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EDICIÓN | Julio 2014

La pintura de Boris

Boris Obregón, pintor
La pintura de Boris

La espontaneidad es su sello. A sus treinta años tiene sus ideales claros y su rebelión artística apunta a la intervención urbana para crear áreas de esparcimiento, con el objetivo de fortalecer a la familia. Una visión peculiar para un joven pintor iquiqueño dedicado al arte independiente.

por Soraya Valdivieso V. / fotografía Alex Díaz

Dibujos en los cuadernos, los muros de su habitación, incluso en mochila y poleras fueron el rastro que desde niño Boris fue dejando en su caminar. Nacido y criado en Iquique, después de la etapa escolar decidió trasladarse a Santiago para estudiar diseño integral, pero el llamado del arte pudo más, y pese a la escasa comprensión familiar, decidió armarse de valor para romper los esquemas y junto a un tío partir a Brasil a las veinte años en busca de su repentino gran anhelo: “ser pintor”.

Esta intempestiva carrera tuvo un veloz desarrollo. Sin tener estudios ni mayor información sobre teoría del arte, sintió que su futuro se consolidaba cuando terceros valoraron su creación. “Llegué a Brasil y en menos de un mes logré vender mi primer cuadro, sin conocimiento alguno; hacía realidad mi sueño y me sentí un real pintor”.

Tranquilo, observador y muy consciente de su propio entorno son las características que Boris — obregon.bor@gmail.com— entrega de sí mismo. En la actualidad, este joven artista trabaja en una iniciativa de integración que acerca el arte a los niños con síndrome de Down. “Este es un proyecto que tuve en mente desde hace mucho tiempo, pues me resulta muy interesante observar cómo los niños con capacidades diferentes pueden usar el color como una forma de expresión y mediante técnicas improvisadas y la libertad con que enfrentan el trabajo, plasman verdaderas obras de arte en los lienzos. Creo que puedo aprender mucho”.

¿Cómo trabajas la sensibilidad?
Considero a la sensibilidad un estado de conciencia que me permite pintar.

¿Cómo financias tu pasión?
Con la venta de cuadros; cada vez que negocio agradezco, desde el corazón, tener amigos y gente que me llama parar tener algunas de mis obras. En el mediano plazo, sí me gustaría postular a algún fondo de arte o recibir algún patrocinio.

¿Qué te atrae de la pintura?
Mi pintura es lo cotidiano, extraer la realidad y plasmar lo que veo. Nunca sé lo que estoy pintando realmente, solo nace. En una oportunidad, una galería de España me invitó a mostrar una serie de dibujos que vieron sobre un rostro que pinté. Pero fue algo que hice en el momento, ellos querían diez de los mismos. Fue allí cuando opté por la pintura espontánea. Pienso que el arte no debe ser impuesto por modas, tendencias o porque “alguien” te dice lo que debes hacer.

Entonces, te negaste a esa propuesta tan tentadora…
Descarté esa oportunidad porque lo que me mueve es lo que siento, es mi propia esencia reflejada en los cuadros. Si en algún momento me nace hacer diez retratos seguidos de lo mismo, espero que sea parte de mi colección y no algo que otros determinaron interesante.

¿Te sientes incómodo con el mercado del arte?
De mí nace ser autodidacta y no quiero dejarme influenciar, porque sería como boicotear mi arte.

ARTE Y ENERGÍA

Infinidad de personajes, mensajes y mixtura de tonalidades, dan vida a una pintura jovial y dinámica. No se encasilla en criterios, ni técnicas, Boris solo deja que la pintura fluya desde su alma. Pero sus expectativas no son menores, tiene sueños en grande y no teme conquistar tierras lejanas; más bien se siente preparado para posicionar el arte chileno en el extranjero o indagar modernas formas de incentivar la vida creativa de las personas y que “dejen de ser actores amarrados a un sistema”.

¿Qué te gustaría hacer?
Me encantaría, a través del arte, fortalecer a la familia. Es fundamental generar vínculos y lazos afectivos. Los niños, por ejemplo, sueñan y fantasean constantemente, ¡qué mejor que despertar su imaginación a través de una escultura colorida o un mural! Crearles espacios donde puedan detenerse a conversar, inventar o jugar con sus padres, esos son soportes que no existen en la actualidad y que podrían ser vinculados al tiempo de ocio y esparcimiento.

¿Cuáles son tus expectativas?
Sueño con crecer, ganarme un lugar en galerías en el extranjero, que el arte en mi país sea bien visto. Que más personas se sumen a la cultura. Que se puedan visualizar problemáticas de nuestro país a través de todo ámbito cultural, con propuestas concretas que generen distintos tipos de pensamiento.

¿Cómo te proyectas en diez años más?
Pintando, escuchando buena música y creciendo como pintor.

 

“Mi pintura es lo cotidiano, extraer la realidad y plasmar lo que veo. Nunca sé lo que estoy pintando realmente, solo nace”.

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