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EDICIÓN | Abril 2011

¡La Vendimia se vive!

Fiesta de la vendimia, Colchagua

Pareciera que como el año pasado no hubo fiesta de la vendimia en Santa Cruz, este 2011 le dieron con todo. Fueron tres días de gozar al más puro estilo chileno: cordero al palo, mucho vino, artesanía, folklor, gastronomía, juegos campestres y hasta Kramer, Joe Vasconcellos y la Sonora de Tommy Rey se subieron al escenario. Aquí, todo un día disfrutando de la fiesta más cotizada por el pueblo de Colchagua y por los amantes de la cultura vitivinícola.

Por María José Pescador D. Fotografías Danny Bolívar U.

Las fiestas de las vendimias no son cosas actuales, sino que más bien tienen una larga historia. Por ejemplo, la más grande del mundo, y que se hace desde el siglo XVII, se realiza en la provincia de Mendoza, Argentina, donde se celebra y se le dan los honores correspondientes al vino. Esta fiesta dura todo el verano y va rotando por las dieciocho comunas que tiene la ciudad —enero, febrero, marzo— siendo en este último mes el gran cierre en la capital. Esta se encuentra entre las cinco fiestas más grandes del mundo con una participación de más o menos sesenta mil espectadores. ¿Pero dónde y por qué nacieron estas celebraciones?

El cultivo de la vid aquí en América tiene un origen netamente religioso, ya que los evangelizadores necesitaban del vino para hacer sus misas. Entonces se empezaron a plantar parras o viñas alrededor de las iglesias. Hoy la idea de estas fiestas es la de bendecir los frutos, darle gracias a la “Pachamama” por la cosecha del año.

¡VIVA COLCHAGUA!

Con la finalidad de difundir y resaltar las tradiciones del Valle de Colchagua y presentarlas a todo Chile —y también a nivel internacional—, es que se hace ésta, la fiesta más grande de la vendimia en nuestro país, también porque es aquí donde se hacen los mejores vinos de Chile y el mundo.
El programa de la “Duodécima Vendimia del Valle de Colchagua” para este 2011, constaba de tres días, viernes 4, sábado 5 y domingo 6 de marzo. Dentro de estos nos pareció —a mí y a Danny, el fotógrafo— que el mejor día para ir y sacar buenas fotos y vivir la experiencia in situ, era el sábado. ¿Por qué? Porque este día estaban las mejores propuestas y dentro del calendario era, sin dudas, la jornada más sabrosa.
Partimos a Santa Cruz desde Rancagua, el sábado a las nueve de la mañana. Tardamos poco más de una hora en llegar, y cuando lo hicimos ya no cabía ni un alfiler en la plaza. Según la cuenta de la Municipalidad de Santa Cruz, los asistentes llegaron a las treinta mil personas —flujo de los tres días—.

Así todos los esfuerzos por pasar entre una y otra persona valieron la pena, el ambiente fiestero era más grande que cualquier celebración de año nuevo. Mucha juventud sentada en las áreas verdes de la plaza, esperando el nuevo show, una fiesta popular en donde los protagonistas son los pobladores del valle, aquellos que trabajan de sol a sol en la cosecha, los que realmente trabajan en la vendimia, los que están todo el día en la viña. Esta fiesta es para ellos, una conmemoración que agradece el arduo trabajo rural. Estuvimos primero en la exposición gastronómica, stands plagados con carne a la parrilla, corderos al palo, empanadas de todo tipo, horno, queso, italianas, con champiñones, entre otras, dulces chilenos y bombones de chocolate por doquier, y cómo no, tremendas ollas colmadas de delicioso y fresco mote con huesillo . ¡Vaya desayuno, almuerzo y comida!

A las tres de la tarde, luego de visitar las exposiciones de artesanía —tallados en vidrio, cobre, plata fina, cerámica, chupallas, mantas y aperos de huaso, accesorios y hasta zapatos en cuero de salmón, muebles de mimbre, telares, entre otros tantos—, nos dispusimos a tomar pequeñas degustaciones (la verdad no eran tan pequeñas) de las distintas cepas que se dan en el valle, y que estaban dispuestas en diferentes stands, degustaciones en una copa, la que se podía rellenar todas las veces que uno quisiera. Obviamente no faltó el abuelito pasado de copas durmiendo en un banco de la plaza. ¡Eso sí que es típico de cualquier fiesta!, y significa que la celebración ¡está muy buena!

Luego, en uno de los tres escenarios dispuestos en la plaza, vimos el concurso de cueca infantil, y tipo seis de la tarde las calles aledañas se despejaron para dar paso a los juegos de vendimia. El primero se trataba de que cada acompañante de las diferentes candidatas a reina debía correr —unos cincuenta metros— con un tremendo canasto lleno de uva al hombro, el que contenía un clavel, que con el movimiento del trote desaparecía entre las profundidades de la fruta. Al llegar donde las candidatas, el primero en encontrar la flor era el ganador. Luego empezó el juego de las “pisadas de uva” con la participación de las nueve candidatas a reina.

Ya cansados de tanto comer, beber y disfrutar de esta gran fiesta a la que yo no había ido nunca y me impresionó gratamente, nos sentamos para ver el baile del Bafochi, espectacular como siempre. Luego de esto decidimos emprender rumbo a casa. Si no hubiese sido tan tarde, felices nos habríamos ido al estadio municipal, donde tocó la sonora de “Tommo como Rey”. Y después a ver al magnífico maestro de la imitación, Kramer. Y por último, según el programa venía la presentación en la media luna, de la orquesta “Juventud de Peumo”. A esas horas, nosotros ya estábamos viajando de vuelta a Rancagua. Imaginamos que el cierre de la fiesta el día domingo, con la verdadera sonora de Tommy Rey y Joe Vasconcellos, debe haber estado increíble, por el ambiente y las ganas que tenía toda la gente de pasarlo bien y disfrutar al máximo. De todas maneras, iremos nuevamente el próximo año, pero esta vez nos quedamos ¡los tres días!

NUESTRO DATO
Municipalidad de Santa Cruz, Diego Portales 625,
Fono: (072) 821045
www.muniicipalidadsantacruz.cl

 

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