deporte, pensó en algún momento en tomar esta línea?
No, siempre enseñé tenis a chicos de pie. A los cinco años comencé a estudiar tenis y nunca más lo dejé, tuve un tiempo jugando fútbol, pero fue corto. Siempre quise traspasar la experiencia que había logrado a los chicos para que ellos supieran de qué se trata el deporte y, a la larga, uno se da cuenta de que más que a grandes tenistas uno prepara personas y eso es lo más importante, que detrás de un deportista haya una buena persona.

¿Cómo describe esta experiencia?
Una experiencia de vida que es impagable. Cuando les enseñé a pegarle a la pelota por primera vez, nunca pensé que podíamos llegar a lo más alto del tenis junior. Pese a los logros hay que seguir trabajando en la rehabilitación, que es la meta del programa y pensar cómo vamos a proyectar a los chicos de aquí para adelante, porque viene una parte nueva con otros desafíos.

¿Qué desafíos tuvo que enfrentar en el proceso de formación de los jóvenes?
Es algo que todavía me emociona cuando hablo de ello, porque cuando empezamos la idea era apoyar a los chicos en su proceso de rehabilitación, pero detrás de cada chico hay una historia. Porque el desafío es más que enseñarles tenis y lo que ellos nos entregan es mucho más de lo que les damos, y eso es muy enriquecedor para nosotros.

¿Cuál es el ímpetu que mueve a estos chicos para quienes nada es imposible?
No existen diferencias. Mis alumnos no tienen ningún impedimento para hacer el deporte, solo que en vez de usar sus piernas, usan una silla de ruedas. Antes los trataba delicadamente, pero he ido aprendiendo que
no se puede, que la única diferencia aceptada es que necesitan una infraestructura que les permita desplazarse. Aquí en el Autoclub se las hemos entregado, porque el recinto no estaba implementado y hoy los accesos son expeditos.

¿Podríamos hablar de una fuerza interior mayor?
Sí, tienen mucha energía, ganas de superarse. Cuando empezamos, ellos decían no puedo jugar esto, en cambio yo les decía sí, todos podemos jugar, querer es poder, si quieres hacerlo lo puedes hacer, dame la posibilidad de entregarte los conocimientos y lo vas a poder hacer… y ahora son fanáticos del tenis.

PREPARACIÓN

Para asumir el desafío de entrenar a estos jóvenes no bastaba con las ganas de Jorge, quien contaba con el conocimiento que tenía como jugador y profesor. Por esto se planteó que para dar este paso debía estar bien preparado y decidió tomar un curso de tenis en silla de ruedas en Estados Unidos, donde tuvo que aprender a usar la silla y a jugar en ella, ya que debía vivir la experiencia para poder traspasarla y hablar con conocimiento en el proceso de formación.

¿Cómo fue su proceso de preparación para liderar este equipo?
Fui a Estados Unidos, pues era el único lugar donde hacían este curso, que duró quince días. Era un torneo que se jugaba en silla de ruedas y donde estaban los mejores jugadores del mundo. Fui a la capacitación y pedí vivir el torneo junto con los jugadores, lo que significaba alojarme en el mismo hotel y salir en los mismos vehículos que ellos.

¿Cuáles fueron las principales dificultades?
La mayor dificultad es trasladar la silla y pegarle a la pelota con la raqueta. Es una dificultad bien importante al comienzo, pero al hacerlo todos los días se va adquiriendo la habilidad para desplazarse en la silla y pegarle a la pelota.

¿Esta experiencia generó algún cambio en su forma de ver la vida?
La lección es que uno puede hacer más actividades de las que cree. Me hizo ver la vida de modo distinto, disfrutar cada día, porque uno a veces no hace algo por falta de ganas y estos chicos nos enseñan que cada momento es importante, que hay que aprovecharlo y qué mejor que vivirlo a través del deporte.

¿Cómo se proyectan al proceso de recambio, cuando estos jóvenes pasen a la categoría adultos en un par de años?
Ahora realizaremos clínicas dentro del Instituto Teletón para la captación de chicos, que podrían formar una nueva generación. La idea es que los chicos también vayan traspasando todo lo que han aprendido, porque no sé hasta cuándo voy a estar, uno no sabe lo que le depara la vida. Trato de entregar el conocimiento para que ellos lo absorban y colaboren en traspasar su experiencia a las generaciones que vienen.

 

“Pese a los logros hay que seguir trabajando en la rehabilitación, que es la meta del programa y pensar cómo vamos a proyectar a los chicos de aquí para adelante, porque viene una parte nueva con otros desafíos”.

Otras Entrevistas

» Ver todas las entrevistas


OPINA

  • Verificación Anti SPAM, Ingrese el resultado de la siguiente operación9+5+9   =