Recorrer las plazas y parques de La Serena nos da la posibilidad de descubrir la ciudad, desde otro punto de vista. Caminar nos permite conocer a su gente, tomar atención de los detalles de las edificaciones, apreciar sus obras de arte y motivarnos a recordar la historia asociada a estos lugares. Para algunos, lo mejor de este espacio es el encuentro con otros y el disfrute de un momento de tranquilidad con la naturaleza.
por Carolina Farías O. / fotografía Patricio Salfate T.
Parece ser que el centro de nuestra ciudad está ligada, ineludiblemente, a la figura del ex presidente Gabriel González Videla, hijo de estas tierras, quien tuvo como anhelo que cada mandatario que le sucediera, potenciara el valor de alguna de las regiones de Chile, como él lo hiciera con el llamado Plan Serena.
De la mano del arquitecto urbanista Guillermo Ulriksen y el arquitecto paisajista Oscar Praguer, la ciudad cambió de aspecto y se modernizó, con el objeto de cautivar a las personas mediante un auspicioso desarrollo económico y una calidad de vida que nada tuviera que envidiarle a la capital.
“Al serenense no le queda otra que reconocer que lo que González Videla hizo, no lo hizo nadie antes, ni nadie después. La Serena era muy opaca como ciudad y él le dio mucho brillo”, señala Sergio Paolini, historiador de la Universidad de La Serena (ULS).
Coincide con Paolini, la arquitecta y profesora de la escuela de Arquitectura de la ULS, María Teresa Fierro, quien explica que el Plan Serena “no solo fue la transformación física de la ciudad, sino un plan de desarrollo económico para generar trabajo en la región y evitar el éxodo hacia Santiago”, recuerda Fierro.
En ese marco es que se desarrolla una red de espacios públicos, entre los que las plazas y parques tuvieron una importancia fundamental para generar la sensación de una ciudad amable para vivir.
Fierro indica que, en el aspecto urbano, se produjo una modificación radical del espacio en la ciudad de La Serena. Se deseca el sector de las vegas para transformarlo en áreas de cultivo y se crea el Parque Pedro de Valdivia, para dar la bienvenida a la ciudad con una amplia vista de áreas verdes, limpias y ordenadas, además de abrirla al mar, dado que antes la entrada a La Serena era por Ovalle y por la avenida Balmaceda.
De esa época es también el parque de las estatuas de la Avenida Aguirre y muchas de las plazas y plazoletas que nacieron aledañas a las cerca de mil nuevas viviendas construidas. La Serena colonial crecía más allá de la avenida Amunátegui.
CAMINAR ENTRE JARDINES
Pero más allá del período de creación de cada plaza y su historia, esta es una invitación a disfrutar de estos espacios públicos. Elegir un día para hacer un recorrido y conocer varias de ellas, aprovecharlas para entregarse a un breve descanso —luego de la escuela o del trabajo— apreciar las obras de arte dispuestas en muchas de ellas, reunirse ahí con los amigos; el factor común de cualquiera de estas alternativas será tener un grato momento de esparcimiento cerca de la naturaleza. Iniciamos nuestro recorrido por la Plaza Gabriela Mistral, ubicada en el costado nororiente de la ruta 5 Norte y contigua a la Avenida Aguirre. Es un lugar de grandes dimensiones, con amplias sombras de árboles frondosos y en el que pueden contemplar la escultura de acero en gran formato de la artista serenense Griselda López. Cruzando hacia el sur, está la Plaza España, de dimensiones similares, con prados bien cuidados y macizos de flores; destacan en ella una bella pileta y la escultura en fierro inaugurada para conmemorar el centenario de la matanza en la escuela Santa María de Iquique, ocurrida el 21 de diciembre de 1907.
Desde ambas plazas se puede acceder al museo al aire libre de la Avenida Aguirre con sus estatuas de mármol que representan personajes de la cultura grecorromana. Otra alternativa es caminar hacia el norte por la avenida Pedro Pablo Muñoz y subir por Gregorio Cordovez hasta llegar a la Plaza Santo Domingo; muy visitada ya que se encuentra contigua a la iglesia, a servicios públicos y en ella se realizan, periódicamente, ferias artesanales. Es pequeña comparada con la Plaza de Armas que se encuentra continua hacia el oriente y simula más bien un gran patio interior solo expuesto a las calles que dan al norte y al oriente. Bien cuidada y con muchos árboles y plantas de flor, le acompañan las Estatuas de la Primavera y dos esculturas de las Flores de Federica Matta.
Un poco más lejos, al final de la Avenida Aguirre por el norte, está la Plaza Buenos Aires, que se ha modernizado y ha recibido la incorporación de máquinas de ejercicio. Una visión muy especial, pues a pocos metros se encuentra una representación de las tablas de los diez mandamientos.
ENERGÍAS DEL JAPÓN
El profesor Paolini relata que, en los años ochenta, La Serena se hizo hermana de la ciudad japonesa de Tenri y en recuerdo de ello, se construyó la plaza que lleva su nombre. “Antes era un peladero, un lugar abandonado frente al liceo de niñas. Desde Japón trajeron unas linternas que eran parte de los templos japoneses y diseñaron la plaza aprovechando los árboles que había en el lugar”.
Dada esta vinculación, a principios de los noventa y en terrenos del Parque Pedro de Valdivia, surge el Parque Japonés gracias a los aportes del gobierno nipón. “Ellos instalaron todo lo que está ahí: las piedras, los árboles, plantas, casi todo lo trajeron desde Japón”, señala Paolini.
Y si bien no es un espacio de libre acceso al público, ya que se ingresa pagando una entrada, es un parque de visita casi obligada, que invita a deleitarnos con la belleza y las energías de la naturaleza.
DIVERSIDAD
Por su diseño, tenemos plazas muy funcionales, otras muy verdes o aquellas en las que se han ido incorporando las especies nativas para que sean sustentables.
Incluso, la costanera de La Serena es considerada por María Teresa Fierro como una gran plaza pública. Ella está de acuerdo más en el concepto de “espacio libre de uso público” que el de “áreas verdes”, debido a que esta es una idea inglesa que se refiere al césped que crece sin ayuda y en un paisaje muy lluvioso. “La costanera también es un lugar de esparcimiento y no es considerada como plaza o área verde”.
“Las plazas surgen con las ciudades y, originalmente, congregaban a las personas en torno a la recolección de agua en sus pozos. O como en Grecia, que llegaban a las plazas a escuchar los discursos políticos. Se daba algo que era muy típico de La Serena: los hombres giraban alrededor de un círculo exterior y las niñas hacían lo mismo en un círculo interior. Se miraban y elegían las parejas”, destaca Paolini y agrega “en tiempos en que la gente anda tan rápido, las plazas son un lugar de paz”.
…las plazas y parques tuvieron una importancia fundamental para generar la sensación de una ciudad amable para vivir.