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EDICIÓN | Julio 2014

Claudio Gay en Concepción y la Araucanía

Por Armando Cartes Montory, Director de la Sociedad de Historia de Concepción
Claudio Gay en Concepción y la Araucanía

En sus periplos, Gay llega hasta Concepción en dos ocasiones. La primera, en 1836, con motivo de su llamado viaje “a las provincias centrales”, y la segunda, a su regreso de Francia. El bandolerismo, la falta de caminos, la dureza del clima invernal, el cruce peligroso de vados y ríos, no hacían mella en su espíritu infatigable.

En el año octavo del calendario de la Revolución —el 17 de marzo de 1800— cuando aún no existía la lejana república de la que llegaría a ser ciudadano, nacía Gay, “el revelador del suelo chileno”.

Desde muy joven se manifestaron sus inclinaciones naturalistas. Cuando llega a Chile, en 1828, a asumir labores docentes, su interés no es material o económico. Se trata de extender sus estudios en “un país absolutamente desconocido de los naturalistas”. El ministro Portales designa una comisión de expertos, encargada de informar sobre sus trabajos. Se encuentran con más de cuatro mil objetos ya recolectados, por lo que apoyan la oferta de manera entusiasta.

En el convenio suscrito por Portales y Gay, este se comprometía a efectuar “un viaje científico por todo el territorio de la República, en el período de tres años y medio”; a presentar luego al gobierno el resultado de sus viajes y a remitir el material recolectado. Sus viajes lo llevan desde Atacama a Chiloé, en un recorrido sistemático por nuestra geografía, en condiciones dificilísimas. El bandolerismo, la falta de caminos, la dureza del clima invernal, el cruce peligroso de vados y ríos, no hacían mella en su espíritu infatigable.

En sus periplos, Gay llega hasta Concepción en dos ocasiones. La primera, en 1836, con ocasión de su llamado viaje “a las provincias centrales”; y la segunda, a su regreso de Francia. Gay partió de Santiago en la primavera de 1838. En octubre pasa por Chanco, Cauquenes, Quirihue, Coelemu, Rafael, Tomé, Penco, hasta llegar a Concepción. Desde esta ciudad, recorre Palco, Hualqui, Quilacoya, Los Robles, Santa Juana, Miltinque, Arauco, Colcura, Lota y Coronel. A fines de octubre y durante noviembre visita la costa de la provincia de Arauco, hasta Tirúa. De vuelta a Concepción, informa al Ministro del Interior, don Ramón Luis Irarrázaval, sobre el viaje que acaba de hacer “en la tierra de los indios de la Costa”. Sus intenciones primitivas de llegar hasta Llaima y Maquehua se vieron frustradas, pues “sospechosos los [indígenas] de Tucapel de la naturaleza de mi viaje me impidieron el pasaje y me obligaron a volver a Arauco”. En la provincia de Arauco, visita esa ciudad, Lebu, el río Tucapel, Licura, el lago Lleu Lleu y Tirúa. Ya en diciembre de ese año lo encontramos en Puchacay y Talcahuano.

Emprende, luego, viaje a la cordillera pasando por Nacimiento, Nahuelbuta, Los Ángeles y San Carlos de Purén. El año nuevo lo sorprende en Santa Bárbara, Lolco y Trapa-Trapa, desde donde regresa a Los Ángeles. En febrero, tras una estadía de cuatro días, se dirige a Antuco, la Laguna del Laja, llegando al volcán Antuco el día veinticinco. Sierra Velluda, Tucapel, La Laja, el Salto del Laja, Yumbel y Florida serán parte de su itinerario hacia Concepción. En marzo inicia su viaje de regreso, para llegar a Santiago a principios de abril.

De este viaje, resultarán algunas de las láminas más hermosas contenidas en el Atlas. En el tomo primero, editado en París, en 1854, aparecen varias vinculadas a la Región del Bío-Bío y la Araucanía. Baste mencionar el Salto del Laja, el Molino de Puchacay y aquellas con temática mapuche. Han sido reimpresas en múltiples ocasiones.

Un cuarto de siglo exacto después de su primer viaje, pero siempre en primavera, Claudio Gay regresa a Concepción y la Araucanía. Era el 24 de septiembre de 1863. Esta vez recorrería Los Ángeles, Angol, Nacimiento, Santa Juana y Concepción, donde además se dirige a Coronel y Lota, para examinar las minas de carbón y su sistema de explotación. Durante esta expedición, registra minuciosamente la información sobre cada pueblo y aun las minúsculas aldeas que visitara. Regresa a Concepción, para continuar viaje a Santiago. Cumplida su misión en el sur, regresará para siempre a Francia.

 

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