Estas son las principales características que priman en sus proyectos y que la han hecho reconocida en esta zona. Utilizar los recursos propios del entorno, jugar con desniveles y armonizar los espacios al aire libre con elementos ornamentales que generen movimiento, marcan el estilo y sello de esta empresaria, quien además disfruta con cada etapa del diseño y más aún, de los resultados.
por Verónica Ramos B. / fotografía Patricio Salfate T.
Renunció a su trabajo en una oficina de diseño en Santiago y se trasladó a La Serena hace ya casi dieciocho años. Al poco tiempo, ingresó al departamento de proyectos del área de ingeniería de Constructora Ecomac. Aquí trabajó un par de años y luego, optó por independizarse. “Le tengo mucho cariño a esta empresa, porque después que renuncié me ofrecieron decorar un piloto. Era una experiencia nueva para mí, resultó tan bien, que después me pidieron diseñar los jardines del piloto”, comenta Carolina.
Lo cierto es que Carolina Osorio, tal como ella recalca, ha sabido aprovechar las oportunidades que la vida le ha regalado. Su formación profesional no tiene mayor relación con lo que por tantos años se ha dedicado. Estudió dibujo técnico con mención en proyectos mecánicos, en la escuela técnica de la Universidad Federico Santa María, en Viña del Mar. A los veintidós años comenzó a trabajar en diferentes oficinas de ingeniería en Santiago y por las noches hacía clases en el Inacap.
“Aprendí en la universidad que nunca debemos decir que no, ante el ofrecimiento de un trabajo, porque depende mucho de la actitud y de la apertura que uno tenga para aprender lo que no sabe. Fue así como me preparé para responder a todos los requerimientos”.
¿Y cómo te preparaste?
En ese entonces tenía una falencia… me costaba mucho trabajar en equipo, así que todo lo hacía sola. En materia de decoración, la habilidad va por un tema de gusto, en cambio el diseño de jardines, requiere mayor preparación. Estudié e investigué mucho sobre el manejo y uso adecuado de las plantas… la verdad fue un proceso totalmente autodidacta.
¿Así partió todo?
Debo reconocer humildemente que me fue muy bien, de hecho al poco tiempo, me llamaron de otra empresa constructora para que hiciera el piloto y jardín de un proyecto.
¿Y sigues ligada a esa empresa o te independizaste?
Formé mi propia empresa Doña Isidora, eso me ha permitido continuar trabajando en varios proyectos inmobiliarios decorando departamentos y en la ejecución de jardines, algunos de ellos, son Costa Azul, Pacífico I, II, III y IV y Jardín del Mar, a un costado del Enjoy, entre otros. Además, se dio una oportunidad de trabajo para mí muy enriquecedora, que es el traslado de las palmeras.
¿Por qué es tan especial?
¡Es que es muy entretenido! Hasta el momento ya he trasladado cerca de cien palmeras en esta zona. Requieren de mucha maniobra y movilización ¡imagínate que pesan casi catorce toneladas cada una! Hay que preparar el terreno, evitar que se estresen, cuidarlas y mantenerlas cuando ya están instaladas. Es un proceso muy bonito.
¿Además de palmeras, qué elementos ornamentales utilizas en los jardines y que te identifican como decoradora?
Las rocas. Trabajar con elementos duros y hacer un complemento con las plantas y palmeras. No es mi estilo hacer jardines estructurados o simétricos, por el contrario, me gusta jugar con desniveles y en definitiva, que se vea natural, que la gente note que este espacio no ha sido completamente intervenido, aprovechando los recursos que estaban en el lugar. Tampoco me gustan los elementos tan rígidos, la idea es generar movimiento.
¿En qué te fijas para comenzar con un proyecto?
Siempre me preocupo de estudiar qué plantas son autóctonas de la zona. En un proyecto de calle Libertad, las napas del sector están muy cerca de la superficie y es agua muy dura, por lo tanto, no todas las plantas viven en ese ambiente. Los jacarandá son muy lindos, pero no saco nada con ponerlos ahí porque no van a funcionar, entonces, lo primero es hacer un diagnóstico. Acá se dieron muy bien los acacios, los mioporos, las lavandas, los álamos y los equium.
