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EDICIÓN | Julio 2014

La Recicladora

María José García, creadora Fundación El Árbol
La Recicladora

Con una vocación de servicio que se manifiesta desde la niñez y un concepto claro de cómo vivir en armonía con el medio ambiente, esta arquitecta fundó una entidad que logra hacer realidad su sueño de aportar a una ciudad más sustentable.

por Soledad Posada M. / fotografías Sonja San Martín D.

Desde que vivió dos años en Barcelona, mientras realizaba una magíster en Arquitectura y Medio Ambiente, la arquitecta María José García se incorporó el chip de la sustentabilidad. En esta ciudad se acostumbró a reciclar, además de pertenecer a la organización internacional Amigos de la Tierra. Por eso, cuando volvió a Concepción, a fines de 2009, le pareció que “estaba todo por hacer”, en materia de sustentabilidad.

Después de cuatro años, cuenta entre otros logros, tener a todo el edifico donde vive reciclando la basura, y es parte del proyecto de “puntos limpios”, que permite a los recicladores de basura (cartoneros) recibir los desperdicios ya separados, para que ellos se encarguen de venderlos, y que vuelvan a la cadena productiva. Todo a través de la Fundación El Árbol, creada por ella, y a la cual dedica toda su atención desde 2013.

TEJUELA TETRAPACK

Sin duda, esta joven profesional siempre ha luchado por lo que quiere y en lo que cree. Desde su vuelta a la ciudad, cuando le tocó presenciar las consecuencias del 27F, desde la vereda de los voluntarios en una primera instancia, y luego desde las cuadrillas de profesionales que debían catastrar las condiciones de habitabilidad de los edificios y casa siniestrados.

Y a partir de ahí no hubo vuelta atrás en su vocación de servicio, que se manifestó en ella desde su infancia, cuando acudía a las misiones organizadas en su colegio Sagrados Corazones, y más tarde como voluntaria del Hogar de Cristo y Techo para Chile.

Junto a la agrupación Abrazos, de la cual su madre formaba parte, después del terremoto, acude en ayuda de las familias de Tomé y Dichato. En el lugar, se da cuenta de que las viviendas de emergencia no tenían aislación, y pronto llegaría el invierno a la zona. Y como la necesidad crea el ingenio, inventó las
tejuelas de tetrapack, derivadas del reciclaje de envases de tetrapack, que distribuidos al igual que las tejuelas de alerce, logran aislar del frío en el interior de la vivienda y de la lluvia, por el exterior.

Después de una intensa campaña para recolectar las “tejuelas”, su invento fue utilizado en más de trescientas casas, gracias a un manual que permitía emular su idea en otros sectores más lejanos, como Tomé, Lebú, Coronel, Lota, Tumbes y Talcahuano.

Desde ese episodio, a fundar y dirigir Fundación El Árbol, hubo un solo paso, porque ya sabía que lo que necesitaba para sentirse plena en su trabajo era conseguir la mezcla perfecta entre vocación de servicio y sustentabilidad.

¿Cómo recuerdas tu infancia?
Mi infancia fue muy feliz, rodeada de personas que me amaban y fomentaban la creatividad. Con cambios de ciudad y de colegios. Venirnos a Concepción desde Santiago, nos marcó como familia y nos unió mucho más. El haber crecido en una familia de cinco hermanos es algo que agradeceré toda mi vida. Juntos somos un tremendo equipo y podemos lograr grandes cosas. Eso se lo debemos a mi mamá. Ella es y será siempre el pilar de nuestra familia. Ella y mi papá son mi mayor ejemplo de vida y orgullo.

¿Cuándo nace tu interés por la ecología?
La verdad es que siempre he vibrado con la naturaleza, ver el mar, contemplar el río Biobío, escuchar los pájaros cantar, caminar por un bosque, sentir el aire puro de la cordillera. Siempre ha sido algo que me ha llenado el corazón y me da energía. Sin embargo, siempre lo di por hecho, siempre sentí que estaría ahí para mí, por ser parte de este mundo. Al vivir y estudiar en Barcelona, esas ideas comenzaron a cambiar. Aprendí mucho sobre el impacto que tienen nuestros residuos en el medio ambiente y que la situación global que estamos viviendo por nuestra inconsciencia, en algún minuto no tendría vuelta atrás. Además, tuve la oportunidad de segregar mis residuos domiciliarios durante dos años, lo que para mí se convirtió en un hábito. Llegar a Chile y no poder reciclar me produjo una gran frustración. Sentí que debía hacer algo para cambiar la situación. Y al mismo tiempo, abrirle los ojos a las personas, tal cual me ocurrió a mí.

¿Cuándo y cómo se desarrolla tu vocación social?
Primero viendo a mi mamá, quien siempre participó en grupos de ayuda a otras personas. Luego, el colegio me mostró alternativas de apoyo a los demás y realicé acciones sociales. Aprendí a salir de mi burbuja, y no dudé en aprovechar la oportunidad.

EL ÁRBOL

¿Cómo se origina Fundación El Árbol?
Fundación El Árbol nace por una necesidad de crear conciencia ambiental, de mostrar a las personas el daño y el impacto que hemos producido en nuestro medio ambiente y nuestro planeta. Nace como una búsqueda para dar soluciones a los problemas en torno a los residuos domiciliarios y, al mismo tiempo, visibilizar la gran labor que realizan los recicladores de base, más conocidos como “cartoneros”.

¿Quiénes la integran?
En sus inicios comenzamos trabajando tres personas motivadas por las mismas razones. Camila Aguilera y Claudia Silva fueron personas muy relevantes para poder construir este lindo sueño. Hoy tenemos un directorio constituido por diez profesionales de diversas áreas y setenta voluntarios inscritos.

¿Cuál es su misión?
Proponemos producir un cambio cultural en las personas, encaminándolas hacia una socie-dad más sustentable, generando conciencia ambiental, potenciando la participación ciudadana y la integración social.

¿Cuáles son las áreas de acción?
La fundación tiene tres áreas de trabajo: educación ambiental, gestión de residuos domiciliarios y diseño sustentable. En educación ambiental, trabajamos desarrollando programas y talleres de conciencia ambiental, posibilidades de reutilización y también asesoramos a establecimientos educacionales en la certificación
ambiental que otorga el Ministerio de Medio Ambiente. En gestión de residuos, nos enfocamos en la instalación de puntos limpios y segregación en origen en edificios, realizando los retiros de los residuos con los recicladores de base. Hoy estamos en un proceso para crecer en esta área, para poder llegar a la mayor cantidad de personas con conciencia ambiental. Y en diseño, desarrollamos desde proyectos de arquitectura sustentable hasta creación de artículos en base a la reutilización de residuos.

¿Cuáles son los proyectos emblemáticos?
Reciclaje en el edificio Cochrane, donde vivo. Ahí estamos segregando los residuos hace dos años y todos los residuos se los llevan los recicladores de base. También hemos instalado puntos limpios en conjunto con la Seremi de Medio Ambiente y la Municipalidad de Concepción. Con ellos, hemos realizado campañas de reciclaje en distintos barrios y comunas del Gran Concepción.

¿Qué esperas del futuro?
Esperamos comprar un camión para llegar a mayor cantidad de personas con la segregación de residuos y la conciencia ambiental. También, a fortalecer el área de educación, a través de la realización de programas y talleres a distintos tipos de instituciones.

 

“Fundación El Árbol nace como una búsqueda para dar soluciones a los problemas en torno a los residuos domiciliarios y al mismo tiempo visibilizar la gran labor que realizan los recicladores de base, más conocidos como ‘cartoneros’”.

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