¿Pese a que es una misma zona, los terrenos no son adecuados para todas las plantas o árboles?
Si comparo las napas de la Avenida de Aguirre con la Avenida del Mar, que son sectores muy cercanos, estas son completamente distintas. Hay plantas que definitivamente no son para estas zonas y en eso se debe poner mucha atención.
¿Que plantas son las más adecuadas, por ejemplo, a orilla de playa?
En La Herradura, por ejemplo, lo que funciona muy bien y se ven preciosas, son las colas de zorro, las gramíneas, los equium, las lavandas y las verónicas.
¿Incorporas la arcilla en la decoración?
El ladrillo molido no lo encuentro estético para jardines, prefiero usar conchuela gruesa o maicillo. Esto se ve muy bonito en senderos o alrededor de las rocas… la línea de mi trabajo va por ahí, por lo natural y con elementos propios de la zona.
JARDINES DE ISIDORA
Al mismo tiempo que creó su empresa, Carolina instaló una florería en el Mall de La Serena y tiempo después, se trasladó a un supermercado. Atraída por este rubro —un nicho incipiente en la zona— trabajó por años entregando flores para eventos particulares e, incluso, a otras ciudades. “Cerré finalmente esta tienda el año pasado y decidí instalarme con una nueva florería en Coquimbo. La idea nació con el objetivo de ofrecer productos de decoración de jardines y además, abrir un espacio o una vitrina para dar a conocer mi trabajo”, enfatiza.
Cuando no está en terreno, Carolina se dedica a su florería Jardines de Isidora, un exclusivo espacio donde no solo se realizan delicados arreglos florales, sino además, ofrece una serie de originales productos importados para jardines. Biombos, repisas y arrimos de fierro, pinchos de cerámica para maceteros, jaulas de bambú estilo provenzal, enanitos y tortugas de adornos, son algunos de los elementos que conforman su tienda.
¿Está incorporado el concepto de decorar jardines en esta zona?
Creo que está pasando lo mismo que pasó en un minuto con las flores. Hoy se regalan en cualquier circunstancia y la gente las compra regularmente para adornar sus casas o terrazas. Con los adornos decorativos para jardines la gente está empezando a utilizarlos, ha sido lento, pero con una muy buena recepción.
Ya que mencionas las terrazas ¿cuál es la tendencia en decoración?
Los elementos pesados o con mucho volumen no son recomendables. El bambú y las varas largas lucen muy bien. Lo ideal es utilizar un solo objeto que llame la atención y no recargar los espacios.
¿Qué elementos y colores recomiendas para el jardín?
De preferencia, en las plantas con flores, usar dos tonalidades. El azul con amarillo o rojo con amarillo se ven muy bonitos. Lo ideal es utilizar pocos elementos, pero que den volumen y movimiento, esto se logra con las gramíneas y las colas de zorro.
¿Cómo manejas en tus proyectos, el problema de escasez hídrica en la zona?
Esto, más bien, pasa por un tema de costo. Si se hace un proyecto con mucho requerimiento de agua, no resulta viable.
¿La tendencia es crear jardines sustentables?
Claro, pero que al mismo tiempo, exista armonía con el entorno. Se pueden ir mezclando, por ejemplo, sectores con pasto, corteza, gravilla y bolones.
¿Qué planes tienes para Doña Isidora?
Seguir trabajando en decoración y mantención de jardines. Me han ofrecido hacer proyectos en la Región de Valparaíso, pero acá todavía hay mucho que hacer. Afortunadamente, cuento con un equipo de cinco personas que trabaja muy a conciencia y eso es fundamental.
¿De todas tus facetas, qué es lo que más disfrutas?
La verdad es que me gusta todo, pero lo que más me cuesta dejar, porque los siento casi como si fuesen mis hijos, son los proyectos de paisajismo. Cuando veo que las plantas o el pasto comienza a crecer y puedo apreciar el resultado de lo que imagine en su momento, es muy gratificante. Y si además los comentarios son positivos ¡es maravilloso!
“No es mi estilo hacer jardines estructurados o simétricos, por el contrario, me gusta jugar con desniveles y en definitiva, que se vea natural, que la gente note que este espacio no ha sido completamente intervenido”.